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dilluns, 15 de novembre de 2010

Buen viaje, Luis




Una de las grandes virtudes de este apasionante arte que es el cine consiste en la enorme facilidad con que permite diversas lecturas e interpretaciones que variarán acorde con la mirada de cada espectador sobre la misma sustancia material que se fija en la pantalla y en el sonido que la acompaña: imágenes, acciones, lugares, escenas, diálogos, formas de expresión de una idea inmaterial que nace en la mente de un guionista y acaba en un intangible contenido en un rollo de celuloide por obra y gracia de un director.

El proceso de creación de una película tiene cierta semejanza con la procreación animal: implantada una semilla germinadora en forma de guión, pasados unos meses de trabajos ímprobos bajo la atenta mirada del director, nace una nueva criatura: una película que, si la semilla ha sido buena y la formación creativa inteligente, crecerá y se desarrollará tomando aires de libertad fuera de las manos de sus progenitores, escapando a su control con el tiempo y adoptando rasgos nuevos conforme cambia la sociedad que la contempla.

Dos grandes amigos y colaboradores, dos genuinos genios españoles de alcance mundial, de los de verdad de la buena, Rafael Azcona y Luis García Berlanga pertenecen por derecho propio al encabezamiento de la cinematografía gracias a una serie de películas que les deben a ambos su razón de ser, su nacimiento: Azcona puso la letra y Berlanga puso el resto.

En casi todas sus colaboraciones esa pareja de hombres de cine que nos han abandonado en este siglo XXI, Berlanga, reciente,




se dedicaron a poner en la picota todo aquello que les pareció digno de criticar y lo hicieron, casi siempre, por medio de la sátira y la comedia ingeniosa provista de la más ácida ironía: las risas que acompañan sirven a un tiempo para dulcificar y semi-ocultar la carga de profundidad existente en el mensaje que se ofrece claro y diáfano; el humor acostumbradamente negro de ambos les sirve para recrear una fábula muy triste en Plácido en la que el hambre es protagonista y también esa negritud sarcástica alrededor de la muerte les permite fijar la atención en otra penuria básica que en El Verdugo se constituye en una vivienda digna.

Comida y habitación ya habían sido pues tocados convenientemente por el genial tándem y pasados los tiempos revueltos del mayo del 68, a primeros de los setenta del pasado siglo, detuvieron su mirada en el centro de todos sus afanes, en lo más importante: en la humanidad entendida no como género si no como cualidad.

Y lo hicieron con una fábula terrible, sin permitir que el humor la dulcificara.

Y para ello crearon a un hombre y le dieron el nombre de Michel (Piccoli)

Y el hombre se buscó a una mujer, y le dio mil nombres diferentes: Constance, Bernardette, etcétera.

Y sobre la relación de ambos, escribieron un magnífico guión a partir del que Berlanga pudo rodar una no menos magnífica película: Grandeur nature (1973) que recibió su título español cinco años más tarde como Tamaño natural.

La peculiaridad es que mientras Michel es un dentista bien posicionado social y económicamente, su compañera de mil nombres es una muñeca de poliéster fabricada en el Japón.

Berlanga, después de su encontronazo con la censura a causa de El Verdugo, halló serias dificultades para desarrollar sus proyectos en España con la libertad necesaria y evidentemente una historia entre un hombre y una muñeca con los aditamentos previstos nunca la hubiera podido rodar en su propio país, marchando a la vecina Francia, meca cinéfila en aquellos tiempos en que las fronteras eran traspasadas por miles de cinéfilos que buscaban al norte de los Pirineos un aire de libertad sin la cerril censura carpetovetónica que maniataba ideas y colocaba chales en los escotes en el tardo-franquismo de 1970.

