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divendres, 9 d’abril de 2010

G.A. (9)



Nacido hace ahora ciento diez años en Milwaukee, Winconsin el seno de una familia de raíces irlandesas, el padre vendedor de camiones, católico, y la madre, nacida protestante pero conversa a la Iglesia de la Ciencia Cristiana (una de tantas en los Estados Unidos), el joven Spencer Bonaventure Tracy carecía de antecedentes familiares que le impulsaran a una vocación artística.

Con dieciséis años cumplidos se encontró como compañero de escuela a Pat O'Brien y ambos, al año siguiente, 1917, se enrolaron en el ejército interviniendo en la llamada Primera Guerra Mundial.

Por suerte, el joven que luego se haría famoso permanecería en los astilleros navales durante toda la guerra, trabajando en labores más propias de obrero que de soldado en la base naval de Norfolk.

Terminada que fue la contienda, en 1921 Spencer Tracy inició sus estudios de interpretación.

No fue hasta nueve años más tarde que, trabajando en una obra de teatro en Broadway, Spencer tuvo la inmensa suerte de ser visto por John Ford, quien no dudó un instante en ofrecerle un papel en su película Up The River, donde coincidió con otro novato, un tal Humphrey Bogart. Tracy había intervenido en tres cortometrajes, y desde luego, estrenarse en un largometraje de John Ford, no está al alcance de cualquiera.

La carrera cinematográfica de Spencer Tracy abarca más de setenta títulos rodados entre 1930 y 1967, lo cual es un magnífico promedio, máxime cuando contiene verdaderas joyas de la cinematografía estadounidense del pasado siglo.

Su forma de trabajar, siempre eficaz y aparentemente sencilla, huyendo de histrionismos llamativos, dota de una fuerza y naturalidad a todos los personajes que incorporó a las órdenes de los grandes directores de su época, confiados siempre en la solvencia de Spencer Tracy: sin ser un apuesto galán, su forma de moverse y de actuar conseguía llenar la pantalla y dotar de autenticidad a los personajes y la fiablidad de su trabajo, sin errores, le hizo merecedor del aprecio de los profesionales del medio y de los espectadores que podían muy fácilmente sentirse identificados con aquel tipo de casi metro ochenta que fue envejeciendo con una dignidad asombrosa, tanto si se trataba de representar tipos duros de roer como de hombres profundamente enamorados: es decir, que Spencer Tracy supo lidiar con toda clase de tipos, tanto en la comedia romántica, el cine de aventuras o el cine más serio dramáticamente hablando.

El público le adoraba y sus compañeros de viaje también; nominado en nueve ocasiones al premio Oscar al mejor actor, consiguió la estatuilla en dos ocasiones.

Resulta muy difícil decidirse por una sola de sus actuaciones, pero me he inclinado por ofrecer la que fue su representación póstuma: su última nominación al mejor actor del año por su trabajo en una película que ya se comentó aquí :

Aunque puede que no sea su mejor actuación, creo que verla es todo un homenaje a su larga y fecunda carrera que tan buenos momentos nos deparó:

Vean, si les place, el monólogo de Spencer Tracy en: Guess Who's Coming to Dinner




26 comentaris :

  1. Un fenómeno, tiene tantos personajes inolvidables... Me quedo, por un lado, con su Dr. Jekyll, y por otro con ese MacReady de "Bad day at Black Rock".
    Saludos.

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  2. Difícil. Dificilísimo diría yo, quedarse con una sola de sus magníficas interpretaciones. Para mí es el paradigma de actor "in natura", uno de esos actores que consiguen la magnífica proeza de hacernos creer que no están actuando, cuando en realidad, están construyendo inmensos personajes.

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  3. Ya no hay actores como Tracy, desgraciadamente; lo que más me gustaba de él era esa pasmosa autoridad que emanaba de una manera totalmente natural, sin necesidad de grandes aspavientos ni tan sólo de decir nada. Aparecía en escena y ya se sabía quien era el jefe.

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  4. Sniff sniff..¡ qué momentazo has escogido para traernos a la memoria la maravillosa naturalidad con la que " decia" sus textos ! Además ésta pelicula es especial para mi...¡ pensar que muy poco después murió ! Hay actores muy buenos pero TRACY es EL ACTOR de reclinatorio..!. Hace poco le volví a ver en " El padre de la novia " y..bueno ¿ qué voy a decir que no sepais todos sobre él ? Junto con otra grandisima actriz y compañera sentimental Katherine Hepburn forman parte de mis indispensables. Sin ellos la historia del cine no seria lo que es. :-))

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  5. Ya ves, Alfredo: hay donde escoger; un actor con una fama merecida, que normalmente no sale en las listas de favoritos, a pesar de haber estado trabajando hasta el último aliento.

    Saludos.

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  6. Además, Raúl, Tracy fue casi que autodidacta, ya que sus estudios de interpretación no fueron precisamente en ninguna academia "de postín". Su forma de trabajar, para su tiempo, adelantada a muchos: sobrio como pocos y siempre genuino.

    Saludos.

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  7. No te falta razón, Alicia: una presencia que reclamaba la atención nada más aparecer en pantalla, siempre en su sitio, con el gesto preciso, aguantando el tipo como pocos.

    Saludos.

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  8. Seguramente, Abril, ese monólogo sea el más emotivo de la carrera de Tracy, máxime sabiendo que fue su última actuación y tanto él como su querida Kate eran conscientes de ello.

