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dilluns, 22 de febrer de 2010

Madres




Madre, dice la voz popular, no hay más que una.

Madre, dice John Sayles con su voz queda y grave, hay más de una.

Madre es la joven habitante de un pueblo que lucha para salir de la pobreza y que un buen día, embarazada, se deja seducir por las razones esgrimidas por unas caritativas monjas que la convencen para que renuncie al fruto de sus entrañas y entregue su hijita en adopción a una "madre del Norte".

Madre es la joven casada que, estéril, busca realizar su vida adoptando como madre una criatura ajena a su sangre, fijando su felicidad en la compañía de ese diminuto ser al que desea de todo corazón entregarse mientras se desarrolla y crece.

Madres ambas que John Sayles filma en su acostumbrado tono semi documental y que podemos ver en la siguiente arrebatadora escena:



Madre es también la jovencita enamorada de un galán de playa que, perteneciente a la clase alta de su sociedad, será impulsada por su propia madre a dar en adopción el fruto de una aventura sexual impru
dente, quitándose de en medio un problema inadecuado y evitando caer en el pecado del aborto: irá de vacaciones unos meses con su tía de Miami y volverá madre y virgen.

Madre es la dueña del hotel que alberga durante innecesarios meses a las aspirantes a madre mientras su hijo se proclama revolucionario entre siesta y siesta cuando deglute burritos y cervezas con sus amigotes vagos como él mismo: su madre y su tío, Abogado procurador de adopciones, ya cuidan el negocio montado para sacar unos dólares en un comercio poco ético que se vale de la necesidad de dos madres: la biológica y la que pretende adoptar: la primera pobre de necesidad y la segunda con el bolsillo suficiente para abonar los excesivos gastos.

Madre tuvieron los pillastres que, abandonados por todos, callejean huérfanos de cariño, educación y futuro: sus noches al raso con el hambre disimulado husmeando más que esnifando aerosoles de pinturas y esprays de productos tóxicos se alternan con los cobijos hurtados en cajas de cartón a un borracho pedigüeño que es la sombra de su futuro que al amanecer les espanta y pone en fuga alborotada para seguir la jornada mendicando una moneda abalanzándose sobre los vehículos con cristales sucios del polvo del camino. Son chiquillos sin madre: ni biológica ni adoptante: nadie les quiere.

Madre esforzada y laboriosa, trabajadora y ahorradora, tuvo el que alcanzó a completar unos estudios medios que le sirvieron para independizarse y trabajar por cuenta propia y ahora, con la crisis del país, se ha
visto reducido a la nada: cifra su esperanza como muchos en un boleto de la lotería que nunca toca a nadie y acaba por ofrecerse, espontáneo guía, a esas futuras madres del norte que pasan el tiempo en las ruinas del castillo local: sueña con largarse a Filadelfia, cuna de la democracia y libertad, dice, pero aunque las fotos del fotomatón han salido bien, sus ahorros no alcanzan a comprar un pasaporte falso que le permita ser adoptado, a su edad, por el país del norte: su viaje al paraíso soñado se rompe entre sus manos como el boleto no premiado de la loto nacional televisada.

John Sayles, de nuevo e
n su triple condición de guionista, director y montador, coloca bajo el microscopio de su ojo clínico el problema de todas esas madres: su película Casa de los Babys, rodada en 2003, marca un nuevo hito en la carrera de ese cineasta independiente que entiende el cine como un medio de expresión aséptico al formular una serie de preguntas pero sin responder ni una sola: nos deja a nosotros, espectadores, la carga de hallarla. Ello podría ser entendido como falta de valor en el cineasta pero también como cumplimiento de una función mucho más humilde y poderosa: propone, muestra, exhibe una problemática y alardeando de la humildad del sabio, procura que entre todos quienes le atienden hallen la solución: quizás en sí mismos, quizás en sus aledaños.