En Francia pues se ubica la trama aunque buena parte de los interiores corresponden a un piso en Madrid y algún que otro lugar en Sitges, pero, evidentemente, la película se presentó como producción franco-hispana y fue en Francia donde se estrenó en 1974, ya que nosotros no pudimos verla hasta 1978, cuando la mayoría de cinéfilos trashumantes ya la habían visto en Perpignan cuatro años antes. Y por lo que yo puedo recordar, el estreno entre nosotros se produjo con algún que otro corte, aunque no me atrevería a señalarlo con certeza; de hecho, la duración es distinta, parece, entre la copia distribuida en España y la estrenada en Paris.

Pero en realidad, tanto da: la ubicación parisina, la nacionalidad francesa del protagonista (espléndido, Piccoli, actor francés con mucho predicamento en aquella época), tan sólo son cuestiones que en nada afectan al núcleo de la inteligente, inusual y atrevidísima propuesta de Azcona y Berlanga que se mueve alrededor del hombre escudriñando toda la serie de complejas cualidades y defectos que forman el ser humano e influyen en su interrelación con sus semejantes. Establecer una parábola mediante la sustitución del otro vivo por un facsímil manufacturado del que no se obtiene respuesta propone una hipérbole que ayuda a diseccionar el carácter protagónico de Michel tomado como parámetro del individuo que conforma una sociedad, pero la trama no se contenta con ello, ya que mucho más allá de permitirnos observar las motivaciones de ese dentista que busca en una muñeca inanimada la satisfacción de sus anhelos vitales, observamos la reacción de todos aquellos que van encontrándose con la muñeca.

Porque Michel no se oculta con su compañera de plástico; de hecho, el primer nombre se lo da Michel, pero el primer vestido se lo pone la madre de Michel, que, además, le cambia el nombre; y le habla, también; a la muñeca, digo.

Berlanga, acostumbrado a presentarnos sus historias con una riqueza de personajes apabullante, se encuentra con una trama en la que apenas hay gente: la mayoría de escenas son interiores y el diálogo, en muchas ocasiones monólogo, es intenso; la falta de gente la suplirá Berlanga proponiendo unas habitaciones barrocas, repletas de cachivaches, aparatos, trastos y adornos: los escenarios diseñados por el gran Sigfrido Burman suplen las personas con objetos destacando más aun la soledad de Michel, único elemento humano en una serie de cuadros que ponen de relieve una misoginia enfermiza y una imposibilidad real de mantener relación con sus semejantes, aunque éstos tampoco es que sean modelos a seguir: elevando la crítica del individuo al conjunto, Berlanga y Azcona apuntan más allá del incapaz Michel y muestran cómo todos aquellos que se enfrentan a la muñeca, además de nombrarla, cambian su actitud al instante otorgándole carácter propio acorde con la psique de cada cual y uno acaba preguntándose si realmente no será la muñeca la real protagonista de la película, porque será el detonante de las actitudes de todos los intervinientes, iniciándose por el apetito sexual pero consiguiendo que todos le dirijan la palabra como si esperaran respuesta, concediéndole pues un trato inimaginable, aceptable únicamente como vuelta a la infancia en busca de la ingenuidad perdida.

Berlanga mueve con su habitual soltura la cámara y sabe aprovechar la duplicidad, cine en el cine, como guiño perverso de voyeur erotómano y dirige con eficacia a Piccoli

en un papel realmente difícil; hacia el final de la película se vale Berlanga de su troupe habitual y les deja a su aire buscando un esperpento muy castizo como represalia, venganza y ajuste de cuentas a la censura que le obliga a pasar la frontera para trabajar, obteniendo un contrapunto a la frialdad emotiva gabacha que no podrá soportar el embate; aunque sin el humor de otras ocasiones, Berlanga pasa por su particular picota sus demonios particulares y queda tranquilo, pero nos deja una película en la que el desasosiego es profundo y pertinaz y nos priva de un minuto de descanso: ni una triste risa de desahogo; porque la mordaza sentimental está prieta y uno no puede soltarse y acabada y vista uno sigue recordando escenas y momentos y no se ríe, porque Berlanga no ha querido que, en esta fábula filmada en el exilio, haya escapatoria.

