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diumenge, 14 d’abril de 2019

A la cuarta, la vencida




Al objeto de evitar la inclusión en la abultada nómina de malos traductores de títulos por un desajuste real que puedo concretar a cuenta de experiencia personal, aclararé en primer lugar que si me refiero a la cuarta es porque en las tres anteriores tentativas de disfrutar con una película ofrecida por la imperiosa Netflix, a saber la ya comentada Roma y las siguientes Bird Box (A ciegas, 2018) [una distopia provista de un guión nefando que bebe descaradamente de fuentes nada ejemplares] y luego Triple Frontier (Triple frontera, 2019) [otra muestra de medios sobrados a disposición de un guión patético y un director ineficaz] por fin, a la cuarta digo, he podido agradecer la invitación de ver "una de Netflix" sin considerar haber perdido el tiempo.

Parece ser que el guionista John Fusco hace años decidió escribir para el cine la historia de los dos tipos duros que se encargaron de poner fin a las andanzas de los célebres delincuentes Bonnie Parker y Clyde Barrow que en los años subsiguientes a la debacle económica, en concreto entre 1932 y 1934, se dedicaron a robar algunos bancos y muchas gasolineras y pequeños comercios de los pueblos de Texas dejando tras de sus fechorías un rastro de sangre y muerte. En sus tiempos la prensa de sucesos y las revistas baratas de crímenes aprovecharon la intensa actividad de la criminal pareja para enaltecerlos y vender muchos ejemplares a una ciudadanía ingenua que en algunos casos acabó por aplaudir sus robos a los bancos para satisfacer su deseo de venganza contra el estamento financiero que abusó y perpetró desmanes por doquier con el beneplácito de una administración estatal laxa y corrupta, regida por una gobernadora, Miriam "Ma" Ferguson con una trayectoria que por sí sola ya daría para una buena película.

El caso es que Bonnie and Clyde fueron elevados a los cielos románticos de la industria hollywoodiense gracias a la contribución de la película que Arthur Penn dirigió en 1967 con más fama que calidad y desde luego ya tocaba ofrecer un punto de vista distinto y esa ha sido la contribución de John Fusco cuyo guión cayó en las manos del productor Casey Silver con quien coincidió en la película Océanos de fuego (2004) y éste agarró el proyecto persiguiendo realizarlo durante varios años hasta que topó con Netflix y se le abrieron las puertas para ejecutar su idea.

Se unieron Kevin Costner y Woody Harrelson y también John Lee Hancock, quienes figuran como "productores ejecutivos" de la película titulada The Highwaymen que ha recibido en España el título Emboscada final y puede verse únicamente en Netflix, sin que el producto final pueda tildarse en absoluto de telefilme por mucho que lo veamos en un salón particular y en una pantalla más o menos grande, porque esta vez sí, partimos de un guión bien escrito y bien construído que nos ofrece durante casi dos horas y cuarto una trama en la que dos tipos duros, veteranos del cuerpo policial Rangers de Texas que estaba momentáneamente disuelto, acuden a la llamada que se les hace para intentar acabar con las razzias ejecutadas por la famosa pareja criminal Bonnie and Clyde que mantenían dividida a la sociedad tejana, los unos escandalizados por una aparente ineficacia de los cuerpos policiales y los otros encantados de la existencia de unos héroes ensalzados en los panfletos semanales agradecidos por tener un gancho sin esfuerzo nada más seguir las fechorías continuas de la pareja.

