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divendres, 4 d’abril de 2008

La Reina del Boulevard







Gloria May Josephine Svensson nació el 27 de marzo de 1897 en Chicago y falleció, ochenta y seis años después, en Nueva York, tal día como hoy, 4 de abril de 1983, hace justo veinticinco años, tras haber intervenido con el aclamado nombre de Gloria Swanson, en más de ochenta películas.

En su época de mayor esplendor, llegó a ganar ocho millones de dólares, gastándolos casi por completo, sin llegar a pasar necesidades económicas, pues a su fallecimiento dejó en herencia más de un millón.

En el año 1950, cuando estaba ya en plena madurez, recibió, por suerte, la oferta de intervenir en una película que le reportaría su tercera y última nominación al Oscar a la mejor actriz (las dos anteriores, fueron en 1930 y 1929, por orden inverso de antigüedad), perdiéndolo definitivamente frente a una rival considerable, Judy Holliday, por una interpretación que ya se ha comentado aquí.

Curiosamente, el compañero de ambas actrices fue el mismo: William Holden, que en ese año de 1950 hizo nada más y nada menos que ¡cuatro películas!, dos de ellas históricas cinematográficamente por derecho propio.


Gloria Swanson fue una reina idolatrada por millones de espectadores cinéfilos que abarrotaban las salas de estreno de sus películas en la época del cine silente; tuvo sus más y sus menos con gente muy importante de la época y sufrió hachazos importantes de la censura y los intereses ocultos al gran público en una película muy especial, dirigida por Erich von Stroheim, gran amigo suyo.

En 1950 Gloria era una mujer de más de cincuenta años con una considerable fortuna que le permitía vivir desahogadamente, sin otra necesidad para seguir haciendo películas que "matar el gusanillo" de la vocación de actriz que constituía su mayor placer, después de cinco divorcios y varios nietos.

El rey de los pícaros de Hollywood, Billy Wilder, había empezado a pergeñar con Charles Brackett y el auxilio de D.M. Marshman Jr. una de sus habituales historías humorescas, cínicas y vitriólicas, cuando, por azar, la cosa se torció, ya que la intérprete principal en la que pensaban al escribir el guión se negó a colaborar; ello obligó a un cambio de sentido, impuesto por Wilder, que a la postre representaría, por el desencuentro, la última colaboración entre éste
y Brackett.

La película que se iba a rodar tenía en origen un sentido cómico y burlesco, y acabó siendo un drama denuncia de hondo calado, todavía hoy representativo de la farándula que se refleja en la gran pantalla.

En España se tituló El Crepúsculo de los Dioses (Sunset Boulevard, 1950) y, según contó el propio Billy Wilder muchos años más tarde, sus recuerdos (que pueden no ser verídicos del todo) son los que se pueden ver aquí (Aviso: puede que el video se tenga que descargar completo para verlo sin trompicones. Paciencia, que vale la pena.)

Se trata de una película sobre el mundo del cine y sus miserias; un guionista desahuciado, Joe Gillis (William Holden) entabla conocimiento casual con una antigua estrella del cine silente, que pretende regresar a los platós de rodaje con un guión que ella misma se ha preparado; Norma Desmond (Gloria Swanson) vive en una descuidada y desvencijada mansión que apenas puede atender su único criado, Max (Erich von Stroheim), que mantiene con ella una relación servil de todo punto increíble a primera vista.

Joe caerá en las redes que a su alrededor de forma incesante establecerá Norma, apabullándole con regalos carísimos y cubriéndolo de responsabilidades morales por intentos de suicidio de la actriz, mientras se enamora un poco de la novia de un amigo, una joven Betty (Nancy Olson) que, como correctora de guiones, le hará ver francamente sus carencias.

La elección de los actores por parte de Wilder es acertadísima, pues los papeles que interpretan se les ajustan como una segunda piel, aparentemente sin esfuerzo alguno. Naturalmente, estamos hablando de cine, de Cine con mayúsculas, y ya sabemos que en el cine cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

¿O no?

Gloria Swanson está magnífica en su interpretación de Norma, como una mujer que no acaba de adaptarse al atroz e ingrato olvido al que la han relegado los jerifaltes de la industria del cine hollywoodiense.

En la película, se da por entendido que la principal causa es la falta de adecuación de la antigua diva al nuevo cine sonoro; pero la realidad que vemos en pantalla y la que conocemos actualmente, es que una actriz de más de cincuenta años jamás podrá disfrutar de un papel protagónico a su medida.

Wilder no deja títere con cabeza y pone al descubierto la desidia y el olvido ingrato con que la industria del cine trata a las estrellas apagadas; se sirve el cínico Wilder de personajes de carne y hueso como Buster Keaton, Anna Q. Nilsson y H.B. Warner para adjetivarlos como "figuras de cera" al tiempo que rinde homenaje a un cine que fue y que ya no tiene lugar en la industria económica montada alrededor del otrora conocido como "Séptimo Arte"

Las relaciones entre Norma, (53 años), Joe (32 años) y Betty (22 años) devienen en amores imposibles todos ellos porque para Joe la primera es mayor y la segunda demasiado joven, rechazándolas a ambas, lo que acabará con su destino.

Un destino que conocemos apenas iniciada la película, ya que Wilder, siempre original, inaugura en la cinematografía un largo flashback relatado en primera persona por el protagonista que, en la primera escena, aparece muerto, asesinado a tiros, en la piscina de la mansión enorme, abandonada, de Sunset Boulevard.