Es un grito, un clamor en el desierto de ideas que impera en la cinematografía actual: el poder del cine como medio de expresión multitudinario halla en la voz de John Sayles, vertida en un guión excelente, el eco suficiente para despertar conciencias. Un cine social no exento de interés, porque los modos de Sayles apartándose con su cámara lo justo y necesario, nos convierte en mirones de una realidad que no suele plantearse en la sala oscura del cine. Se vale de un lenguaje cinematográfico sin alharacas ni aventuras creativas, a medio camino del documental, pero contando con un elenco de actrices que, sin ser grandes figuras, aportan su buen oficio y confieren credibilidad a los distintos personajes:

Madres de toda clase, con personalidades ambiguas y distintas, complejas; reales; esas madres del norte que viven meses y meses en ese hotelucho que da título a la película son aspirantes a un premio y no dudan en disfrazar sus defectos quizás por temor a perder su oportunidad, quizás por no desmoronarse antes de conseguir cumplido su deseo; son personas normales, con virtudes y defectos: ni heroínas ni criminales: sólo mujeres con un deseo: ser madres: del hijo de otra que no ha podido ser madre: por diferentes circunstancias ajenas a su voluntad.

John Sayles no toma partido: muestra más que dos culturas distintas dos mundos diferentes: ricas y pobres, madres al fin y al cabo, llenan la pantalla y formulan una dicotomía salvaje de este mundo injusto para unas y otras: querer no siempre es poder y el fiel de la balanza se inclina con unas monedas pesadas que para unas subsanan una deficiencia y para otras puede significar un futuro mejor para su sangre, no exento de sufrimiento propio y angustia vital. Sayles plantea y muestra el problema pero nos deja a nosotros, espectadores, en la situación de meditar y razonar: nos incomoda, porque tampoco hallaremos solución al dilema planteado: nos hace pensar y ya es mucho.

Y lo hace a su modo y manera, respetando absolutamente todo lo que rueda, al extremo de construir su película con un bilingüismo natural, sin doblar al inglés a todos los personajes que nativamente hablan español, como casi siempre hace, alejándose de condicionantes mercantilistas: obligado pues verla en versión original subtitulada, imperdible muestra de un cine que escapa de la normalidad y configura la obra de un verdadero autor que se vale del cine para inquietarnos, emocionarnos y hacernos pensar y debatir.


21 comentaris :

  1. Tomo nota, ésta me falta. Y mira que me gusta Sayles, que no rueda cosa que no tenga desperdicio.
    Saludos.

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  2. Yo sí que la ví. Qué sello tan inconfundible tiene el cine del valiente Sayles.

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  3. Es una película calmada, Alfredo, en la que pasan más cosas -muchas más- de lo que aparentemente se muestra en pantalla: para ver sin prisas, aunque su metraje es corto, porque tiene mucha enjundia el guión.

    Saludos.

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  4. Cierto, Raúl: Sayles es un tipo que va por libre: un verdadero independiente ajeno a modas pasajeras y circuitos comerciales: hay que tener valor para hacer películas así.

    Saludos.

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  5. Un cine que nada tiene que ver con el llamado " comercial " supongo por lo que leo. Has conseguido despertar el interés por un cineasta para mi ( tengo que confesar ) desconocido. Pero el tema que aborda es lo suficientemente interesante y serio para echarle más que un vistazo.
    ¡ Gracias y me pongo a buscar !

    Un saludo :-))

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  6. No la conocía pero tu magnífica entrada y el estupendo análisis que realizas sobre el planteamiento de la película invita a verla.
    Me gustan las películas que plantean para que el espectador reflexione, sin necesidad de guiarlo por ningún camino, sólo mostrando para que el espectador llegue a sus propias conclusiones.

    “Se vale del cine para hacernos pensar” y ahí me terminaste de “ganar para la causa” jeje, y es que, como ya he comentado en más de una ocasión, a mí me gusta pensar ;)

    Besos

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  7. Pues esta no la he visto, que se me pasó. Mi favorita suya (y con gran diferencia, siento decirlo) de las que he visto es la de Lone Star. Un amigo ha visto algunas más antigua como la de Matewan que dice que está genial. El problema que tengo con este hombre es que la primera que vi de él fue Lone Star y las que vinieron después, aunque las hubiera rodado antes o después de ésta (secreto focas, hombres armados, passion fish, sunshine, limbo, silver, etc..) nunca me parecían tan logradas o redondas como la de Lone Star. Pero aclaro que Sayles me gusta, y su cine me interesa (a pesar de que siempre me da menos de lo que espero desde hace años). Un saludo.