Dos son los protagonistas del relato:Frank Hamer (Kevin Costner) es quien está al mando y toma las decisiones y confía en su antiguo colega Maney Gault (Woody Harrelson), dos tipos duros, muy duros, aburridos de una jubilación forzosa leyendo en los papeles los desmanes y asesinatos de policías a manos de la famosa pareja y sin que tengan que decir muchas cosas entendemos que se sienten disgustados por la situación y tienen el ánimo listo para emprender un camino con principio pero sin más meta ni fin conocido que la detención de los delincuentes, en una misión policial que se advierte con escaso apoyo oficial, no en vano les dan acreditaciones de "Highwaymen" que vendría ser, imagino, como nuestra Guardia Civil de Tráfico, es decir, no especialmente dedicada a proteger otra cosa que las carreteras, siendo así que Hamer y Gault van a dedicar semanas, meses, a perseguir el rastro de Bonnie y Clyde y su banda mientras éstos no paran de moverse de pueblo en pueblo del estado de Texas (696.241 Km2) cuando no actúan también en los limítrofes Arkansas o Luisiana, cruzando fronteras para escapar de la policía estatal, lo que lleva a nuestros protagonistas a una vida errante siguiendo el proceder deambulante de los delincuentes, confiando se produzca un encuentro en algún lugar.

Y que no haya alrededor población sugestionada por las revistas porque enseguida su reacción significa una barrera humana salvífica para los criminales y obstaculizadora, al tirarse literalmente encima del coche de los asesinos para tocarles, acariciarles, besarles, gestos todos ellos que ambos sabuesos observan estupefactos mientras intentan sin éxito abrirse camino para prender a los huidizos delincuentes.

La trama nos lleva de pasajeros del coche que Hamer le ha tomado prestado a su esposa prometiéndole devolverlo sin daño y pasamos con ellos todas las horas del mundo en rincones asolados y en persistente acecho cual cazadores de una presa que saben peligrosa y que les va dejando rastro sangriento semana tras semana y percibimos que, poco a poco, la decisión de ambos torna en una victoria sin rendición y no hay cuestionamiento ni moral ni ético a un final que anticipadamente casi todos conocemos de antemano, incluso en su forma, porque probablemente sea lo único cierto de la película del 67.

El guión de John Fusco no se ocupa de esas cuestiones, como tampoco explica el porqué parte de la sociedad tejana mitifica a los delincuentes (veinte mil texanos -que se dice pronto- acudieron a los funerales) ni por qué la gobernadora había disuelto la fuerza policial preexistente y había confiado en el más "novato" FBI que por cierto no sale muy bien parado siquiera en cuanto a perspicacia policial se trate, pero sí se ocupa de mantener una acción bien trabada sin pasajes que entorpezcan. No debemos buscar en esta película disquisiciones relativas al uso o abuso de las fuerzas policiales ni mucho menos en torno a la pena capital como remedio para nada: esta es una película de acción, una película en torno a unas acciones criminales, pero desde el lado de quienes van a tratar de cancelarlas, finiquitarlas como sea.

Así, la labor de John Lee Hancock (que es a su vez guionista, pero no aquí o por lo menos no oficialmente) se ve favorecida y facilitada y se dedica a emplazar la cámara casi siempre en planos medios y cortos huyendo expresamente de la épica que se reforzaría con grandes planos generales tan fáciles de conseguir en una película itinerante como ésta, sirviéndose de ellos como mera transición salvo un par de excepciones en los que su uso es obligado al tratarse de persecuciones de vehículos. De modo que el director se preocupa de reforzar esa sensación que el espectador tiene de ser un pasajero mudo que acompaña a esos dos tipos y deja a cada cual empatizar en un grado u otro con los protagonistas por lo que dicen y por lo que piensan, pues lo que no dicen también lo podemos adivinar gracias a la buena labor de Hancock que se aprovecha a fondo del estupendo trabajo realizado por los dos protagonistas, Costner y Harrelson, dando un pequeño recital de saber estar, de ahorrar músculo, de mirar hablando y de mirar escuchando, atendiendo y entendiendo al compañero, creando de la nada una sensación de colegueo, de compañerismo, de camaradería, como si llevaran toda la vida trabajando juntos y es la primera vez que comparten planos. Por descontado, obligado ver su excelente trabajo en versión original.