Una película que en opinión de quien suscribe ha sido menospreciada e infravalorada: recuerdo que en el momento de su estreno fue casi un escándalo no tan sólo en Francia si no también en los U.S.A.; cuando llegó, cuatro años más tarde, la sensación vino a ser la misma: incomprensión casi total, con el añadido de vilipendiar a Berlanga por no contratar a un actor español para el protagonista. Véanla: no ha envejecido en absoluto: sigue vigente su propuesta y seguro que en la respuesta de sus espectadores se halla más información de la prevista. Como sea, totalmente imperdible y de visión obligada para el cinéfilo que quiera conocer mejor la filmografía del libertario erotómano que siempre fuera Luis García Berlanga, recién fallecido.




Aperitivo (y no busquen más en youtube, porque se darán de bruces con la escena final y no les gustará)



p.d.: Esta es la entrada número quinientos de este bloc de notas y me complace dedicarla a todos los lectores que con su asistencia me animan a seguir adelante.












22 comentaris :

  1. Pues brindemos (esta vez con champagne, que la entrada así lo requiere, y no con cava -que lo dejamos para la próxima-) por tu 500 cumplentradas. Un placer rondar por aquí.

    Por cierto, que la que reseñas es de las pocas que no he visto de Berlanga, y la cosa tiene fácil remedio.

    Saludos, Josep.

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  2. Yo esta la vi hace mucho. Me gustó, pero era bastante crío y me pareció muy rara. Tendría que volver a verla. Pera como ún no he visto la de Calabuch, pues me interesa más esa otra ahora mismo.
    Pero bueno, yo venía a quejarme.
    ¿Cómo haces una crítica de Berlanga en lugar del típico panegírico que hacen en todos lo blogs? Tú, con tal de llevar la contraria...



    Vale. Es brooooooooooma.
    Sí. Soy un quejica. Lo reconozco. Pero mira, personalicé el post, y conté una anécdota que igual no es muy conocida, ¿la conocías tú?
    Lo del manchegodeoro ya lo contaré en otra ocasión.
    Un abrazo.
    PD: Enhorabuena por esa entrada número 500.
    A ver si alguna vez podemos brindar no sólo en el espacio virtual (en realidad yo soy más de café).

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  3. Pasé una muy mala mañana de sábado, cuando desperté bruscamente con la noticia de su fallecimiento. A lo largo del día me rehice un poco, no sin ciertas recaídas, es cierto, impropias de estos tiempos y de un tipo con mi edad.
    No hace tanto que volví a ver "Tamaño natural". Berlanaga, al que no sólo otorgaría, ex-aequo con Buñuel, el título de mejor director de este país, sino que además me caía de coña, es uno de esos refugios a los que acudo cuando el tedio o la desgana me vencen.
    Una entrada a la altura del homenajeado, Josep. Sin duda.

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  4. Alberto Q.
    http://traslaspuertas.wordpress.com

    Felicidades por ese post 500!!!
    Y a por cientos y cientos más...

    Ánimo Josep!

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  5. Brindemos, pues, Gourmet, con lo que tú digas: no me extraña demasiado que no hayas visto esta película, porque en la tele no creo que haya aparecido mucho y desafortunadamente no es de las más conocidas del maestro. Pero como dices, el remedio es muy fácil y seguro que te satisfará la experiencia.

    Saludos.

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  6. Fíjate, David, que yo la ví en estreno y no era ya un crío y me pareció rara...

    Es una película para adultos, de esas que ya no se hacen: incluso diría que para adultos con un dedo de frente, vaya, porque quedarse en el aspecto exterior es perder lo mejorcito...

    Ya sabía que alguna queja ibas a formular: lo tuyo es puro vicio ;-)

    Pues no por llevar la contraria, pero sí por intentar se original, dejando aparte que la tenía en cartera para alguna ocasión, y mira....

    Brindemos, brindemos, aunque con café no sé yo si será muy ortodoxo...

    Saludos.

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  7. Desde luego, Raúl, despertarse con esa noticia es un mal principio para cualquier día, pero para un sábado es especialmente nefasto.

