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diumenge, 12 de maig de 2019

Los hermanos Sisters




Nada es usual en esta película empezando por el título que, tomado de la novela en que se basa, literalmente podríamos traducir como "los hermanos hermanas" dando pie a bromas y comentarios jocosos que no son idóneos en absoluto pues los hermanos de que se trata son unos eficacísimos sicarios, asesinos a sueldo que ejecutan las órdenes recibidas de un cacique que enseñorea en el estado de Oregón y más allá en 1851 cuando en el lejano oeste estadounidense la civilización llegaba a paso lento pero firme.

Nada es usual porque el director es francés: Jacques Audiard, con el decidido apoyo de la productora gala Why Not Productions (que podríamos traducir como "Porqué no Producciones" lo que le confiere un aire desafiante) fueron los primeros en decidirse a filmar una película basada en la segunda novela del canadiense Patrick deWitt titulada The Sisters Brothers cuyos derechos cinematográficos adquirió con muy buen olfato el actor John C. Reilly en 2011, cuando se publicó.

Nos hallamos pues ante una película que cuenta una historia que sucede en el oeste de finales del siglo XIX; un western, género que según algunos críticos lleva más de cuarenta años agonizando -que ya es larga agonía- y sigue dando ejemplares cinematográficos remarcables, imperdibles, esas piezas que los mismos críticos, en un par de años, no dudarán en adjetivar como "película de culto" porque habrá empezado a envejecer como el buen vino guardado en buena barrica, más notable conforme pasan los días.

Se pueden decir muchas cosas del excelente guión cinematográfico escrito por el propio Audiard mano a mano con su amigo y colega Thomas Bidegain y quizás la más definitiva sea que, acaba de ver la película, un comezón arranca en busca de la novela original: no resulta nada extraño que al proyecto inicial de Reilly se unieran actores como Joaquín Phoenix, Jake Gyllenhaal y Riz Ahmed, porque en el guión hay muchas oportunidades para que un intérprete disfrute con su trabajo y de rebote nos haga disfrutar a nosotros, espectadores en busca de personajes que pertenecen a una realidad de otra época, pero verdadera al fin y al cabo, quizás no tan lejana como imaginamos a primera vista.

Si contemplamos la cartelera la existencia de un western es, como poco, inusitada; si nos fijamos en los títulos de crédito, veremos que participan de algún modo Atresmedia y Movistar y uno se pregunta cómo es posible que haya tardado tanto en estrenarse en España.

Porque Los hermanos Sisters (Les frères Sisters, 2018) tiene todo lo que uno puede demandar de una película: el guión nos presenta una trama en la que se mezclan escenas de acción con momentos de calma y sosiego en los que no faltan diálogos bien escritos y mejor dichos; los personajes no resultan indiferentes ni los unos ni los otros: hay dos asesinos consumados, una especie de investigador con doble faz y un soñador ilusionado por una sociedad mejor y todos ellos tienen su propia historia, sus motivaciones, sus sueños, anhelos, recuerdos: son humanos, vaya: te pueden caer bien o mal, pero son comprensibles, aceptables o inaceptables, pero tienen una virtud extraña: son; son reconocibles; son humanos.

La sinopsis es muy simple: los hermanos Sister son sicarios a sueldo del Comodoro y éste les envía tras las huellas de Herman Kermit Warm cuyo paradero está investigando también John Morris, por encargo del mismo Comodoro: parece que todos ellos van en el camino de Oregón a San Francisco y en el camino se desarrollará toda la trama, con parada en la aldea de Mayfield, único momento en que aparecerán dos mujeres en los sucesos a devenir: la propia Mayfield, cacique local y la meretriz (casi un cameo de Allison Tolman) impresionada por la delicadeza de uno de los Sister. Todo se liará en San Francisco, donde aflorarán rasgos patentes de cada personaje hasta el desenlace.

Audiard en su doble faceta de guionista y director se erige en autor a tener en cuenta porque construye desde el primer minuto una narración cinematográfica excelente: bajo el letrero que nos sitúa en Oregón, 1851, un paisaje nocturno sin luna repentinamente se llena de voces amenazadoras en las que los Sisters advierten de su ominosa presencia antes de liarse a tiros que, de un lado y otro de la pantalla iluminan fugazmente una barraca solitaria: a partir de ahí, la cámara refuerza el texto mostrándonos imágenes comprensibles, siempre bien emplazada y con despliegue de todos los planos imaginables incluyendo travellings laterales acompañando el cabalgar cansino de unos asesinos en pos de su objetivo mientras conversan con la familiaridad propia de dos hermanos metidos en un oficio terrible, un parentesco expresado no tan sólo en el verbo: también en el gesto, incluso el más adusto.