Puede que esta película no sea imperdible pero desde luego, a diferencia de los tres ejemplos anteriores citados al principio, en esta ocasión la atención queda presa de la pantalla porque todo va encajando sin descanso: Hancock y compañía no atosigan pero no sueltan presa y sin excederse en las naturales escenas de acción, sin recrearse en la sangre que surge, sin ofrecer ningún plano vacuo, inútil, acaba por ocupar un lugar inaudito en una pantalla que, sea grande sea chiquita, en esta ocasión es un punto y aparte.


Tráiler:









15 comentaris :

  1. Bien dices, no es imprescindible pero sí interesante. Ya tocaba que se nos contara la otra parte de la historia. Le quitan todo el románticismo al hecho de ir matando y robando por ahí mientras que se encaman. No robaban para darselo a los pobres.
    Los dos protagonistas de ésta historia están estupendos, en su elemento creíbles sin divismo.
    Nada más que añadir a lo que muy bien explicas tú.
    ¡Ah!..bien por Netflix...les están comiendo la merienda las plataformas digitales...es lo que viene...Netflix is coming... No, Netflix is Here.

    Besos. Milady

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    1. Pues sí, Milady: ya tocaba presentar aquella pareja con más realismo y dejarnos ver el otro lado de la historia.
      No deja de ser discutible el procedimiento que emplean los protagonistas, pero ésta es una cinta de acción bien rsuelta y desde luego muy bien interpretada.
      En cuanto a Netflix, con veinte años largos de historia, ya sabrá a qué atenerse: de momento la propaganda les ha animado a presentar algunas castañas que "han colado" pero creo que deberían cuidar sus elecciones: ésta es una buena, pero a mis gustos casi una excepción. El negocio todavía tiene camino por recorrer, supongo, y lo que está claro es que no van a largarse así como así. Quizás veamos cosas buenas....
      Besos.

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  2. Puedes estar seguro, mi querido Josep, que esta la voy a ver. Tanto tus palabras como el tráiler me han “seducido”, sí, es la palabra exacta. El arte no es convencer sino seducir, según palabras de Susan Sontag.

    Como todavía no la he visto y no me quiero ir de aquí dejando solo lo que ya he dicho o, el tópico de: “Cuando la vea volveré para comentare”. Nadie nunca vuelve a un post pretérito. Jamás. Lo primero, porque no hacen ni puto caso de la recomendación. Y lo segundo, que hoy todo queda viejo al día siguiente. ¿Cómo voy a comentar algo en un post donde ya nadie verá lo que pongo? Se dice la persona educada en la era internet.

