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dilluns, 29 d’agost de 2011

Romper el bucle





Nos hemos ocupado durante estos calurosos días de agosto del tiempo tomado no como fenómeno metereológico que promueve noticias y comentarios relativos a la temperatura, humedad, quizás frío y fuerza de un viento indeseado, sino como concepto físico y filosófico que es capaz de albergar impávido en su seno acontecimientos humanos de la mayor trascendencia: el tiempo, ese material inasible e indómito que nos agobia en muchas ocasiones tanto por la falta del mismo como por su insoportable extensión: podríamos decir sin pestañear que con el tiempo no hay quien pueda.

La etérea condición del tiempo no ha sido jamás obstáculo para que más de un cineasta haya querido enfrentarse a él y ofrecernos su peculiar visión intentando en demasiadas ocasiones domeñarlo con resultados nefastos, como todos ya sabemos y hemos recordado últimamente.

Resulta innegable la influencia que ejerce Richard Lupoff sobre la mente de Danny Rubin cuando éste se dispone a escribir un guión conjuntamente con Harold Ramis a primeros de los noventa del pasado siglo, una historia que se inspira en el cortometraje que hemos podido ver aquí mismo hace unos días: el concepto de inspiración, copia o plagio también ha tenido su momento agosteño (para que luego digan que agosto es un mes inútil) y de nuevo podríamos traerlo a colación cuando repasamos con calma la película que sobre ese guión escrito al alimón dirigió y produjo Harold Ramis titulándola Groundhog Day (1993) titulada en España como Atrapado en el tiempo, presentando una trama en la que el bucle temporal se convierte en protagonista y su ruptura en el máximo deseo del espectador que acaba por identificarse con el sujeto protagonista, un egocéntrico Phil que vivirá una y mil veces en el folclórico Día de la Marmota, dos de febrero en el que Punxsutawney está absolutamente pendiente de los movimientos de la marmota Phil que predice si la primavera se adelantará o no.

Cuando comentábamos el concepto del plagio estábamos de acuerdo en que la inspiración mejorada de una idea era más que aceptable y en mi opinión ése es el caso del guión escrito por Rubin y Ramis porque cuando uno repasa la película después de haberla disfrutado en su estreno y puede fijarse detenidamente en los detalles, llega a la conclusión que tiene que verla de nuevo porque segurísimo que algo se ha escapado: sin la deseable brillantez en los diálogos que perviven con un puntillo de ironía e incluso sarcasmo y son buenos pero no excelsos, lo cierto es que hay un más que remarcable trabajo de cronografía milimétricamente diseñado para encajar cientos de situaciones en el rompecabezas que representa la trama y nada es dejado al azar ya desde la presentación del protagonista, ese hombre del tiempo meteorógico televisivo de nombre Phil que irá a presentar la predicción del tiempo primaveral venidero que hará la marmota Phil y se verá abocado a realizar la misma función por una eternidad, preso del Tiempo, despertando una y otra vez a las seis en punto de la mañana escuchando hasta la saciedad el éxito de Sonny & Cher del año 1965 I Got You, Babe y viviendo el mismo día, en el mismo sitio y con las mismas personas, pero no en las mismas situaciones.

Porque y en ello reside la originalidad y fuerza de la película, nuestro protagonista alterará día sí, mañana también, el curso de la microhistoria de todos quienes le rodean, aprovechando el conocimiento que toma del conjunto pues él vive todos los días como diferentes, acumulando experiencia y sabiduría sin envejecer, manteniendo el guión perfectamente la lógica interna del relato una vez aceptada la premisa del bucle temporal: Phil no puede envejecer porque vive siempre el mismo día, el fatídico dos de febrero del que se burlaba como experto hombre del tiempo: sus acciones sobre sus congéneres y elementos físicos tienen lugar y efecto durante el mismo día, pero al siguiente todo sigue igual: haga lo que haga, a la mañana siguiente, el roto estará cosido: cuando trata de impedir que el viejo mendigo fallezca por la noche, por más que lo intente cien veces, nunca tiene éxito: su actividad no alcanza a modificar ni el pasado ni el futuro y el Tiempo queda incólume.

