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divendres, 26 de desembre de 2014

Pérdida





Todos conocemos aquella frase concerniente a la insensatez humana que produce una vez y otra y otra más la sensación de inutilidad de la experiencia porque acabas de darte tres veces con la misma piedra, pedrusco e incluso pantano cenagoso y asfixiante del que sales con la promesa de que nunca, pero nunca, volverá a atraparte. En vano.

Parece que errar forma parte de la condición humana y, si no fuera porque me ha llevado unas horas ataviarme en la forma más prudente,
ahora mismo me sacaría la cubierta para saludar a un tipo que de sus pifias hace gloriosos negocios en una constante que me resulta incomprensible y diría que fuera del alcance de mis entendederas si no fuese porque de casualidad hallé un alma casi gemela, en lengua sajona, lo que me dió las fuerzas para sacarme de dentro una espina mal clavada.

He de reconocer que aparte de protegerme por si las moscas mi actual atavío me sirve para ocultar mi faz ya que me siento avergonzado de ser tan incauto y confiado, por no llamarme directamente tonto del culo, pues avisado por mis experiencias anteriores debí hacer caso del tilín-tilín que me decía: Josep, que vas al matadero, que es época de matanza, y no te libras.

Mucho insistir en ver en riguroso v.o.s.e. (lo que equivale a un traslado a la capital) la última película de David Fincher, creído de lo que había leído en malditas críticas que ya tengo en la lista negra, para luego encontrarme, una vez más, con que el susodicho sigue sin haber encontrado sus tijeras, suponiendo que alguna vez las tuvo, que ya es mucho suponer: pero vayamos por partes, pues pese a la introducción dudo que haya ablandado voluntades y espero que las razones servirán para poner las cosas en su punto.

Maldiciendo una vez más al retitulador que ha transformado Gone Girl en Perdida y advirtiendo que hay algo más que similitud entre el póster promocional y el que se usó para la película de 2007 Gone Baby Gone (dirigida por Ben Affleck, de la que ya hablamos aquí) y sabiendo que Fincher está detrás del innecesario refrito de una serie televisiva deslumbrante (de la que hablamos aquí) y también de la reiterativa y desperdiciable copia de un thriller nórdico (que también tratamos aquí), llego a la conclusión que no tan sólo he tropezado varias veces sino que, además, en las últimas, ya era consciente de donde me iba a meter. La curiosidad mata al gato dicen, y al cinéfilo tonto, añado yo.

Fincher se basa en lo que parece haber sido un best-seller, o sea, un superventas, escrito por una tal Gillian Flyn que desde luego de tonta no debe tener un pelo porque es la que además se ha cuidado de escribir el guión literario basado en su novela. La escritora sin duda ha sabido seducir al director o quizás es que éste realmente ni siquiera se ha leído dos veces el guión y alguien se habrá cuidado de confeccionar el guión cinematográfico, porque los diálogos de la película dan verdadera pena, tan triviales y vulgares que no suscitan interés alguno por ningún personaje, dejados de la mano de los intérpretes que, esforzados, vienen a constituir el único aliciente de la pieza, sin merecer más galardones que la simple mención, tampoco vayamos a llamar a engaño a un nuevo incauto.

De las trampas y pifias del guión podemos hablar en otro momento con el peligro de desvelar partes de la trama que los charlatanes de turno han pretendido reconvertir en una cumbre más del thriller del siglo.

La historia discurre alrededor de todo lo que le ocurre a un hombre que, advertido por un vecino que tiene al gato doméstico fuera de casa, regresa y se encuentra al minino hambriento en el jardín y a la esposa ausente del hogar, con trazas de haber ocurrido algo violento en el salón, rota una mesa de cristal: llega la policía, su hermana, los suegros, los vecinos, el lío que se monta, y Fincher que deja pasar el rato hasta que uno, que no ve avanzar la acción, mira el reloj como suele y se percata ¡ay madre! que ya llevamos una hora y todavía no ha pasado nada inusual: sólo preparativos. Fincher, como ya me pasó con su aclamadísima Zodiac, vuelve a aburrirme y miro a mi alrededor buscando caras iluminadas por la tensión y no hallo ninguna.

