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dissabte, 6 de juny de 2009

Castillos gloriosos


Va a resultar que no.

Hoy, desde luego, no va de cine: va de "Castellers"

Porque resulta que, leyendo el periódico digital, me encontré con esta noticia, que, digámoslo con prudencia, deja marcado como añejo un punto inspirador que parecía original.

A los amables lectores que desconozcan el fenómeno, recomendarles que den un vistazo al enlace en la wiqui, para profundizar, si es su deseo, en la idiosincrasia de esta manifestación popular catalana que consiste en levantar "castells", verdaderas torres humanas que revisten configuraciones muy diversas, dependiendo de su estructura, más compleja de lo que a primera vista parece, y de la altura que se pretende conseguir.

La participación en masa de hombres y mujeres para conseguir el objetivo final es entendida y sentida emocionalmente por todos los participantes, incluido el público asistente al acto, que suele también ayudar haciendo "pinya" y rezando para que no se haga "llenya", expresiones que han devenido en parte de nuestra lengua.

El sentimiento de colaboración es muy fuerte y se trata que "l'anxaneta", que suele ser ahora una niña (porque pesan menos), llegue a lo más alto y pueda bajar sin problemas, "descarregant el castell" sin caídas no deseadas.

De las distintas agrupaciones, la número uno, sin duda, es la de Vilafranca del Penedés.

Cada dos años, se celebra en el coso taurino de Tarragona un "Concurs Casteller", que los de Vilafranca han ganado en siete ocasiones.

Para festejar sus victoria en 2006 y 2008, pergeñaron unos vídeos, que se pueden ver seguidamente:

Gladiator_1:



Siempre que veo descargar un castillo quedando la aguja, la emoción me puede. Sigamos.

Gladiator_2:








¿Está clara la inspiración a que aludía al principio?

Como extra, el primer castillo de diez cargado en toda la historia castellera, en 1998:






Plus: la afición castellera se extiende allende los mares, llegando hasta Chile.


13 comentaris :

  1. Usease...emmmm....ejen....¡Te hemos pillado Pep! Hiciste trampa con tu famoso vídeo y aquí tenemos a Josep, nuestro investigador particular que te ha puesto a huevo. ¡Vaya, vaya!...Sabes, Josep, que me has desilusionado mucho? Con lo bien que me cae Pep y despues de ver estos videos me parece un poco tramposillo, artísticamente se entiende.
    Bueno, bueno, pelillos a la mar y dejemos al mister su otra faceta deportiva, que es lo que sabe hacer más que requetebién.
    Un abrazote.

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  2. Déjame que te aclare algo, Antonio: Guardiola lo único que hizo fue solicitar a Santi Padró que confeccionara un video para animar a sus jugadores.

    Hace unos días, apenas ganada la final, escuché en la emisora RAC1 al ínclito Santi Padró apuntándose tantos que después ha resultado que no merecía. Para él pues los palos por su poca vergüenza.

    No sé si los de RAC1 habrán borrado el podcast de su web por salvarle el culo a Padró, pero si todavía te sientes con capacidad para entender una conversación en catalán, puedo buscarlo y verás qué desfachatez la del tío.

    Al César lo que es del César. ;-)

    Un abrazo.

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  3. Recuerdo hace años la primera vez que los vi en la plaza de toros de Tarragona, era verano seguro, porque yo, que entonces vivía en Balaguer (Lleida) veraneaba en Cambrils y nos acercamos a verlos. Aún tengo fotos de entonces (en blanco y negro claro) y algunas bastantes logradas (aunque lejanas) de algún "castell" cayendo. Quizás las busque y te mandé algunas. No recuerdo el año, entre el 68 y 70 creo. Me encantaban "Els Xiquets de Valls".

    Aquí, en Valencia, concretamente en Algemesí tenemos la Muixeranga, yo también te invito a verlo, pincha aquí: la muixeranga

    Una abraçada

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  4. Pues mira, Alma: oí hablar de la moixeranga y la ví representada mucho antes que tomé conocimiento de los castellers, porque un compañero de colegio pertenecía a la Moixeranga de Sitges, allá a mediados de los sesenta y, no sé cómo, se representó en el colegio: el amigo era, creo recordar, "el Jesuset" o algo así.

    Los Xiquets de Valls, vistos los resultados del Concurs de Tarragona, vienen a ser los finalistas comparsas de los de Vilafranca en los últimos años...

    Una abraçada.

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  5. Bueno Josep,
    aunque el futbol no me gusta ni un poquito, lo de los Casteller, sí.
    Además, me encanta visitar tu casa y pillarte sin defensas ante una de tus debilidades.
    Realmente se trata de algo ancestral que denota la unidad, laboriosidad, tesón y fuerza de voluntad de un pueblo.