Lo único que Phil podrá modificar es su propia condición, su ser y estar, su interior: no conseguirá librarse con el suicidio, negación de toda esperanza: el amor creciente por su compañera Rita (llama Rita a una amante ocasional) le llevará por el camino de la redención pero deberá ser él mismo quien a base de esfuerzo lo consiga. Dice Ramis en una entrevista que, calculado grosso modo, más de treinta años es el cúmulo de tiempo que transcurre para Phil desde que cae encantado en ese bucle temporal, tiempo más que suficiente para empezar a conocerse a sí mismo después de conocer íntimamente a sus semejantes al interesarse sinceramente por ellos.

La parábola filosófica es presentada de forma ágil por Ramis que confía a su conocido Bill Murray ese protagonista atemporal más que viajero verdadero esclavo del tiempo que sabe transmitir la lenta progresión del personaje, bien apoyado por Andie MacDowell como Rita y por el siempre eficaz Chris Elliott como el cámara del equipo de televisión pendiente de ambos Phil, contando además con una galería de secundarios que en escenas sueltas van componiendo toda la población de ese extraño sitio donde Phil vive una y otra vez el mismo día: escenas que, presentando las mismas acciones, gracias a la planificación de Ramis y a la intensa labor de dirección de los actores apoyados en ligeros cambios provenientes del estupendo guión, nunca aburren, convirtiéndose en piezas diminutas de escalones que ascienden lentamente hasta culminar una trama que, pasados casi veinte años, sigue fresca como el primer día, sin envejecer, como si uno mismo se hallara inmerso en su propio día de la marmota y se hallara bien abrigado y dispuesto a ver a Phil predecir el tiempo mientras suena, machaconamente una vez más, la popular Polca de Pensylvania.

Una vez más se demuestra que la comedia bien hecha precisa de una labor previa enorme basada en el talento y el esfuerzo, un encaje de bolillos que sin más pretensión que la de entretener agitando la neurona del respetable, deja un producto confeccionado con escasos medios materiales pero capaz de motivar alguna que otra reflexión después de haber seducido al espectador haciéndole cosquillas en su inteligencia; Ramis y compañía saben tomar la idea primigenia y ampliarla modificándola manteniendo el ritmo y la lógica, consiguiendo un resultado mucho mejor que la ampliación efectuada en el mismo año del corto que ya conocemos.

En definitiva, una película sencilla que ha devenido en clásico indiscutible, totalmente imperdible, inmejorable muestra que el tiempo sí puede tratarse en el cine sin romper nada que resulte irreparable.






23 comentaris :

  1. Película clásica, eminentemente cinematográfica, si se me permite la obviedad -o la tontería-, por su eficaz tratamiento del tiempo, con elípsis dentro de los propios bucles que estructuran la película.
    Saludos!

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  2. Una peli excepcional, tan fresca hoy como el primer día de su estreno.
    Un verano que se acaba, amigo mío.

    Raúl
    El alma difusa.

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  3. Vaya, por fin. Una que tengo para ver. Ahora con más motivos.

    Y yo que llevo unos días hablando de blucles infernales por otros rincones del internetes. A cuadros me he quedado al ver esta peli ¿estaré metida en uno sin darme cuenta?

    Besos!

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  4. ¡Al fin nos presentas con detalles la pelicula objeto de debate !
    Conclusión: no podemos cambiar nada que no sea nuestra propia aptitud ante la vida y sus complicaciones.
    El tiempo es ese "material" que se nos escapa irremisiblemente y no obstante pretendermos domarle...el tema dá para mucho y el cine ha hecho lo propio con mayor o menor acierto.
    ( ¿has visto Frecuency?)
    Por otra parte ¿no es ésto un bucle o el dia de la Marmota ?..Creo que hemos entrado en él..jeje ;-P
    Me gusta la historia por todo lo que tú explicas tan detalladamente y por que invita a reflexionar aunque acabase odiando a Cher y la Polca en cuestión. :-D
    Me gustaria decir algo más brillante para estar a la altura de tu parrafada pero me temo que hoy para mi el despertador repite el mismo tema machaconamente...¡ y es la una..!