A partir de la hora y pico parece que la cosa se anima un poco, pero en realidad no es sino hasta muy cerca de las dos horas cuando la trama empieza a tener giros interesantes, pero son tan tramposos, falsos, ilógicos, que uno, harto de que le tomen el pelo, ya no está por dejarse convencer por un director que necesita dos horas y media para explicar una historieta que hemos visto más interesante, mejor contada y mejor interpretadas en no pocas ocasiones antes.

Si me dicen que Fincher es el director apropiado para quienes no hayan visto nunca jamás una película en blanco y negro, les aplaudo la afirmación y no necesito mentar nombre alguno. Seguramente, quienes compraron masivamente la novela escrita por la tal Flynn no han leído nada publicado a mediados del pasado siglo en los U.S.A. pero se tragan toda la publicidad que les lanzan desde los medios de comunicación y propaganda masiva.

No hay nada sobresaliente en esta película de Fincher desde el punto de vista meramente cinematográfico. Ni representación visual que refuerce la psicología de los personajes, más allá de los primeros planos que soporta estoicamente Affleck y domina estupendamente su oponente Rosamund Pike (un acierto de casting que hay que reconocerle a Fincher, al apartar a Reese Witherspoon, que permanece como productora) ni ritmo adecuado a la trama que va contando, ya de por sí perezosa y pagada de sí misma, sin tener lo que hay que tener una vez terminado el rodaje: unas buenas tijeras para aligerar un trago indigesto que se alarga en exceso: un día presentan, si es el caso, la versión “uncut” y harán falta tres devedeses para contener todo el desvarío hueco de contenido: Fincher, de nuevo, se muestra encantado de haberse conocido, como esos invitados inesperados que dan la lata estropeando lo que a priori podría haber sido una velada entretenida, poco novedosa pero agradable.

La idea base, el esqueleto que sustenta toda la trama, no aporta novedades al género y se viene a erigir en una amalgama de tópicos que cualquier cinéfilo y más aún lector empedernido de novela negra se sabe al dedillo aunque al momento no sea capaz de señalar orígenes determinados, porque todos son elementos recurrentes: que haya un culpable, un falso culpable, una víctima, alguien con determinación criminal capaz de llegar al asesinato a sangre fría y unos policías que oscilan entre previsibles y estereotipados, no son, desde luego, motivos ni para ir al cine ni para leer una novela: lo importante, como siempre, es la forma, el modo.

Ya se ha convertido casi en una cuestión bizantina, sobada al extremo pero nunca desgastada, la convicción que es muy difícil ser original de las temáticas, porque siglos de cultura y la facilidad de acceso que ahora disponemos para conocerla nos sitúan en la tesitura de aceptar que son muy interesantes nuevas versiones de temas conocidos y que el calificativo de refrito no se debe aplicar en todos los casos, mal que hay piezas modélicas que malmeten cualquier mala copia.

En el caso que nos ocupa, Fincher, mandamás al fin y al cabo, en mi opinión debería haber sometido la arrogancia de la escritora Flynn y la hubiera debido plantar en la puerta de los guionistas, procurándose unos diálogos más apropiados y pertinentes para dibujar la psicología de los personajes que permanecen muy flojos en la pantalla sin acabar de obtener la empatía necesaria ni siquiera el desprecio, lo cual es todavía más fácil. Por no hablar de la estructura lógica de las situaciones, con huecos, agujeros o puntos de fuga que producirían carcajadas sino fuera porque el aburrimiento ya puede con todo y no hay, desde luego, punto de ironía en la presentación. Las formas, en este caso, no ayudan a sobrellevar la sensación que estás asistiendo a una función artificial y artificiosa de una historia que ya has visto en mejores condiciones.

Eso sí: no sé si hay que agradecérselo a Flynn, autora del estropicio o al director, que como siempre digo es el máximo responsable, pero he de reconocer que el final me dejó desorientado, ojiplático, tontorrón y creyente que incluso nos habían colado, sin aparentarlo, una historia contada en un largo -larguísimo- flashback, todo por una melena rubia reconocible...