    Como ya me conoces, mi querido amigo, puedo decirte cosas sin que intermedie un emoticono para matizar que uno no va de mal rollo. Te digo que siempre me gustó el género de gánster. Y como ya tenemos una edad y vista muchas películas es innecesario citar cuáles son las buenas y la cuales son las malas. Es un género como cualquiera, es decir, que se basa en un contexto histórico con todo eso de la ley seca, Chicago y Al Capone. Metralletas Thompson, callejones oscuros sin salida, coches huyendo de la poli con tipos subidos a los estribos de los autos, putangas, santo y seña para entrar en un garito ilegal, alcohol a mansalva, putas guapísimas pero de cuidado, burdeles de lujo, el éxtasis de la ópera, Frank Sinatra antes de ser Frank Sinatra, el juego, la extorsión, la compra de políticos, la corrupción, el jazz, el “Billy Bathgate” de E. L. Doctorow, “El golpe”, “Bonnie y Clyde”, el maravilloso libro de Walter Noble Burns titulado: “Chicago sangriento (De la Ley Seca a Al Capone), publicado en Valdemar (te lo recomiendo encarecidamente). “Los intocables de Eliot Ness”, la maravillosa novela “Un hombre llamado Louis Beretti”, de Donald Henderson Clarke, Nicholas Ray, “Scarface”, es igual si es Howard Hawks o Brian de Palma (mejor ambas). La trilogía de “El padrino”. En fin, con esto te estoy diciendo que a quien no le guste este género es porque necesita una copa y un buen polvo. Por cierto, antes que se me olvide; te recomiendo el magnífico libro “Historia de los grandes prostíbulos del mundo”, de Emmett Murphy. Impagable, amigo mío. Hay todo un capítulo dedicado al Chicago de Capone. La parte dedicada al putón Polly Adler es simplemente una delicia. La madame favorita de Nueva York que escribió una magnífica autobiografía titulada Una casa no es un hogar (genial título), publicada en 1954 la convirtió en la madame más famosa e influyente del país. Miss Adler menciona nombres tan ilustres y puteriles como Al Capone, Frank Costello o Vicent Coll (Perro Loco), entre muchos otros maestros de las sábanas de vino y del más exquisito latrocinio. Respecto a la investigación contra el vicio realizada por el juez Seabury en el Nueva York de 1929, la deliciosa Polly escribió: "Personalmente, no tengo nada que temer del juez Seabury. Esta vez los que están en aprietos son los hacedores y guardianes de la ley. Los investigadores sabían que yo había atendido a muchos magistrados, miembros de las patrullas contra el vicio y a otros muchos funcionarios de la ciudad, y que había pagado miles de dólares como sobornos para que mi negocio funcionara sin problemas y ni mis chicas ni yo tuviéramos que ir a la cárcel." Ya te digo, amigo Josep. No volveré a tu post pero sabes que veré tu recomendación.

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  3. Por mi parte te recomendaría una serie de seis capítulos que no tuvo ningún éxito pero que a mí me gustó mucho. Se trata de “Mob City (2013), dirigida por Frank Darabont basada en la magistral novela del mismo título de John Buntin. Bien ambientada, bien interpretada y con el aroma auténticamente gangsteril.
    Y para ir terminando, si es que soy capaz de terminar algo en esta pesada vida, no soporto a los esnobs que van diciendo por ahí que no ven series televisivas, como dándose aires de intelectual. Hay un trasfondo que me desespera en ellos. Como en el cine, la mayoría de las series son una puta mierda, pero cuando son buenas, superan la media de las películas que se hacen actualmente. Yo no suelo ver series de manera arbitraria, como tampoco veo cine de esa manera. De niño veía series que me educaron para ver cine. Iba al cine que me educaba para ver buenas series. Las últimas que he visto y que me parecen obras maestras absolutas son “El ala oeste de la Casa Blanca”, “Los Soprano”, “Breaking Bad”, “Fargo”, “True Detective” (la primera temporada), y no digo más por miedo a que me machaquen la cabeza.

    Mira, mi querido Josep, para mí la verdad está en leer un buen libro, en escuchar un tema de jazz, en ver una buena película, una buena serie, recordar lo que has soñado, escribir y hacer un corte de mangas al mundo junto a un cóctel. Me consuela de Billy Wilder, con sus faldas y a lo loco, estaría de acuerdo conmigo.

    Un fuerte abrazo, amigo mío.