Audiard saca muy buen provecho del rodaje en tierras españolas: Almería, Navarra y Huesca sirven para rodar un western que de crepuscular no tiene nada y sí mucho músculo, porque al igual que en las mejores del género, los tiros y las cabalgadas, el paisaje agreste y la dureza de los personajes no son lo más atractivo del conjunto aunque sin duda ayudan mucho en el aprecio final, porque la psicología de los tipos está muy bien cuidada y aún recios, son creíbles. El ritmo es tranquilo y continuado sin interrupciones ni altibajos y apresa fácilmente la atención del espectador que no mira el reloj hasta que no termina la película y se da cuenta que han pasado dos horas en un santiamén sin ruidos ni sobresaltos ni pirotecnia visual y es cuando empiezas a darte cuenta que has visto una película, un artificio, cuando creías estar en una ventana mágica viendo a unos tipos muy especiales persiguiendo a otros igualmente interesantes, cada uno perfectamente definido por unos actores que demuestran, por si hubiera dudas, que son muy capaces de aprovechar hasta las comas de un buen texto, por no hablar de los silencios y las miradas.

Un excelente western, una película imperdible, a disfrutar si es posible en v.o.s.e., porque bajo una trama que no aporta a grandes rasgos novedad alguna, el trabajo de Audiard y los cuatro protagonistas profundiza en el poso de cada tipo elevando el interés a cotas inusuales en las carteleras actuales: una narración tersa de cuatro aventuras que coinciden en la gran pantalla para nuestra felicidad. No se la pierdan.

No hay tráiler: todos cuentan demasiado.









10 comentaris :

  1. Magnífica. ¡Viva el western!

    Tuve la suerte de verla, accidentalmente, hace meses. Pensaba que no llegaría nunca a la cartelera, y en breves voy a verla otra vez.

    Un abrazo

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    1. Pues sí, Alfredo: al fin han decidido estrenarla, por suerte para todos los amantes del buen cine. No me extraña que desees verla por segunda ocasión, porque sin duda lo amerita.

      ¡A disfrutarla de nuevo!¡Viva el western!

      Un abrazo.

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  2. Una pelicula que me interesa y que aún no he visto. Se da la coincidencia que han estrenado tambien otro western que no tiene mala pinta, "The Kid" con Ethan Hawke y Chris Pratt. Un género que siempre parece estar "muriendo" pero que no es real. Los personajes y los códigos siguen funcionando siempre que estén bien dirigidos.

    Cuando la vea, vuelvo y te comento XD

    Besos. Milady

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    1. Sé que anda por ahí esa otra, Milady, y esperaré que se ponga a tiro: esta francesa rodada en España no deberías dejarla pasar, porque juraría que te va a gustar y eso, hoy, es cada vez más extraño y hay que aprovecharlo...
      Besos.

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  3. Me alegro de la visita puntual del western. "Silverado" y "El jinete pálido" acudieron en su ayuda en 1985 y por fin este género se libró de ser "crepuscular" por narices.
    No me pienso perder esa película -y en V.O.- pues me encanta deWitt. Por fin he conseguido encontrar su descatalogada primera novela "Abluciones". Este libro me gustó mucho con sus acertados toques de humor como el cariño que siente uno de los hermanos por su descerebrado caballo. Tiene algún punto de contacto con "El monstruo de Hawkline" (que tiene previsto su rodaje este año) un western gótico con toques surrealistas.
    Saludos!
    Borgo.

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    1. La novela en que se basa ésta, Borgo, la tengo enlistada, aunque va para largo, la verdad. Su versión fílmica vale la pena: por si hiciera falta, demuestra que el western, como género, es intemporal y siempre que haya talento suficiente nos dará momentos de solaz.
      Un abrazo.

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  4. Interesante reseña y, gracias por tu amabilidad en no poner de esos trailer que cuentan demasiado, incluso algunos hasta escenas del final.
    Me interesa todo lo que contaste del film, que en su momento se me escapó incluso las menciones o críticas, es la primera vez que me la mencionan (con ese título difícilmente la puedo confundir o pasar desapercibida) así que la buscaré.
    Hace poco vi la que realizaron los hermanos Coen (ya que hablamos de hermanos) ¿la has visto?
    Me ha llamado la atención leer el apellido Bidegain. Por acá así se apellidaba un dirigente peronista, y un presidente de mi querido San Lorenzo de Almagro

    Abrazo Josep!

