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diumenge, 28 d’octubre de 2007

ADORABLE PAREJA



El mundo del cinéfilo alberga, de forma consistente e infiel a un tiempo, la moderna transposición de los mitos clásicos, ubicando admiraciones diversas en directores e intérpretes, que se van alternando con el tiempo, quedando algunos en aquellos recovecos de la memoria indeleble que, de súbito, reaparecen, para mayor gozo del aficionado.

Hace unas semanas, repasando viejas cintas de vhs, topé con una grabación televisiva de un homenaje rendido a Cary Grant , presentado por el actor Michael Caine, en cuya celebración aparecían diversas escenas de sus películas, constatando, atónito, la existencia de unas escenas, en color, en compañía de Ingrid Bergman; raudo acudí a la enciclopedia cinéfila para comprobar que, aparte de la inolvidable Encadenados (Notorius 1946), existía otra película, para mí desconocida entonces:

Indiscreta (Indiscreet , 1958), dirigida por el gran Stanley Donen , basada en una obra de Norman Krasna, autor asimismo del guión.

Se trata de lo conocido como "alta comedia", es decir, ambientes de lujo, magníficamente fotografiados en technicolor por Freddie Young , con dirección artística de Donald M. Ashton y un vestuario diseñado por Pierre Balmain y Christian Dior.

La trama es simple: una famosísima actriz británica, Anna Kalman (Ingrid Bergman), regresa a su lujosa residencia londinense de improvisto, acortando sus vacaciones, donde se encuentra con su hermana Margaret (Phyllis Calvert ), casada con el diplomático Mr.Alfred Munson (Cecil Parker ) y con sus criados, Carl (David Kossoff ), chófer de su Rolls Royce y la esposa de éste, la ama de llaves Doris (Megs Jenkins).

Los criados se aprestaban a irse en su día libre y la hermana y el cuñado aprovechaban que ella no debía estar en casa para usarla a modo de lugar donde vestirse correctamente para acudir a una cena a celebrar por comensales de la política internacional, una conferencia de contenido económico en el seno de la OTAN, cuando se abre la puerta y aparece Philip Adams (Cary Grant), pillándoles a todos por sorpresa, especialmente a Anna, que está en bata y con el rostro embadurnado de crema facial.

Philip se disculpa por la intromisión con la excusa de la invitación de Alfred para cambiarse de ropa también él, pues resulta ser el orador de la cena.

Margaret no pierde detalle del intercambio de miradas entre Anna y Philip, que se confiesa rendido admirador de la famosa actriz, y procura por todos los medios que sean los cuatro quienes acudan juntos a la ceremonia, emparejando a su hermana con el apuesto Philip.

El resto, es una muestra de puro entretenimiento, realizado con grandes medios, sin más afán que el conseguir que el público pase un rato agradable: es decir, no hay mensaje, no hay intenciones ocultas, no hay crítica; apenas un esbozo de la lucha de sexos alrededor de la institución del matrimonio, con una historia que se va enredando progresivamente, con trampas y ardides amorosos, hasta conseguir, como no, un final feliz.



Los grandes medios a que hacía referencia no son, en modo alguno, naturalmente, ni grandes escenarios ni grandes efectos especiales: son los grandes talentos que convergen en la película, empezando por la ajustada dirección de Donen, con muy buen ritmo, logrando contar una historia que no desfallece en interés en sus 100 minutos de duración; son los magníficos vestidos que luce Ingrid Bergman con su iniguablable elegancia; son los actores secundarios, muy acertados todos ellos, sobresaliendo Cecil Parker; y lo son, por encima de todos ellos, la superlativa Ingrid Bergman, actriz adorable, con una madurez expresiva espléndida, contenida, magistral, demostrando que para ella tampoco la comedia tenía secretos; además de bellísima, aparece en sus más de cuarenta años realmente seductora, resultando perfectamente comprensible que consiga derribar la fortaleza que un apuesto cincuentón como Cary Grant , perfecto comediante donjuanesco, intenta mantener en pié hasta el último minuto, demostrando, una vez más, ser el rey de los comediantes, haciendo fácil lo que otros siquiera pueden soñar en alcanzar.

En una de sus declaraciones, Cray Grant hizo referencia a la dificultad de hacer la comedia en el cine:"en las tablas, percibes el ánimo del espectador; en el cine, debes esperar a que la película se proyecte; y no tiene forma de saber si lo que te parece gracioso en el plató, luego va a resultar en la platea; es muy difícil dominar el "tempo" de la comedia."

Indiscreta es una perfecta muestra de alta comedia, intrascendente, para disfrutar, para relajarse viendo unas actuaciones estupendas: un juguete adorable, como adorable es la pareja protagonista. ¡Qué lástima que no hicieran más películas juntos!

4 comentaris :

  1. Pues tampoco yo, compa Josep, he visto esa peli a la que aludes en tu (como siempre, para no faltar a las buenas costumbres) magnífica recensión. Y habrá que verla por dos motivos, fundamentalmente, y entre otros muchos: porque me suena que tiene que contar con un aire parecidísimo al de Charada (que es una peli que me encanta), y porque anda por ahí suelta una tal Ingrid Bergman, objeto de mi más rotunda adoración. Si encima sale Cary Grant, y a tí te ha gustado...

    Un abrazo.

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  2. Amigo Manuel, si te gusta tanto Ingrid Bergman como a mí, no dudes que pasarás un buen rato viendo esa película: está adorable, incluso con la cara llena de crema facial...

    Gracias por tu visita y por tus siempre animosas palabras.

    Un abrazo.

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  3. La encontré en unos grandes almacenes y ¡ qué descubrimiento ! Vaya pareja, maduros pero ¡ trés intérssant ! quizás por eso mucho más... en ese juego de engaños para 'protegerse' él uno del otro, celos incluidos. Si en Notorius hay una tensión sexual y una quimica impresionantes en ésta la relación es cálida y divertida.
    Qué razon teneis Sire..¡ una pena que no trabajaran juntos en más ocasiones ! De todas maneras eran grandes amigos y la colaboración fué muy positiva.
    Siempre encontrando 'perlitas' por aqui..

    Besos Irene A.

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  4. Pues sí que es un gran hallazgo darse de bruces sin esperarlo con joyitas como ésta, Milady, porque las ves, las disfrutas y te reconcilian con todo y su único defecto es que constatas que ya no se hacen películas así, pero, querida Irene A., el aprecio por esa ganga entonces crece y te afanas en hallar otra, porque las grandes superficies comerciales suelen tener esos tesoros en algún rincón y ya ves que por aquí, de vez en cuando, también hay alguna referencia interesante.

    Besos.

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