    Un abrazo de vuelta, amigo.

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  6. Me alegro, Susy, porque esos vídeos de los de Vilafranca merecen ser disfrutados.

    Es cierto: me quedo indefenso y admirado cuando se van retirando todos, con cuidado de no caer ni hacer caer a nadie, dejando la aguja en el centro.

    El conjunto es un símbolo de lo que apuntas, sí; a mi entender, mucho más que el Barça.

    Un abrazo.

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  7. le tendrías que oir chulearse por el vídeo, Raúl...

    Saludos.

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  8. Al entrar hoy en tu espacio para leer tu última entrada, de Cantinflas y fronteras, me ha llamado la atención en: “Quizás también le interese”, los Castellers de Vilafranca. Es más, al ver el Ayuntamiento y la torre de camisas verdes y pantalones blancos he sentido una extraña sensación. Es lógico, he nacido allí, y es como ver la palma de mi mano. No te digo “como mi rostro en el espejo” porque nunca me reconozco, amigo Josep.

    Entrar aquí es como haber viajado a través del tiempo. Un post realizado en 2009. ¿Cómo era Josep hace diez años? ¿Cómo era yo? ¿Dónde estaba? ¿Qué hacía?

    Te podría contar mil y una historias sobre los Castellers, pero no es el momento ni el lugar; solo te diré que cuando era niño mi padre me cogía de la mano y me llevaba todos los viernes por la noche a ver ensayar a los Castellers. Por aquel tiempo, esa gente de faja y espardenyes, no tenía demasiada importancia. Ensayaban en mitad de la calle, delante del café más antiguo del Penedès, por no tener un lugar donde hacerlo. Hoy, son propietarios de un lujoso edificio con restaurante. Bueno, a lo que íbamos. Recuerdo los gritos de “Amunt!” “Em cago en déu!” “Amunt!”. Por aquel entonces (que diría Francisco Umbral) l’anxaneta era el niño pringao de familia de inmigrantes y desestructurada. ¡Ahora llevan casco y son los hijos del alcalde! La criatura trepaba con tesón, sin ningún tipo de miedo porque le daban unas perras que le serviría para drogarse. El que fue el más famoso y audaz de aquel tiempo era amigo mío. Con los años moriría por culpa de las drogas. Ay, los Castellers de Vilafranca. Para mí, Vilafranca del Penedès es el Rímini de Federico Fellini. “Amarcord”. Me acuerdo. Els meus records. Algún día te iré enviando mis recuerdos. Los tengo escritos en forma de relatos, pero no lo son, son mis recuerdos. A diferencia de muchos que creen que la vida es una novela, estoy más de acuerdo con mi admirado Salvador Pániker que dijo en su “Adiós a todo eso”: “Mi vida no es una novela, más bien, una recopilación de cuentos”. Pues eso. No te creas, amigo mío, a esa gente que va diciendo por ahí que su vida es una novela. Juan José Millás dijo una cosa que me hizo mucha gracia: “Todo el mundo cree que su vida es un best-seller”.

    Una cosa más (entre tantas y tantas). Cuando se introdujo la primera mujer en los Castellers (como piña), cuenta la leyenda que se fue a la cama con todos ellos en el Hotel Pere III. ¿Lo ves? Como las fantasías de Fellini en El Gran Hotel de Rímini. Ay, la de cosas que podría contarte, amigo mío.

    Buenas noches.

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    Respostes
    1. No te imaginas, querido amigo, lo que me encanta tu aparición en este sitio añejo.

      De entrada, me ha ido de perillas porque he notado que los vídeos que enlazaba y causaban la entradilla habían desaparecido y naturalmente los he repuesto aprovechando que no han desaparecido de youtube, así que, si te apetece, podrás darles un vistazo.

      Puedo decirte que hace diez años yo era más joven, tenía un poco más de pelo en la cabeza y me hallaba en el último año de una carrera sobresaliente de fumador empedernido, casi dos cartones de rubio a la semana, costumbre que cesó hace ahora justamente nueve años al aparecer inesperadamente el infarto que propició, entre otras cosas, el cese de humo.

      Aparte, diría que mi afición por el cine era la misma que siento hoy y seguro que la tuya se mantiene incólume, porque la escasez de atractivo de la cartelera actual no puede malmeternos a nosotros, con un bagaje ganado por el tiempo, una afición consolidada gracias a experiencias satisfactorias.