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    1. Amigo Paco: debo discrepar contigo porque gracias a la suerte que tengo con quienes visitan este sitio y además dejan rastro de sus visitas, no son pocas las ocasiones en que mis recomendaciones no caen en saco roto y hay un retorno explicando las sensaciones producidas por la película, que a veces coinciden con las mías y a veces no y en cualquiera de ambas situaciones me siento afortunado porque se enriquece el contenido del comentario inicial y el nuevo visitante sin duda apreciará las opiniones vertidas.
      Posiblemente porque a este sitio acuden gentes estupendas con más libertad que ataduras es por lo que incluso surgen comentarios en entradas añejas -no muy a menudo, ciertamente- que me sorprenden y gratifican anímicamente a un tiempo, porque la posibilidad de ver alguna película por aquí comentada se desplaza en función de elementos a priori desconocidos y por otra parte hay quien se asoma de casualidad una vez vista la pieza en cuestión.
      Dicho esto, te aseguro que esta película tiene un componente que he obviado antes: como en algunos de los títulos de cine de gangster que citas, aquí nos encontramos ante unos protagonistas que se mueven impelidos por un ansia de justicia, un hartazgo ante una situación que les repugna y ya que verdaderamente estamos en el género, no hay excusa ni moral ni ética que prive a ambos de la satisfacción de cancelar la provocación con todos los medios a su alcance y más si los hubiesen tenido. Precisamente la presencia de Kevin Costner lleva al cinéfilo veterano a la memoria de su personaje de Elliot Ness de 1987 y no deja de haber una cierta semejanza en las formas entre ambos personajes y su relación con el compañero, en esta aventura único y por ello quizás más cercano.
      En cuanto a las series, sabes bien que coincido contigo y que no les hago ascos ni mucho menos: estoy planeando ver una que recrea un famoso crimen angelino: ya te enterarás a su debido tiempo, no adelantemos acontecimientos. Y tomo nota de tu recomendación, por descontado: Frank Darabont me da una de cal y otra de arena (la niebla no me gustó mucho como dije en julio de 2008) pero una mini-serie y recomendada siempre es apetecible.

      Un fuerte abrazo.

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  4. No suelo leer( o no todo) los comentarios " rio" y lo digo sin acritud, no me gustan las descalificaciones sobre los gustos ajenos ni la pedantería y me disculpo de antemano. Quizás es porque ésta vez me siento aludida.
    Este lugar y su anfitrión que nos acoge nos permite esplayarnos, estemos o no de acuerdo y algunos, como bien dice, volvemos una y otra vez y no porque nos lean los demas sino porque Josep nos lea y porque es un gusto saber que compartimos el mismo amor por el cine y por las cosas bellas de la vida.
    Por pequeña que sea la aportación , nos sentimos bienvenidos.

    Gracias de antemano, querido.

    Besos. Milady

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  5. “Cuando la vea, volveré para comentarte".

    Jejeje...

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  6. Una versión muy diferente de la glamurosa que ofrecieron Beatty y Dunaway. La Bonnie de esta película cojea por un accidente que tuvieron al quedarse Clyde dormido al volante y que sólo mide 1.50. Me gustó especialmente la conmovedora escena en que Costner conversa con el padre de Clyde (William Sadler) la sensación de impotencia de Sadler es impactante. He leído que el padre de Bonnie no colaboró voluntariamente, lo ataron en un árbol a la espera del coche de la pareja.
    Yo también, como Melmoth, no comparto la opinión de los que menosprecian as series. Ya me pasó con el cómic cuando los dibujaba. Televisión y cómic son un medio, habrá productos buenos y malos.
    Saludos y feliz Semana Santa!
    Borgo.

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    Respostes
    1. Hola, Borgo:
      Esa escena que citas es magnífica y muy bien aprovechada por unos actores que ¡por fin! ruedan una película con diálogos inteligibles y lógicos, permitiendo el lucimiento de los intérpretes en una cinta de acción que no por ello descuida el detalle.
      Las series, como los tebeos, cuando son buenas, hay que disfrutarlas: el peligro que tienen, como todas la cosas que se prolongan demasiado en el tiempo, es que pueden llegar a aburrir por la reiteración causa por la flojera de los guionistas: algunas son para verlas más de una vez, como ocurre con las películas y los libros...
      Que pases buenas fiestas.
      Un abrazo.