Desmenuzar esta película representaría la confección de varios comentarios, pues su intensidad resulta imposible de abarcar en un simple comentario; y el origen de la referencia no era la película, sino dar fe de la memoria de la gran actriz que fue Gloria Swanson, en el 25 aniversario de su fallecimiento; una gran actriz que no tuvo reparo alguno en construir desde la autoparodia un personaje que de atípico no tiene nada, con un contenido dramático hiperbólico,mediante una interpretación de gran calado, que demostró, claramente, que quien tuvo, retuvo: y que fue -y sigue siendo- una gran injusticia apartar de esos platós donde los viejos directores como Cecil B. de Mille seguían rodando (aparece el auténtico rodaje de Sansón y Dalila) mientras las ajadas estrellas que refulgieron en sus inicios se ven abocadas al más mísero ostracismo.

Ello se hace evidente en la escena en la cual Norma contempla en su cine casero la proyección de su película (apenas acabada y muy mal distribuída, por artes malévolas) La Reina Kelly, dirigida por el ahora su sirviente Max von Mayerling (Erich von Stroheim, en la realidad director de la película, con su propio nombre, siendo el atribuído en el guión de Wilder una clara venganza hacia el amo de los estudios MGM)

Parece ser que a Louis B. Mayer la cosa no le cayó en gracia, al comprobar que había cedido su dinero para una ferocísima crítica del sistema, y provocó una respuesta valiente y desafiante del propio Wilder, que lo cuenta así (Nuevamente, aviso que el video tarda en llegar; déjenlo cargarse con paciencia, que vale la pena)

Las referencias cinéfilas ultrapasan el entendimiento de una primera visión de la película, y nos quedaremos, ahora, con la apreciación del valor de Gloria Swanson en aceptar y desarrollar de forma tan eficaz, sobresaliente, ese arquetipo de actriz olvidada que todavía hoy tiene gran número de candidatas a incorporarse al mismo.

Veamos, como homenaje, la escena final de tan impresionante película:




6 comentaris :

  1. Enhorabuena¡Has abordado una peli fundamental en la historia del cine y has realizado un post elegante e ilustrativo de este monumento, carcajada malévola a la industria, que revolvió los sillones de los magnates.
    Por lo visto cuando Norma llega a los Estudios Paramount, Billy quería que Hedy Lamarr(Dalila) cediera su asiento a la Desmond. La joven actriz estuvo de acuerdo...siempre y cuando le pagaran por ello 25.000 dólares. Al final la vieja gloria se sienta en la silla de DeMille. Este no cobró por ello....ya antes le habían pagado muy generosamente.

    Lo que Mayer le gritó a Billy, según muchos historiadores fue: "¡Hijo de Puta¡¡Has deshonrado a la industria que te ha creado y alimentado¡¡Deberían cubrirte de brea, emplumarte, y echarte de Hollywood¡". A lo que Billy respondió: ¡Jódete¡", según unas fuentes. Según otras: "Vete a cagar a tu sombrero".
    Hablar y duscutir sobre ella daría lugar a una velada más que agradable.
    Citas "Queen Kelly", que efectivamente se muestra en una de las escenas de la pelicula, cuando Norma Desmond rememora su pasado glorioso. Bien, pues existe una versión de esa película restaurada, dentro de lo posible, que puede conseguirse sin dificultad. Es una experiencia única.
    Precisamente anoche asistí en el Teatro Perez Galdós de Las Palmas a una representación de la ópera Thais y la ambientación escénica se basaba precisamente en "Sunset Boulevard" y la protagonista era un trasunto de Gloria Swanson. Estuvo francamente bien.
    Perdona la extensión de mi comentario, pero has tocado uno de mis puntos débiles.
    Un abrazote.

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  2. Muchas gracias, Antonio, por tu sabroso comentario, que complementa y amplía el mío; los datos que aportas ya los conocía, pero por no hacer demasiado largo el mío los obvié, con lo cual la extensión del tuyo no tan sólo no me molesta, sino que la agradezco de corazón; gracias también por tus lisonjeras plabras.
    La anécdota con Mayer la explica el propio Wilder en el video que enlazo; aunque lento en carga, vale mucho la pena: el dice que lo mandó directamente "a la mierda" delante de toda su cohorte de esbirros...

    Tienes razón en que esa película puede dar de sí en una buena tertulia....

    Un abrazo.

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  3. Oobra maestra con mayúsculas, totalmente irrepetible, al estar protagonizada por auténticas personas que vivieron el traumático cambio del cine mudo al sonoro. Esa partida de póker con "muertos vivientes" entre los que se muestran a Buster Keaton o Hedda Hooper es una buena meustra del ingenio, talento y sabiduría de Wilder. ¡Qué grande eres, Billy!

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  4. Wilder demostró, como muy bien indicas, Alicia, ser un redomado pícaro, al aprovechar todos esos personajes para reforzar su historia; verdaderamente irrepetible la conjunción de "apariciones", que ahora se llaman "cameos", con verdadera utilidad al servicio de un guión magnífico.

    Saludos.

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  5. Me encanta el sabor (visual) que dejan algunas buenas películas. Y es que ésta es una de ellas. La verdad que coincidieron varios elementos que permitieron que surgiera este gran film.

    (Y, por cierto, buen comentario)

    Un saludo.

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  6. Tienes razón, Hatt: sólo con ver ese travelling final ya se percibe que el gran Wilder se tomó muy en serio su trabajo, acabando con gran fuerza visual lo que inició con un plano inédito hasta entonces, con Joe flotando en la piscina.

    Gracias.

    Saludos.

    ResponElimina

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