      No conocía la frase que mentas de Millás y desde luego tiene toda la razón: hay quien se cree el centro del mundo: el ombliguismo se acentúa hasta límites inesperados, insanos: no creo sea preciso acotar ningún ejemplo de estupideces que la gente es capaz de hacer con tal de convertirse en centro de atención, de hallar lo que antes era un minuto y ahora es un segundo de gloria efímera: basta con mirar cualquier periódico.

      Coincido contigo y con Pániker: la vida es una sucesión de anécdotas y de historias cortas, pero siempre hay páginas en blanco, pausas, entre un suceso y otro. No hay continuidad porque el azar no lo permite: es una montaña rusa, en ocasiones; en otras, un valle de lágrimas y en otras una playa soleada llena de gentes en pelota picada.

      Sigue.../.... (porque Blogger cada dia está más raro)

      Elimina
    2. Continúa.../.... (porque Blogger cada día está más raro)

      Además, por elección me inclino por la narración corta, el cuento, el teatro, como bien sabes; precisamente hace muy poco veía en youtube una entrevista que le hicieron a Hitchcock y el maestro aseguraba preferir como guionista a un dramaturgo antes que a un novelista, capaz éste de escribir mil páginas para contar una anécdota, mientras el otro en menos de un tercio escribía una historia y diseñaba la psicología de los personajes mediante los diálogos. No hay color...

      Me encanta haberte suscitado los recuerdos de tu Vilafranca natal: seguro que cerca de la calle donde ensayaban los castellers habría buenas gentes tomando el fresco a las puertas de sus casas ejerciendo un arte olvidado, el de la conversación; hoy nadie conversa; para ello es preciso saber exponer una opinión basada en razonamientos y luego hay que saber escuchar las opiniones de otros cargadas de sus propias argumentaciones y todo ello sin pisarse el turno, con educación; hoy nadie sabe escuchar y todo el mundo quiere tener razón sin argumentar nada, simplemente elevando la voz por encima de otro: esto es lo que se aprende viendo la televisión, siguiendo las llamadas redes sociales, donde los debates han sido sustituídos por el griterío y las razones por las pretensiones propias y nadie parece recordar que no es la imposición el mejor método de convencer a otros; mucho mejor que la fortaleza de la imposición funciona la sutileza de la seducción, capaz de penetrar en el ánimo ajeno y permanecer consolidándose como propia; pero seductores de la palabra, escrita o pronunciada, cada vez hay menos, quizás porque tampoco hay escuchantes.

      Ya que tienes tus relatos prestos, revisados a conciencia supongo, ¿qué tal un paso adelante? Ya va siendo hora ¿no te parece? Podrías empezar acometiendo un fresco derivado del devenir de los castellers desde tu infancia hasta ahora, cuyos cambios -enormes en todos los sentidos- aparte de ameritar significadas historias de sus componentes, podrían derivar en otros factores que no suelen ser objeto de atención sobre los que podríamos charlar largo y tendido, pero no ahora, porque, como muy bien dice mi admirado Michaleen Oge Flynn a Mary Kate Danaher: tengo la boca seca y no me salen las palabras.

      Oye, Paco, que una piña es una piña, ¿eh? me parecería en todo caso más propio de Tinto Brass que de Federico Fellini....

      Un abrazo.

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    3. Mi querido Josep; esto es maravilloso. Dos personas que habitan en 2019 se introducen en la máquina del tiempo para retroceder diez años atrás y poder charlar, desde el pasado, sobre el presente. Ay, si nos viera H. G. Wells. A eso lo llamo yo perspectiva; la distancia, el tiempo, la reflexión que requiere las cosas para ser expresadas en su justa medida. Me imagino que tú y yo estamos en el café “El coro”, bajo los soportales de la Plaça Sant Joan de Vilafranca. Justamente delante de ese café era donde ensayaban. Y tú y yo hablando como esos personajes excéntricos de las novelas de Verne.

      El arte de la conversación. El arte de escuchar. El arte de la expresión oral. El arte de la lentitud. El arte de saber rememorar...

      Bueno, creo que ya va siendo hora de introducirnos en la máquina del tiempo para volver a 2019. No se lo digas a nadie, mi querido Josep, esto es nuestro secreto.

      Un fuerte abrazo.

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    4. Nadie lo sabrá por mí, Paco: la discreción es una de mis pocas virtudes llevada al convencimiento extraño, al parecer, que si no quieres que nadie sepa -o vea- algo, mejor guárdatelo para tí mismo.

      Creo que si nos viera H.G. Wells alucinaría y en cambio, estoy plenamente convencido que Verne, al descubrirnos, nos llenaría de preguntas.

      Cuando pienso que gracias a la tradición oral gozamos de clásicos como La Ilíada se me ponen los pelos de punta pensando en los tataranietos que no voy a tener....

      Un abrazo.

      Elimina

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