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  7. Hola Josep. Ayer por la noche nos pusimos a ver “The Highwaymen” y me encantó, sobre todo porque no es nada pretenciosa ni maniquea. La exitosa y mítica “Bonnie and Clyde” de 1967 dirigida por Arthur Penn (película que me sigue gustando), mitificó en demasía a esta pareja, bastante cruel, todo sea dicho, en la vida real. Warren Beatty y Faye Dunaway pusieron de moda en los sesenta, incluso, esa manera de vestir. En “The Highwaymen” no hay fuegos de artificios, y, los guionistas han sido muy sabios de no caer en la tentación de exponer un llamativo tópico declive crepuscular nostálgico y poético, tan caro, a este tipo de personajes que ya no tienen su lugar en un tiempo que ya no les pertenece. Y como muy bien expones en tu texto, los diálogos están muy bien sostenidos donde los silencios dicen más que las palabras. Otro acierto por parte de los guionistas, porque en otras circunstancias cinematográficas estarían lamentándose todo el rato con frases tópicas. Cabe destacar los actores secundarios, y, esas escenas de road movie que tanto me gustan en el cine. Me encantó ver esos parones del automóvil en mitad de aquellas carreteras secundarias sin asfaltar donde se pierde, a lo lejos, los postes de teléfono. Me parece magnífico que solo veamos a Bonnie y Clyde sin apreciar apenas sus rostros hasta el final. Los pies de Bonnie cojeando, o asesinado a esos policías que vemos desde la distancia. Mítica es la escena final de la película de Arthur Penn con el acribillamiento de la pareja a cámara lenta. Si no me equivoco, inspiró mucho al viejo Sam Peckinpah. Pero en “The Highwaymen” nos revela un par de rostros anodinos (como en la vida real) que no acaban de creerse las balas que entran en sus cuerpos. No son Beatty ni Dunaway, sino Bonnie y Clyde.

    Gracias, mí querido Josep por esta nueva recomendación que no tenía ni idea. Cuando volvamos a vernos hablaremos de ello largo y tendido, y, por qué no, de historias de gánsteres. ¡Me encantan!

    Un fuerte abrazo.

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    1. Me alegra sobremanera, amigo Francisco, que os haya gustado esta película que, como bien apuntas, ofrece una visión más realista por un lado y otro de la ley de unos sucesos que creíamos conocer al dedillo y nos faltaba otro ángulo.

      El día que nos veamos, Paco, hablaremos también de la influencia de Peckinpah en Darabont, porque esa serie que me recomendaste empieza, por lo que vislumbré con inusitada violencia gráfica en un cineasta más contemplativo en mi percepción, por lo menos.

      Un fuerte abrazo.

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  8. La vi en Netflix hace unos dias. Ambos estan guapos y viejos. La película me aburrió pero terminé de verla
    Brindo por todos ustedes
    felices
    pascuas
    a todos

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    Respostes
    1. Hola, Mucha: me alegro de verte de nuevo.
      Ambos tienen ya un buen camino recorrido, sin duda, pero siguen dando el tipo.
      Me sorprende que te aburriera: supongo que la temática no será de tu gusto.
      Felices fiestas para tí también.
      Besos.

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  9. Son muchas las críticas positivas, así que no me la pierdo.
    Bird Box la abandoné a los diez minutos, me pareció malísima. Como ya comenté en tu anterior entrada, Roma me gustó. Así que entre vos y yo, Josep, estamos 1-1 en coincidencias y no coincidencias de gusto. Veré si con esta Emboscada el desempate se vuelca 2-1 a favor de la coincidencia.
    Luego te digo

    Abrazo!

    PD: con triple frontera ni pienso hacer el intento. A menos que me encuentre con mucho tiempo libre.

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    Respostes
    1. ¿Qué tal, Frodo?

      Estoy convencido que ésta te va a gustar porque conforme pasan los días que la ví se va asentando en la memoria y me sigue pareciendo digna de recomendarla a los amigos.

      Si así no fuese, también me gustaría que me lo dijeras y me dijeses aún someramente tus razones y así para el futuro quedarían opiniones divergentes expresadas con beneficio a cualquiera que busque consejo.

      Si tienes mucho tiempo libre, mejor dedícalo a algún clásico incontestable que aún no hayas visto...

      Un abrazo.

      Elimina

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