    Por eso pensé que, habiendo otras, esa escena rendía buen homenaje a tan gran actor.

    Saludos.

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  9. Yo tengo ganas de volverle a ver en las dos que hizo con Mickey Rooney como el Padre O'Malley, si no recuerdo mal. Y en El ultimo hurrah me encanta (bueno, me encanta la película). Cuando entra en el club del que no es socio. Esa parte es genial.
    Un actor magnífico, sin duda. ¿Es de él esa frase de "memoriza el diálogo, fíjate en las marcas y procura no chocarte con el mobiliario" acerca de cómo había que actuar? Buenísima.

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  10. No he podido resistirme y como dice David eso de
    que actuar para él era principalmente " no tropezar con los muebles " dice mucho de su humor y de la capacidad para entrar en el personaje XD
    ¡ Qué gran tipo ! Sus amigos hablaban maravillas de él...

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  11. Hace tiempo que no te leía y hoy me ha encantado tu entrada, (como todas las que te he leído) quizá especialmente por esa película tan antigua y tan actual a la vez¿ Quién viene a cenar esta noche?.

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  12. Buena memoria, David: según parece, en inglés la frase viene a ser así:

    Come to work on time, know your lines and don't bump into the other actors

    Cualquiera de sus películas es buena para recuperarla en cualquier momento:¿qué me dices, por ejemplo, de Adam's Rib? Una magnífica comedia...

    Saludos.

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  13. Es cierto, Abril: cuando se comprueba que estos artistas eran amados por igual por sus compañeros de reparto y por el público, algo bueno debía haber...

    Saludos.

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  14. Es verdad, Camy, que esa película no ha dejado de ser actual: el matrimonio interracial todavía es un tema no resuelto en muchos sitios....

    Saludos.

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  15. Has ido a escoger a uno de mís preferidos, y tengo muchos. Aparte de ser un gran actor siempre me ha gustado su manera de ser y el que nadíe lograra apartarle de su manera de pensar.
    Volveré, es una amenaza en toda regla.

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  16. Vaya, no me acordaba del buen título que le habías puesto a tu anterior entrada sobre "Adivina quien viene esta noche"....."Obama se lo debe", ya lo creo!
    ¡Qué te puedo decir que no hayas dicho sobre este grandísimo actor!
    Me he quedado con el regustito de volver a ver este testamento fílmico, que posiblemente no fuera su mejor actuación, pero se te llenan los ojos de lágrimas lo mismo que a los invitados a esa reunión.
    ¡Una reunión en la que no faltaba ni el reverendo!
    Excepcional, Josep!...Y volvemos a lo de siempre.¡Cuántos actores y actrices, cuántos directores, cuántos buenos guionistas nos ha dejado el cine americano del siglo XX!
    Un abrazote.

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  17. Si tienes muchos preferidos, Blanca, será muy fácil que aparezcan por aquí, un dia u otro, porque intento recordar a todos mis preferidos, que también son bastantes...

    Seas bienvenida pues a esta tu casa: espero que cumplas con tu amenaza y encuentres algo que te pueda interesar por aquí.

    Saludos.

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  18. Esa escena, Antonio, como ya sabrás, la rodó apenas dos semanas antes de fallecer y tan sólo Kate tenía idea cabal de ello.

    Dicen que ella jamás quiso ver la película y creo que ni siquiera fue a recoger el Oscar que le dieron -a ella- por su actuación en la misma.

    El siglo pasado nos dejó una buena herencia, no cabe duda...

    Un abrazo.

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  19. La difícil naturalidad. No digo más.

    Una abraçada

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  20. Como si estuviera en casa, como si nadie le estuviera mirando, grande, grande.
    Siempre que nos traes a los grandes, me enorgullezco de lo ajeno.

    Un abrazo, Josep

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  21. Que bueno regresar y encontrarme con esta estupenda entrada que le dedicaste a uno de esos actores que no sólo forma parte de los grandes del cine, sino también de mi memoria sentimental.

    Me gustaría destacar algo que mencionaste y que me parece que forma parte de su grandeza como actor, ese hacer fácil lo difícil, ese talento para conseguir hacer creíble cualquier personaje, al punto de identificar personaje y persona sin solución de continuidad.

    Yo tampoco sabría con cual de todas sus magníficas interpretaciones a lo largo de su carrera quedarme, pero quería mencionar aquí una a la que le tengo un cariño especial, la de ese marinero portugués de “Capitanes Intrépidos”.

    Me encantó esta entrada, un gusto leerte de nuevo.

    Besos

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  22. Me gusta especialmente el Tracy de Bad day at Black Rock, aunque el gran magnetismo se consigue con dos polos, el positivo y el negativo. Y es obvio que la Hepburn es el polo que lo hace aún más grande.

    Saludos, Josep.

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  23. No dices más, Alma, pero ya lo dices todo...

    Una abraçada.

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  24. Es una suerte, Susy, poder compartir esos grandes momentos del cine.

    Un abrazo.

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  25. Me alegro de tu regreso, Vivian, y que haya sido para disfrutar del arte de ese gran actor.

    Lo cierto es que quizá se merecía más vídeos, pero el elegido tiene un significado muy especial.

    Besos.

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  26. Desde luego que sí, Gourmet: la intervención de Kate realza y colabora en la actuación de Spencer: sus lágrimas eran auténticas, en este caso, porque ella y él sabían que iban a ser sus últimas frases en el cine.

    Espeluznante profesionalidad.

    Saludos.

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