    Berlanga, es cierto, era un tipo que, al verle en las entrevistas en la tele, caía en gracia y su cine es de lo mejor que podemos mostrar en este país, Raúl, que queda huérfano cinéfilamente hablando.
    Celebro que te haya gustado el homenaje.

    Saludos.

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  8. Muchas gracias, Alberto: con el empuje de vosotros, siempre resulta más fácil seguir en el empeño..

    Un abrazo.

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  9. ¡Ante todo felicidades Sr. Holmes ! ( De perdidas y de la Parca es mejor ni hablar que está visto que tiene muy mala baba y se lleva a los mejores ).
    Brindemos pues con champán que estás muy 'gabacho'..y mejor una sonrisa que una lágrima.
    Yo no he visto y además desconozco la pelicula obviamente. Pero supongo que si tú la recomiendas es por algo.
    El cine de Berlanga nos honra a todos, generaciones anteriores y posteriores.

    Un beso muy sentido Sherlock, Irene A.

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  10. Lo primero es lo primero, Josep: Felicidades por tu entrada nº 500. Ahí es nada. Y gracias por todo lo que nos aportas a los que estamos al otro lado de la pantalla. Te has ganado un brindis al estilo Lubitsch: Egészségére! (o Egeshegera!, como prefieras):-)

    "Tamaño natural" es una película estupenda. De esas joyitas poco difundidas y poco conocidas. La tenía en mente para repasarla en cuanto consiga "Air Doll" de Hirokazu Koreeda y hacer una sesión doble.

    Me dio un bajón terrible cuando me enteré de la muerte de Berlanga. Se merece homenaje con peli suya y paella valenciana... Y una sonrisa en la cara.

    Besos, Josep.

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  11. Ayer te dejé un mensaje, pero no sé qué diablos ocurrió...en fin. Hoy llevo ya media hora intentando conectar y estoy al borde un ataque de nervios.
    Bueno, ya más tranquilo, en principio felicidades. ¡Son una pila de años conectando con los amigos! ¿cierto?. Sabes que no me gustan los brindis virtuales así que hay que esperar a que el brindis sea de lo más real.

    Tengo que reconocer que cuando ví por primera vez "Tamaño natural" no me convenció del todo, pero estamos hablando de muchos años atrás.
    Todo Berlanga me gusta, y como bien has dicho tú en más de una ocasión y yo de acuerdo, que ha filmado más de una obra maestra.
    Sería la ocasión de revisar esta obra inmerecidamente "menor" del maestro y sus últimas producciones.
    Por lo pronto yo, como homenaje, me estoy preparando un ciclo incluyendo este "Tamaño natural".
    No me gustan las semblanzas cuando muere un genio, sea cual sea su actividad, lo mejor es intentar conocerlo mejor a través de su obra.
    Un abrazote

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  12. Muchas gracias, Irene A. por tus buenos deseos. Esta película de Berlanga no se parece en nada a lo que del maestro hayas podido ver, querida Milady, pero vale la pena verla y resulta imprescindible para entender al autor en toda su dimensión.

    Besos.

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  13. Brindar al estilo de Lubitsch y contigo, Supercinexín, con ese tocado, sería un lujo asiático ;-)

    Ya que tienes un plan tan estimulante, no estaría mal que dieras cuenta de esa sesión doble y todos podamos conocer tu opinión: de entrada, de Air Doll nada puedo decir, o sea, que tengo todo por aprender.

    Tienes razón: para honrar a Berlanga, nada mejor que una buena película y una paella después con comentarios cinéfilos: por supuesto, tratándose de Berlanga, y salvo la presente, cualquiera nos daría motivos para unas risas...

    Besos.

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  14. Muchas gracias, Antonio: ese brindis real está pendiente, está claro.

    Creo que te pasará como a mí: en su época me dió otra sensación, no por la película en sí misma: por mi propia condición; así que dale una repasito que seguro que te va a encantar.

