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diumenge, 9 de juny de 2019

El gran impostor





Perteneciente a la generación de directores surgidos del incipiente campo televisivo, Robert Mulligan (del que hemos comentado ya dos películas anteriormente) abandonó definitivamente la pequeña pantalla en 1960 y lo hizo rodando dos películas protagonizadas por Tony Curtis la segunda de las cuales curiosamente se estrenó en Italia como primicia en las navidades del mismo año y por ello en ocasiones aparece su ficha como datada en 1961: se trata de The Great Impostor (1960), estrenada en España como El gran impostor en el año 1962 sin que pueda entenderse la demora salvo rocambolescas decisiones de la censura imperante.


Basada en una novela de Robert Crichton escrita a modo de biografía de Ferdinand Waldo Demara y guionizada por Liam O'Brien, nos presenta una serie de sucesos protagonizados por un sujeto del que llegaremos a dudar cómo se llama realmente.

Desde el primer minuto Mulligan dirige con fluidez, sin violencia alguna, concisión y elegancia una historia que arranca en una detención inexplicable de un apuesto y risueño profesor de un colegio infantil al que se presentan las fuerzas policiales y que, vistas por el maestro, calmadamente se despedirá de los niños y niñas que le miran inquietos y plácidamente, como quien va a paseo, entrará en el coche policial que le lleva a un barco donde sin más miramientos le esposarán a una cama que está dentro de un camarote cerrado con llave, pese a las protestas del sujeto, que educadamente se queja por innecesaria precaución, pues ¿donde iría saltando del barco?

El tipo en cuestión, una vez solo, fácilmente abre las esposas con un cortaúñas y se tiende en el camastro, recordando cómo empezó todo...

Mediante el uso inteligente del flashback Mulligan se remonta cronológicamente hasta la infancia, donde conocemos el entorno básico del personaje para saltar inmediatamente al primer encontronazo que tiene con el sistema establecido: hay una no muy acentuada pero tampoco velada crítica a una burocracia sujeta a normas inalterables e inamovibles que el protagonista afrontará con rebeldía, incapaz de someterse y ello le va a llevar a una carrera de falsedades y simulaciones en las que no hay rastro de criminalidad aparente.

Porque quizás a causa del origen de todo, esas conversaciones entre Robert Crichton y Ferdinand Waldo Demara que sirvieron al autor para escribir su novela posiblemente fuesen controladas por el protagonista de la historia dulcificando sus aventuras, evitando entrar en detalles que pudiesen perjudicarlo. Sea como sea, lo cierto es que Mulligan se acoje al guión que le facilitan y ante la tesitura de no disponer de elementos incriminatorios del protagonista, se dedica a remarcar que a través de todas sus aventuras y simulaciones siempre se produce con natural simpatía de seductor nato, remarcando no la búsqueda de un beneficio material pero sí el intento de hallar un lugar en el mundo que le sea apropiado, en el que sea aceptado y querido.

Esa perspectiva adoptada por Mulligan la refuerza con una filmación dotada de mucho ritmo al evitar pasajes innecesarios, transitando de un episodio a otro y de un lugar, incluso un país, a otro con ligereza y celeridad, no en vano la historia se ha iniciado en un flashback y son los recuerdos del protagonista los que nos relatan su historia, cumpliendo con lógica una visión amable del propio personaje y también, hay que decirlo, de todas aquellas personas con las que se va encontrando en su camino, incluídos los agentes del orden que de vez en cuando le interrumpen y capturan.

Mulligan tiene la gran suerte de contar con Tony Curtis como protagonista: sin aparente esfuerzo el apuesto intérprete se adueña de la cámara en una composición de seductor capaz de hacerse pasar lo mismo monje que médico, militar o experto en prisiones, siempre con la inteligencia precisa y necesaria para desempeñar la ocupación dejando tras de sí personas agradecidas y Curtis logra jugar perfectamente la doble cara ante terceras personas y la inquietud de la duda y la zozobra del personaje al enfrentarse a una nueva simulación. Cuenta además Mulligan con algunos secundarios de lustre como Gary Merrill, Karl Malden, Joan Blackman y Edmond O'Brien que en diferentes momentos proporcionan eficaz soporte al protagonista: es una de esas películas en las que el "actor supporting" resulta imprescindible, porque sobre los hombros de Curtis recae el peso de casi todos los fotogramas de una película que pese a su duración cercana a las dos horas se ve sin un suspiro, del tirón.

De esas películas que podemos catalogar en la serie B por su ajustado presupuesto y una vez más por el talento desplegado: una pieza que sin ritmo apresurado ni frenético relata una historia que, de no ser cierta, sería increíble. Muy interesante para alimentar cinefilias varias en tiempos de escasez.