En definitiva un tropezón más en mi relación de cinéfilo con David Fincher sin que en mi defensa pueda emitir alegato alguno porque ya iba avisado: procuraré enmendarme más por lo que me importa que por otra cosa, advertido como estoy que a pesar de que mis sensaciones son casi que exclusivas (hay cierto crítico estadounidense al que tampoco le gustó demasiado) ello no empece a que después de la pérdida lamentable de dos horas y media, alcance a comprender que ésta no es más que mi opinión, que dejo aquí escrita para recordatorio propio y como advertencia por si alguien, fiado de su coincidencia con mis gustos, decide buenamente ahorrarse el aburrimiento.







12 comentaris :

  1. La vi con aquello de los tres "días del cine"...No he visto la de Zodiac (que me han dicho que está muy bien, aunque ya leo que a ti no te convenció). Me gustó la de "La red social". Y sobre esta...pues... vista y olvidada...y no la volveré a ver. Mi mujer además dijo que era una película totalmente misógina..
    Te pego una cosa que comenté sobre ella en otro blog:
    Vale, Fincher tiene buen pulso como director, pero la trama al final es de un ridículo (bueno, como las marionetas a las que aluden; es un gran guiñol como dices tú). Peroooooooo
    SPOILER:
    Lo de ella en la silla con los del FBI, y que todavía no le hayan limpiado los restos de sangre (por favooooooor)...El problema es que como sátira no me termina de resultar graciosa (a pesar de la referencia a The Stepford Wives, que creo que quiere ir en esa línea)... y como thriller, empieza muy bien, pero al no acabar como tal, porque la peli es "otra cosa"... Me da igual las buenas críticas que haya tenido... en unos años esta peli me da que está olvidada. Y eh! creo que los actores están muy bien, tiene momentos logrados... Lo que pasa es que el final me ha parecido tan decepcionante. Sí, es una astracanada...pero me jugabas a algo real al principio. Un tipo no se queda con una tipa que ha simulado su muerte para que le condenene a él, y además le ha cortado el cuello a otro... Pero claro, como "crítica" del matrimonio. Pasa lo que en otras pelis de Fincher... A veces tiene que ser explícito con el espectador. Igual es porque parte de un libro que ha guionizado la misma escritora... No sé. A mi mujer le ha parecido peor...una chorrada. A mí me ha perdido en el momento en el que veo que va a planear que estaba "secuestrada" (¿y las cámaras no grabaron los momentos en los que "ponte traje" fue amable con ella?) .

    Un saludito.

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    1. No estoy muy seguro, David, que Fincher como director aporte nada interesante y desde luego su idea del montaje me resulta extraña y ajena: claro que tengo un amigo que siempre me dice que ya que paga, que la película sea larga.....
      Cuando parece que va a concretar, empiezan las pifias del guión, casi de novato, de aprendiz bisoño: lo de las cámaras en la mansión tiene delito, lo mismo que la sangre en la declaración.... de pena....
      Un abrazo.

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  2. No pasa nada Josep....en peores garitas hemos hecho guardia....aunque esta se las trae.....Que se ponga el antifaz èl....que quien le ha visto y quien le ve....
    Leer como he leido por ahì que esto es una profunda y aguda disecciòn del matrimonio....es una mala broma....
    Y coincido con la mujer de David.....muy misògina....al final resulta que ese final resulta como una condena para èl.....como si lo de Ben fueran meros defectillos sin importancia.
    Pero tiene momentos hilarantes de puro ridìculos....me voy a quedar con la entrada nocturna cual mama noel en el apartamento de Ben....toda esa escena parece sacada de las matrimoniadas que ponìan en tv..."escondete que me pilla mi hermana"....de traca....
    No se que tienen estos personajes femeninos sacados de quicio que encima a la gente le encantan....mas cerca de atraccion fatal y terminator que de cualquier sofisticaciòn....
    Muy bueno lo de la sangre David....es queeeee.....
    No se si la VO habrà mitigado algo el pase...pudiera ser. Ahhhh se me olvidaba....la presunta critica a la carnaza de los medios de comunicaciòn no es tal, Fincher no lo ve con distancia sino que participa activamente, sabiendo que hay un sector del pùblico potencial que entra a saco y se deleita con la casqueria televisiva.
    No busque usted alivio de esta experiencia viendo Interestellar.....que hay que llegar sanos a 2015....un abrazo

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    1. La verdad, Víctor, es que el guión me pareció tan descabezado que ni siquiera alcancé a pensar que pudieran haber segundas intenciones, que, como su nombre indica, van detrás de las primeras, y éstas son inexistentes en mi opinión. Como disección del matrimonio es penosa y ramplona y desde luego, los meros apuntes a los medios de masas, incluyendo el lamentable autorretrato de la pava y su difusión "social", no alcanzan muy allá que digamos....
      Tomo nota del consejo, que ha calmado una curiosidad contenida....
      Un abrazo.