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    1. Esta película ha padecido una mala distribución o eso me parece, Frodo: supongo que un western producido en Francia y rodado en España no es un reclamo para la gran cartelera de los USA y ello siempre es un obstáculo a su difusión y lo cierto es que merece mucho más ruido que el que se le ha proporcionado.
      La más reciente de los Coen todavía está a la espera, así que nada puedo decir, de momento...
      Bidegain, aparte de participar en ésta, escribió y dirigió una especie de western por tierras galas. El apellido, infrecuente, vete a saber si oculta parentescos lejanos o próximos....
      Un abrazo.

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  5. Mi querido Josep; esta película se está proyectando actualmente en Mataró, pero ya no tengo las suficientes fuerzas para subir a esa montaña donde se encuentran los multicines, el centro comercial. No puedo. He dado de baja ir al cine. Ya está bien. He ido al cine, solito, desde la edad de nueve años y he visto lo que tenía que ver. He puesto punto final a las novedades, por muy interesantes que sean. Creo que puedo morir tranquilamente. Se acabó el pasar por pasillos repletos de cartelones como armarios de los inminentes estrenos. Ya estoy educado cinematográficamente. He visto el cine de Fritz Lang, de Fellini, de Buñuel, de Murnau, de Truffaut, Rosellini, de Wilder, de Ford, de Hitchcock, de Hawks, de Lubitsch, de Renoir, etcétera. Se acabó. Adiós a todo eso, que diría Robert Graves. Lo que está bien les pertenece a las nuevas generaciones. Que se detenga el tiovivo que me apeo. Más de cien años de cine. Amé a Méliès. Y también a los hermanos Lumière. Amé ese día 28 de diciembre de 1895, cuando esos hermanos presentaron públicamente en París en el número 14 del bulevar Capucines una muestra de sus trabajos entre lo que se encontraban “La llegada de un tren a la estación de La Ciotat”. Con estas imágenes no llegaba únicamente el cine, sino el siglo XX. Se forjó así uno de los mitos fundacionales del cinematógrafo: el asombro de los espectadores, primero la fascinación y luego el pavor. El tren crece, amaga con incrustarse en la pantalla y arrollar al público, pero termina desembocando fuera de campo, en el territorio de la ilusión. La casa del cine, la casa de los hermanos Lumière cambia el mundo entero.

    Sí, ya sé que puedo resultar pedante, amigo mío, pero no es así. Tú lo sabes. Ya está bien. Se escriben muchos libros de cine, muchas reseñas, muchos tratados, pero ya no los leo, están muy alejados de mí. Pertenezco a otra época sin quererlo. El paso del tiempo. La memoria cinematográfica. El cine es recordar tu vida, tu pasado. Cada noche, después de cenar con un buen vino, uno se acomoda en el sofá y se pone una peli que te hace recordar cuando ibas al cine, y nada más. Uno solo y consigo mismo desde la intimidad de su imaginación. Adiós a todo eso.

    Creo que este comentario es el más sincero e íntimo que he escrito en la red. No me pongas un “me gusta” con el pulgar alzado, por favor. Seré criticado por poner algo que ya no toca en estos tiempos y en estos espacios. Adiós a todo eso, amigo Josep.

    Un fuerte abrazo, amigo mío.

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    1. Me huelo, querido Paco, que te ha pillado la típica astenia primaveral y que voy a tener que acercarme a esas playas tuyas a tirarte de las orejas y despertarte, porque tú sabes tan bien como yo que el cine no ha muerto y sigue vivito y coleando mal que herido y trastabillante, pero vivo al fin y al cabo y no hemos de abandonarle a su suerte.
      Sube esa colina y disfruta con este western y verás como te animas a ver alguna otra: lo malo es que en un año son pocas las ocasiones en que uno puede recomendar una película de estreno a pesar de que cada semana se estrenan muchísimas, la mayoría francamente malas.
      Además, te diré una cosa: no creas que lo has visto todo: eres todavía demasiado joven para llegar a esa conclusión: de esa mili, todavía no te has licenciado.
      Un abrazo.

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