    Besos aqui, en el bucle. :-)

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  5. Amigo Josep. No quiero parecer un cascarrabias ni el pesado de turno, te lo aseguro. Te he leido con la atención que mereces, los comentarios tb. Nunca he disfrutado esta película, pero igual es problema mio, no lo descarto. Su tono a lo "doctor en Alaska" nunca me ha llegado. Por supuesto, no veo parábola filosófica de ningún tipo,más bien cuento con moraleja. Y me niego a considerarla un clásico (aunque sea moderno).
    El caso es que como dice Abril, yo si que me siento de nuevo inmerso en un bucle, metiendome otra vez con un film que gusta a todo el mundo. Esta visto que no aprendo...Un saludo

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  6. Me encanta la peli, compa Josep: sencilla y efectiva, casi nada... Parece mentira que el mismo Harold Ramis que firmara esta maravilla hace poco menos de veinte años, fuera el mismo director de ese desastre que se titula Año uno, un producto de la factoría Apatow que haría abominar de la comedia a un marciano despistado que se acercara a nuestro planeta y se la echara al coleto como muestra del género. Murray, genial, y la McDowell (que, en mi modesta opinión, siempre exhibió más bellezón que credenciales artísticas), a gran altura. Y ese tema de Sony & Cher, una debilidad personal. Una alegría que me das rememorándola, con tu habitual buen escribir, para cerrar el verano.

    Un fuerte abrazo y hasta pronto.

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  7. ¿Sabes, Ethan, que ni por su obviedad había caído en señalar el uso continuo de la elipsis? Jajaja... será porque Ramis la aplica certeramente, porque evidentemente es el recurso por antonomasia en la narración.

    Gracias por señalarlo...

    Un abrazo.

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  8. Ya ves, Raúl, ante el finiquito de estos días de calma, precisamente recuerdo la escenita en la que Phil se lamenta de no repetir una y otra vez su estancia en una playa paradisíaca, con buena compañía.... :-)

    Un abrazo.

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  9. Lo de los bucles, Blanca, es cosa de magia, así que ándate con tiento, no vayas a estar embrujada... o algo así...

    Besos.

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  10. He de reconocer, Milady, que la Polka de Pensylvania se me ha quedado trabada y la -mal- silbo en más de una ocasión: quizás yo también esté en un bucle...

    La formulación de la película me sigue pareciendo ejemplar, quizás la mejor de las que he visto referentes al tema "Tiempo". Esa de Frequency la he visto en la tele dos veces: bueno: una y media, porque la primera ya había empezado: no está mal, aunque el artificio acaba por resultar un lastre..

    Besos.

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  11. Ya se sabe, Víctor, que sobre gustos no hay disputas: en este bloc de notas, desde luego que no: así que puedes largar cuanto quieras aunque tu parecer disienta del general: eso sí: cálate el sombrero... jajaja...

    Por lo demás, dudo que vaya a convencerte de nada, así que ni lo intento: no obstante, quizás una miradita aprovechando una versión en v.o.s.e. te daría nuevas perspectivas, sobre todo si te fijas en lo meticuloso que es el guión al construir hechos y personajes dejando suficiente margen para poder debatir si es una mera anécdota o una presentación de un motivo para reflexionar.

    Un abrazo.

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  12. Coincido contigo, Manuel, en todo lo que dices: incluso añadiría que efectivamente la MacDowell se sirvió de su belleza -no olvidemos sus inicios como modelo- para triunfar arrebatadoramente: al poco, 4 bodas y un funeral y la explosión definitiva de su popularidad.

    Lo de Ramis es, creo, una muestra de la capacidad de Don Dinero para anular el talento de un cineasta...

    Un abrazo.

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  13. Pues sí. Una peli sencilla (recuerdo lo que me entretuvo y gustó en su día) que no ha perdido con el paso del tiempo... como bien dices, un pequeño clásico.
    Aunque no he visto ese corto del que hablaste, recuerdo en su día que no sé qué escritor español decía que le habían plagiado la idea para la peli de un relato publicado en algún libro suyo. Me extrañaba en su día que hubieran leído Rubin y Ramis el relato de ese autor. No me extraña tanto que hubieran visto el cortometraje ese que pusiste (pero como pasaba con Up y como dices que ocurre...si es para mejorar el original... no veo mayor problema).
    Y mira tu mail que te mando una tontería.
    Un saludito.