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  3. Y añado....que màs da Rosamund que la Whiterspoon....para hacer de lady terminator....sin muchos matices...me valen esas y otras seis o siete....lo hubieran hecho parecido. Lo digo por los que la suben a los altares y la colocan ya con algùn premio en la mano.....que poca memoria tenemos a veces.....

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    1. Desde luego que la Rosamunda me parece a priori más indicada para el papel que la Reesse aunque tampoco es que el personaje esté dotado de la carga de profundidad necesaria para desarrollar una función merecedora de premio ninguno...
      Aunque después de la injusticia de la Jennifer Lawrence ya no digo nada: pero como actriz principal no se lo van a dar, ¿no?
      Claro que la mano de Fincher es alargada....
      Un abrazo.

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  4. Un vulgar telefilme de sobremesa de Antena 3 con más presupuesto y gente famosa y tal. Por lo demás, un circo de trucos y trampas cuya única virtud tan cacareada, su acercamiento al sensacionalismo mediático, es de chiste.
    Un abrazo.

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    1. Veo, Alfredo, que coincides con Víctor en señalar una supuesta intención crítica con los medios que yo, francamente, desconocía, seguramente por no haber leído las mismas elogiosas críticas: de haberlo sabido, hubiera debido añadir otro agravio más porque, como dices, también en ése aspecto resulta risible: llamarlo anecdótico sería darle demasiada categoría.
      Un día, algún joven con un cerebro bien orquestado escribirá un libro de ensayo explicando con pelos y señales y con buen gusto cinematográfico, el tinglado de la industria y el engaño que supone abandonar la cultura en pos del beneficio y el declive de todo orden que ello comporte.
      Un abrazo.

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  5. ¡ Vaya, la tengo pendiente y por lo unánime de vuestras criticas ( he leído cerrando un ojo X los spoilers) ya no sé si merece la pena..
    Si tengo un rato..por contrastar..
    Y siguiendo la misma pauta, no te gusta el director y aun así te arriesgas Sire..¿ porque..? ¿Curiosidad, material para afilar tus garras, perdón, tu pluma..?
    Besos

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    1. Si vas a dedicarle un rato, Milady, querida, que sea en buena compañía y con una buena ración de chocolatito a la lumbre, porque se te enfriará, tan largo va a ser...
      ¿Porqué, me preguntas? Si ya lo digo: por tonto, por incauto, por confiado, por curioso..
      El afilar garras ha sido por acabar el año sin el runrún, para sacarlo fuera, y todavía estoy pensando en hacer una lista con todas las pífias que me he tragado, tontodemí, que lo único que me detiene es volver a dedicarles un par de horas... :-)
      Besos.

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  6. Cuando salí del cine, salí satisfecha -en cierto modo-. Durante el comienzo ya me estaba dando algo porque no era lo que me esperaba -el doblaje de la protagonista (?) resulta muy sobreactuado-. Luego, como dices, va cogiendo ritmo la cosa, y el final me encantó. Si bien los diálogos son poco naturales, en su conjunto, es una película que me ha gustado bastante. No tardaré en leer el libro -que rechacé cuando hubo se hizo best-seller--.

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    1. Hola, Bea: encantado de que opines, aunque no coincidamos totalmente: ya que tienes intención de leer la novela, me gustaría que, terminada, quisieras dejar tu opinión aquí mismo, como complemento y también por saber si en el texto reside esa sensación que al final uno tiene de incredulidad, porque, como desvela David, resulta difícil de creer que nadie permanezca ni un minuto en el mismo techo de semejante arpía que, además, queda tan campante.
      Besos.

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