    Las semblanzas son oportunas en ocasiones como resumen sensato que puede dar a conocer un todo, pero sin duda que detenerse en una buena pieza también resulta agradable y efectivo.

    Un abrazo.

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  15. Brindo contigo, con todos y deseo al menos poder brindar en la entrada número mil.
    Berlanga a muerto ( qué deteriorado, qué injusta es la enfermedad). todos hablamos de él.
    Me gusta especialmente la introdución que haces de la gestación de una película; la realidad de cada uno de nosotros al verla y las diferentes interprestaciones. El cine es un arte y por ello admite todo tipo de miradas.conocía el tandem Azcona-Berlanga. Coincido contigo en la Gran pelicula ·" Tamaño Natural", y la magnifica interpretación de Michel Piccoli, creo que en esos momentos casado con Juliette Greco.Tamaño natural, refleja la angustia, la soledad. del ser humano y la influencia del ambiente y sociedad en él.
    Hoy, contenta, manifiesto que he visto todas cuantas películas señaladas.
    Un beso y felicidades de nuevo

    ResponElimina
  16. Buf, compa Josep, por un momento pensé que tú también ibas a hacer el memorial de rigor en estos casos (ojo, que no me parece mal que se haga, y además es comprensible, dadas las circunstancias...), pero ya veo que te has salido (tan fenomenalmente como siempre) por la mejor de las tangentes. Ví esta peli hace muchísimos años, y el único recuerdo claro que guardo de ella, en línea con algo que bien apuntas, es el de la sensación de extrañeza que me causó. No me sorprende, pues (y ése era un dato que desconocía), que su acogida fuera fría y poco exitosa: mal que nos pese, tendemos a sentirnos defraudados cuando un autor, sea del corte y estilo que sea, no nos da aquello que esperamos de él (que es, en la mayoría de los casos, más de lo mismo; bueno, casi siempre, pero lo mismo, siempre...). Y algo así, me temo, debió pasar con ésta. Dado que creo recordar que la tengo por ahí grabada en algún VHS, será cuestión de echarle una nueva miradita. Eso sí, un día de estos, como bien te puedes suponer...

    Un fuerte abrazo y buen día.

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  17. No hay mejor manera que celebrar esos 500 textos que con un homenaje al gran Berlanga (lástima que haya de ser por su muerte, eso sí), en particular a una de sus películas más "personales", donde da rienda suelta a su erotomanía.
    Enhorabuena a los premiados.
    Saludos.

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  18. Muchas gracias, Camy: espero que sí, que algún día podamos celebrar el milenio.

    Me alegra que te haya gustado la forma de enfocar la película, máxime cuando sabes muy bien de qué trata, incluyendo esas dos precedentes que ya tuvieron su momento.

    Besos.

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  19. Esta ha sido una coincidencia extraña, Alfredo, pero me pareció que la mejor forma de homenajear a Berlanga era hablando de esta película que él tanto quería, tan personal. Y muchas gracias.

    Saludos.

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  20. Me alegra, Manuel, que la idea te haya parecido buena y que la reseña consiga animarte a revisar la película ya es un objetivo cumplido: te aseguro que su revisión, pasados unos años, aporta nuevas perspectivas: Así que, a la lista esa que tienes, pero antes comprueba que la cinta vhs esté en condiciones, que, a veces, con los años.... ya sabes...

    Un abrazo y feliz fin de semana.

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  21. Quizás la pelicula que Berlanga rodó más a su gusto, fue la que más nos disgusto a sus videntes (entre los que me incluyo). Echamos en falta esa multitud de personaje hablando a la vez y esa sonrisa cómplice, y con TAMAÑO NATURAL, la sonrisa se nos congeló por desasosegante. Haabrá que revisitarla.

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  22. Precisamente por lo que tú apuntas, Alma, es por lo que pensé que, como homenaje, era la más apropiada y, miel sobre hojuelas, si todos la repasamos en su memoria.

    Una abraçada.

    ResponElimina

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