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  14. Creo que mucha gente empezó a tomar en serio a Murray-cara-de-nada como actor. O al menos su carrera despegó hacia otras cotas gracias a ella.
    Ya de vuelta, amigo Josep.
    Un abrazo.

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  15. Ahora que lo dices, David, también recuerdo algo de esa pequeñísima cuestión de apropiación de ideas porque sentí lo mismo que tú: ¿cómo van a leer esos estadounidenses un librito de por aquí? Lo cierto es que hubo en los U.S.A. un cierto acuerdo transaccional, digamos que una muy pecuniaria muestra de respeto y ahí se zanjó el tema, por ahorrarse mala publicidad.

    Lo cierto, cmo ya comentamos en otro momento, es que el guion de ésta supera con creces al del cortometraje, que te recomiendo visiones antes que lo borren.

    Un abrazo.

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  16. Bienhallado de vuelta, Alfredo: me alegro por mí y lo siento por tí...

    Después de sus fantasmagóricas aventuras, ciertamente el lugar de comediante de Murray se situó a un nivel más sólido y amplio de registro y, aunque nunca me ha parecido nada del otro mundo, da el pego con mucha soltura y no desentona casi nunca, lo que ya es mucho, porque hace gala de sobriedad en el gesto.

    Un abrazo.

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  17. No recuerdo haberle otorgado demasiado interés antes pero así se me han pasado algunas películas rescatables, creo haber escuchado de ella, pero lo tengo olvidado, leyéndote me parece mucho mejor de lo que la tenía presente, será motivo para revisionarla, siempre es a considerar las recomendaciones cinéfilas tan entusiastas, porque presentas de una forma bastante interesante la trama, también Murray siempre me ha parecido el actor atípico, que nos acerca a un tipo más bien común y próximo, que rompe casillas con su presencia. Lo que lo hace de alguna forma especial. Gracias por la crítica. Un abrazo.

    Mario.

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  18. Te hago caso. Volveré a verla. Tanta gente de acuerdo no pouede estar equivocada, digo yo...Un saludo.

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  19. El paso del tiempo, Mario, suele darnos una visión distinta de la misma película, normalmente por nuestros cambios más que por la película en sí misma: creo que un vistazo no sobrará y pasarás un buen rato, espero..

    Un abrazo.

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  20. Esa paráfrasi, Víctor, me hace reir y ya sabes porqué: si sigue sin gustarte, luego no vengas con reclamaciones de tiempo perdido....

    A mí, por ejemplo, me sigue pareciendo que 2001... es el inicio del declive de Kubrick, ya ves.

    ¿O creías que lo del sombrero era coña?

    :-)

    Un abrazo.

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  21. Avisado quedo. Pero es que creo que debo visionarla por cuanto solo la he visto una vez, y ya hace unos años. Una nueva visión, tal y como señalas puede deparar sorpresas en todos los sentidos. Pero ese es un riesgo que asumo personalmente, no te preocupes. Si no me gusta, pues me aguanto y a otra cosa, y si resulta que si, te lo haré saber.
    El tema Kubrick es complejo, por que yo conservo una entrevista a este señor, donde dice literalmente que "muchos espectadores se aburren en sus películas debido a que no están intelectualmente preparados para ver su cine". Y eso va por mi, por ti y por el de más allá. Asi se las gastaba el que se autodenominaba genio. Por tanto, si te parece que 2001 flaquea, pues perfecto. Igual hasta te pido prestado el sombrero.A mi me ha fascinado e irritado por igual, según la visión y el momento, aunque nunca me ha dejado indiferente.
    Por cierto, yo ya dije en otro comentario, que a parte del sombrero me pongo traje de neopreno en estos casos...un saludo.

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  22. Por mucho tiempo que pase, siempre me echo unas risas.

    La Polca estoy segura que ha provocado más de un infarto jajaja


    Saludos!!

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  23. Bienvenida, Sidhe: Es verdad, ese humor que destila se mantiene con los años, lo que la convierte, por lo menos, en clásica...

    Saludos.

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