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divendres, 23 d’abril de 2010

Cincuenta bombones




Hoy se celebra la festividad de Sant Jordi en Catalunya donde uno nació y vive y es costumbre ya vieja y adoptada en muchos otros lugares la de obsequiarse unos a otros o uno a sí mismo con un libro y quizás también una rosa.

Esta tradición, como digo, nació en Catalunya mucho antes que hace unos cuantos años la Unesco decidiera, en 1996 que el 23 de abril sería el Día Internacional del Libro.

En Catalunya vivimos la paradoja que, siendo Sant Jordi el patrón, no es día festivo, a pesar que dicha celebración, como puede leerse aquí, llevamos siglos observándola.

Por tener, incluso tenemos al gremio de pasteleros que han aprovechado la ocasión para lanzar el Pastel de Sant Jordi e incluso se pueden comprar suculentas cajas de bombones bellamente decorados con los que acompañar una plácida y lúdica tarde de primavera leyendo un buen libro.

Este año este comentarista se ahorrará la compra de los bombones atentatorios a la dieta calórica pero no por ello dejará de degustar cincuenta bombones, aunque eso sí, despacio y saboreándolos sin prisa.

Cincuenta bombones con sabores distintos: cincuenta relatos breves divertidos, amargos, dulces, apasionados, trémulos e incluso terribles, cincuenta historias cotidianas sugeridas por la pluma de un escritor novel en la letra impresa pero viejo de sabiduría que ha eclosionado en un librito que algunos apresurados digerirían en apenas dos horas.

No es mi caso: porque siendo como soy un lector lento acostumbrado a releer sin prisa pero sin pausa, en esta ocasión me hallo con un texto compuesto de ideas y verbos sugerentes paridos por Raúl Ariza con paciencia y esfuerzo que planta, blanco sobre negro, unas semillas que requieren tiempo para asimilarlas porque su amplia diversidad debe germinar en el interior del lector con calma, una forma de leer nada compulsiva que permita saborear esas historias apuntadas con pinceladas de técnica expresionista, puntillazos, retazos de vidas creíbles que Ariza muestra como quien descubre figuras en un cielo que puede ser poblado por nubes tormentosas y atormentadas o copos de algodón suave y ligero pero siempre requiere la participación de un lector que azuzada su imaginación completa el retrato elípticamente bosquejado por el autor.

Cincuenta relatos brevísimos que prefiero degustar pacientemente porque cada historia alumbra un principio o un fin pero deja abierta la puerta al interrogante que el autor no declara para que cada quien concluya a su modo.

Un buen retrato de la sociedad que vivimos, tan diversa y compleja, un mosaico de soledades y angustias en el camino de la vida cotidiana, un libro, Elefantiasis, una buena elección para celebrar La Diada de Sant Jordi, aunque tú, amable lector, no vivas en Catalunya, ni falta que te hace para saborear esos cincuenta bombones literarios.







14 comentaris :

  1. Gracias por el regalo, amigo Josep, yo hice lo propio en mi blog para tí y para todos los amigos de Cataluña y Aragón, donde hoy acabo de enterarme que también celebran a San Jorge. De todas formas la costumbre de la rosa y el libro la podemos hacer universal y así todos gozaremos de la amistad y de la cultura.
    Un abrazote.

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  2. Iba a contestar al comentario sobre la ventana indiscreta, para que no tuvieras pesadillas, y me encontré con Elefantiasis¿qué raro no?

    Muy buena relación los relatos con 50 bombones. Te dejo uno de ellos.

    "Besos con ruidos"

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  3. Libros y rosas ¡ no está mal ! Si a esa ecuación le añadimos bombones tenemos los ingredientes perfectos para pasar no solo una tarde sino todo el mes...
    Aqui donde vivo, Castilla la Vieja para más señas
    es fiesta y tenemos puestos de libros por todas partes. Si la lluvia nos deja nos perderemos por sus páginas.
    ¡ A disfrutar en buena compañia Josep !:-))

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  4. Pues me apunto la referencia, compa Josep, aunque llevo largo tiempo leyendo tan, tan poco (fuera de estos artefactos blogueriles...) que no puedo garantizar(te-me) nada; eso sí, si tú lo recomiendas, ha de merecer la pena. Aquí, en Córdoba, llevamos desde el día 17 con la feria del libro, pero no he pasado siquiera cerca de ella (y casi prefiero no hacerlo: "picaría", seguro, comprando alguna que otra cosa, algo absurdo cuando ya se tienen en casa varios cientos de libros a los que ni siquiera se les ha quitado el plástico que los cubre...). Casi prefiero apuntarme a lo de los bombones (si no 50, sí una docenita o así; total, el trabajo de "arruinamiento corporal" ya lo tengo hecho, hay poco que estropear...).

    Un fuerte abrazo y buena semana.

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  5. Sant Jordi, Antonio, ha devenido en universal gracias además a la extraña coincidencia de las defunciones de Cervantes y Shakespeare (aunque hay alguna duda al respecto) y es un orgullo que esta costumbre se haya tornado genérica.

    Un abrazo.

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  6. No tan raro, creo yo, Blanca, pues me pareció muy oportuna la fecha.

    La relación siempre sale de estrujarse la cocorota un ratito, me temo... :-)

    Besos.

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  7. Que suerte la tuya, Abril, con día festivo que a nosotros nos hurtaron tiempo ha cuando se inclinaron por fecha menos señalada y abatida.

    Que mejor compañía que un buen libro...

    Besos.

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  8. Casi estamos a la par, amigo Manuel, porque ya empiezan a ser demasiados los libros apilados esperando turno...

    (No me digas que ya no haces carreritas vespertinas para mantenerte en forma...)

    Un abrazo.

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  9. Apuntada sugerencia, Josep. Lo que pasa es que tengo tantos libros acumulados por leer.
    De todas formas estoy en "deuda" después de que parodié cariñosamente su blog.
    Un abrazo.

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  10. David: como ya apunto, creo que la mejor forma de leerlo es con calma: esos cincuenta relatos, aunque conformen un todo, pueden leerse y disfrutarse uno a uno; y además, son muy condensados.

    Un abrazo.

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  11. Estoy deseando saber qué bombón de libro, o libros, te regalaron ayer.:-)

    Besos

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  12. Un gran libro, píldoras breves, directas allá donde más duele, y muy cinematográficas además (en algunos casos con mayor evidencia que en otros). Un lujo, una excelente recomendación.
    Saludos.

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  13. En ocasiones como ésta, Alfredo, recomendar resulta fácil..

    Saludos.

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