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  8. No conozco esta peli que comentas, Josep y por tu magnífica reseña creo que vale la pena intentar verla a pesar de la ministra de Cultura. De este director me gustó mucho "Passion Fish". Sayles controla mucho sus pelis porque a la vez es un buen guionista. El ser independiente y controlar el guión de sus pelis creo que repercute en el resultado final del producto. Lo que ocurre es que a la hora de la difusión es muy difícil que estas pelis nos lleguen a la mayoría de los espectadores de provincias.
    Un abrazote.

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  9. No es extraño, Abril, que no conozcas a Sayles, porque su cine no goza de la mercadotecnia habitual y sus películas no suelen aguantar much en cartelera, suponiendo que lleguen en condiciones: de comercial más bien poco, pero interesantes, sin dudarlo.

    Saludos.

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  10. Si he conseguido que la veas, Vivian, habrá valido la pena el esfuerzo de escribir el comentario: sin duda, un cine destinado a hacernos pensar, dejándonos la libertad de hallar -o por lo menos buscar- la solución, caso que pueda haberla.

    Te gustará...

    Besos.

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  11. No debes sentirlo, David, que te guste más Lone Star: por dos razones: primero, porque eres muy libre de decir lo que quieras y segundo, porque a mí también me sigue gustando más que cualquier otra.

    De hecho, después de descubrir a Sayles con Lone Star, decidí dar un repasito a sus otras películas, y así tengo tema para ir comentando: de momento, esta es la cuarta. Su última, Honeydripper, me gustó mucho también.

    Saludos.

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  12. Harás bien, Antonio, en darle un vistazo: seguro que no te arrepientes de conseguirla, como sea.
    Es una lástima que el carácter de independiente -de los de verdad- de Sayles le aleje de los cines de barrio, entendidos éstos como los que no son de grandes capitales...

    Un abrazo.

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  13. I les actrius que hi surten totes m'agraden!! Una altra més per anotar.... Gràcies sempre, ets fantàstic comentant pelis Josep, a veure quan muntem alguna cosa per anar al cine :)

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  14. Por apuntar algo diferente, el reparto es modélico, y están todas perfectas. Es un Sayles en versión extraordinariamente humilde, que se limita a poner en la mesa un tema tan delicado con una enorme naturalidad, concisión y maestría. Una gran película. Saludos.

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  15. He quedado impactada por la fuerza de las palabras de tu relato. Tengo la sensación de que la película te caló hondo. Es interesante que el director d
    "deje" a sus personajes vivir.
    Un saludo

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  16. Les actrius, Cris, fan una molt bona feina: semblen reals, i això ja es molt: una colla de dones amb diferents caràcters, en una situació única, tant per una banda com per un altre: val la pena veure-la, t'ho ben asseguro.

    Gràcies a tu per llegir-ho, Cris: anar al cinema es més fàcil que no pas anar al fútbol... ;-)

    Petons.

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  17. Cierto, Marcbranches: parece que Sayles, con su forma de filmar, impregna en su elenco un ánimo tranquilo y relajado que les permite lucirse sin aspavientos.

    Voy descubriendo a Sayles poco a poco y cada vez me gustan más sus películas.

    Saludos.

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  18. Gracias, Camy, por el piropo: es muy cierto que, cuando una película me gusta, el comentario casi siempre sale mejor.
    Sayles es un director muy interesante, porque sus guiones se ajustan mucho a una realidad a la que no estamos muy acostumbrados en las pantallas actuales.

    Saludos.

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  19. Si, en estos casos, con estas preguntas, mejor es no dar respuestas, porque no las hay o si las hay, son múltiples. Así cada uno de nosotros, ve, descubre, comprende, entiende, acepta....

    Una abraçaada

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  20. Pues sí, Alma: el amigo Sayles "sólo" plantea preguntas, pero lo hace de forma excelente, eso sí...

    Una abraçada.

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  21. No la he visto pero por la entrada que le das se ve que interesante y lo mejor que sea de las peliculas que dejan que pensar esas son las que hacen falta ver. gracias por el comentario.

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