Tráiler










9 comentaris :

  1. Todas las ganas de verla me diste. El tema de las imposturas me apasiona. Por ejemplo:

    https://frodorock.blogspot.com/2016/01/imposturas-vengativas-iii-claudia-de.html

    Pero te debo tantas, que la lista se agranda y se agranda. La agendo.

    Abrazo querido Josep!

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    1. Habrás visto quizás la de Spielberg, Atrápame si puedes, Frodo: ésta de hoy tiene la diferencia que en ingún momento el protagonista parece buscar beneficio propio, más allá que hallar un lugar en el mundo donde vivir pacíficamente, lo que no consigue porque le van descubriendo el engaño.

      Pero rezuma simpatía y acabas tomándole cariño al pillastre.

      El gran Tony Curtis algo tiene que ver, claro.

      Un abrazo.

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    2. Hola Josep, pues sí, la de Spielberg la vi.

      https://frodorock.blogspot.com/2015/11/los-creditos-de-atrapame-si-puedes.html

      Pero me interesa lo que me comentás de El Gran Impostor. La veré... y lo confirmaré todo

      Abrazo

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  2. ¡Ah, qué "engañoso" ese cartel a todo color, tan atractivo !¿será por no desanimar al espectador y que entre de cabeza en la comedia? Y no es que el B/N no pueda resultar interesante para contar una historia, huelga mencionar "Con Faldas y a lo loco " peero supongo, por buena que sea esta que nos traes no le llegará al zapato...

    No, en serio, me ha despistado porque creí que la conocía y no...y ya lo siento porque Tony Curtis siempre me pareció un grandisimo actor, capaz de los mejores dramas y estupendas comedias como ya sabemos. De reclinatorio.;)

    Despiertas las ganas de buscarla y disfrutar las aventuras de ese pillo. Curiosa la semejanza con Leo DiCaprio en Atrapa a un ladrón.

    Sugerencia anotada. Gracias, sire.

    Besos.Milady

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    1. En esta ocasión, Milady, la trama corre por unos derroteros muy diferentes a la de Spielberg: aquí no hay ambición ni cálculos ni siquiera un pertinaz perseguidor, entre otras cuestiones porque no queda constancia alguna que el protagonista, más allá de demostrar una inteligencia fuera de lo común la aplique sin buscar lucro aparente y el engaño se usa como medio para adoptar una personalidad con la que transitar por este perro mundo que con sus normas subleva al personaje, incapaz de obedecer normas y siguiendo una huida hacia adelante sin causar daño a nadie.

      Esto, junto con la capacidad seductora de Curtis, hace que la película se vea con agrado e interés, porque el tipo cae muy simpático.

      Besos.

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  3. Estoy de acuerdo con Milady, el cartel parece más bien una de aquellas comedias de Curtis a lo "No hagan olas" (muy buena, por cierto) Buscaré esta película que confirma las dotes de Curtis para papeles dramáticos que ya demostró antes en la maravillosa "Chantaje en Broadway". El tema de "The Great Impostor" me ha recordado a otro galán clásico -Rock Hudson- que protagonizó un film muy alejado de su estilo habitual: "Seconds" de Frankenheimer (aquí con el absurdo título de "Plan Diabólico". Una misteriosa organización le facilita una nueva identidad. Tiene tintes de psicodelia y ciencia ficción.
    Saludos!
    Borgo.

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    Respostes
    1. Esa que mentas de Frankenheimer la tengo en la lista de pendientes por ver: lo de los tituladores ha ido in crescendo, creo.

      En esta película de Mulligan, segunda con Curtis, hay una evidente complicidad entre director y protagonista, eficacísimo en un personaje a medias entre el simple pillo, aprovechado, y el que no acaba de poder integrarse en un sistema que no comprende a causa de normas demasiado rígidas.

      Curtis estaba en plenitud de facultades: no hay más que recordar que había triunfado con Wilder, Fleischer,Edwards y Kubrick y además con compañeros como Jack lemon, Kirk Douglas, Cary Grant y Burt Lancaster y siempre saliendo indemne.

      Estoy convencido que su donjuanesca fama y su longevidad acabaron privándole de un reconocimiento artístico que sin duda merecía: es el problema de aquellos intérpretes que "no hacen nada especial" como si mostrar naturalidad cuando hay decenas de personas viéndote trabajar fuese tan fácil.

      Un abrazo.

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  4. Vengo de lo de Miguel
    te estoy conociendo
    es interesante como ves la vida de tus letras saludos desde Miami

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  5. Tengo que verla. Todo lo que cuentas llama a ello. Me llama mucho la atención q de ataques q es una película muy fluida y con mucho ritmo...siendo de Mulligan que es más bien un tipo contemplativa y en ocasiones moroso.
    Pero tu la has visto y nos fiamos.
    Por lo que cuentas es un papel que le va perfecto a Tony Curtis. Lo dicho, a x ella que no la conocía. Un abrazo

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