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dilluns, 25 d’abril de 2011

Sin Swing



Odio los biopics.

Los odio con toda mi alma porque hasta la fecha no he visto uno solo que valga la pena.

No me refiero, por si hubiera alguna duda o algún lector puntilloso, a esas películas que versan sobre personajes históricos como pueden ser Don Quijote de la Mancha, Hamlet o John Long Silver.

En serio: no me refiero a las películas basadas con más o menos rigor en gentes que pertenecen a la Historia con mayúsculas dedicando el metraje a pormenorizar parte de sus actos, sus gestas, y lo hacen mediante un guión que no pretende únicamente enaltecer la figura del protagonista, remarcarla o criticarla pero casi siempre exagerando la apariencia y huyendo de la profundidad.

Naturalmente, hay decenas de buenas películas que se basan en un personaje histórico y no caen fácilmente en la sub-categoría de biopic manteniendo el interés del espectador hasta despertar el apetito por saber más. No hace mucho comentábamos aquí una de esas películas, basada sobre Santo Tomás Moore, y a nadie se le ocurriría calificarla como biopic. ¿O sí?

En mi clasificación particular, designo como biopic a esas películas que claramente son destinadas a contar al gran público las vidas de personas que son archiconocidas y no siempre consiguen interesar tanto como aquello que origina la popularidad de dichas personas, precisamente porque confian en que dicha fama conlleve el éxito del empeño.

Aunque me esfuerzo en rechazarlo no puedo negar que la curiosidad, cuando no el interés, en ocasiones me mueven a tratar de saber acerca de esas celebridades en un acto reflejo de vulgar cotilleo al que después no le doy demasiado valor porque el aprecio por un trabajo bien hecho, sea del tipo que sea, no se ve aumentado ni disminuido por la calidad humana del que lo ha producido.

Y siempre ese afán de cotilleo reconvertido en sentarme a ver un biopic acaba llenándome de tristeza por el tiempo malgastado.

Pero, humano al fin, tropiezo en la misma piedra las veces que haga falta y torpe de mí, bobalicón confiado, doy con mis huesos en tierra una vez más.

Y mira que esta vez ya estaba sobre aviso porque hay un precedente nefasto a pesar de contar con Cary Grant entre sus virtudes.

El anzuelo de ver la historia del genial peruano Cole Porter sin la mojigata censura que cercenó la versión de 1946 protagonizada por Cary resultó irresistible cuando se presentó la ocasión de ver la película de 2004 titulada como una de sus canciones De Lovely

La presencia de Kevin Kline como protagonista era un reclamo más para enfrentar la película de Irwin Winkler (afamado y reconocido productor cinematográfico) basada en un guión de Jay Cocks.

La vida de Cole Porter, extensa y riquísima en acontecimientos de todo tipo, debería ser un bombón para cualquier guionista: como quien dice, no hay más que escribir los diálogos, porque el resto, sencillamente, es historia y muy movida. Naturalmente lo más interesante es su obra: su música, sus canciones, las comedias musicales que sobre las mismas se montaron, etcétera.

En 1946 Cole Porter asistió al biopic-en-vida Night and Day que resulta ser un tostón de mucho cuidado lo que no deja de sorprender porque incluso los números musicales no tienen garra. En De Lovely hay una escena en la que se ve a Cole salir del cine con su esposa Linda (Ashley Judd) asegurando que, si sobrevive a esa biografía filmada, sobrevivirá a cualquier cosa. Por suerte para Cole Porter no tuvo que asistir al estreno de la segunda biografía filmada, porque le hubiera dado un patatús.

A pesar que la censura rebaja su presión y la bisexualidad de Cole Porter se muestra sin ambages el guión de De Lovely nunca llega a provocar interés porque una vez más el proceso creador no ha sido representado en pantalla con la fuerza que uno supone a la vista de la creación obtenida.

A ello no ayuda en absoluto la decisión adoptada por quién sabe quién, de permitir que la mayoría (13 de 31) de las canciones de Cole Porter sean canturreadas por Kevin Kline y el resto sean en su mayoría versiones faltas de swing.

Veamos un ejemplo paradigmático, justamente la canción que da título al primer biopic del sufrido Cole Porter: Night and Day: veamos en primer lugar la versión que masacran en De Lovely John Barrowman y Kevin kline y siguiendo la indicación de la propia película, veamos como lo hizo en su momento Fred Astaire, con su poca voz y su mucho swing.

El problema de este biopic, aparte de las posibles inexactitudes históricas (Linda, la esposa, era muy diferente a la jovencita que vemos en pantalla) y la falta de fuerza en la trama que presenta, es que se apoya y no poco en las excelentes composiciones de Cole Porter: treinta y un escenas musicales no son pocas pero, en este caso, resultan un obstáculo más que una ayuda: porque la mayoría de las versiones carecen de interés para el cinéfilo melómano que será conocedor de no pocas versiones para cada una de esas famosas canciones, verdaderos bastiones musicales del siglo XX, composiciones robustas capaces de salir airosas de los experimentos artísticos de toda índole que los grandes genios del jazz aplicaron sobre ellas, conocedores de antemano del triunfo que les daría la buena música de Porter.

La verdad es que uno piensa que incluso el propio Cole Porter, que pudo escuchar sus canciones tocadas con brillantez antes de morir, no quedaría demasiado satisfecho con un producto que pretende reflejarle y darle a conocer al gran público.

Winkler rueda los ambientes lujosos en los que se desarrolló la vida de Porter con detalle y bastante veracidad artística pero se queda en, digamos, la parte privada: el trabajo de Porter en las diferentes canciones y sobre todo su apenas apuntada labor en las comedias musicales de Broadway son presentados como mera anécdota, cuando es el lugar donde lo más interesante del personaje se halla: su fuerza creadora, su visión de la música y el espectáculo musical, su método, pasan desapercibidos, sobrevolados ligeramente. Vemos transcurrir los años de la vida de Cole Porter desde su juventud hedonista en París hasta su vejez inválida pero se nos escapa entre los dedos como la arena del reloj la sustancia misma de su genial entidad y nos queda únicamente el rastro polvoriento y sin interés de su bisexualidad cuando lo importante es su música.

El trabajo de Kevin Kline es muy bueno: demuestra una vez más su dominio de la escena y su interpretación del personaje nos lo hace real: no hay por qué pensar que Cole Porter sabía cantar sus propias composiciones de forma más que aceptable, porque nunca se le tuvo como cantautor, así que el canturreo de Kline no es objetable: lo malo es su reiteración, su insistencia en ocupar escenas cantando; y eso cabe imputárselo a Winkler que pierde el pulso y deja que el ritmo narrativo se le descontrole: ensimismado al parecer en esas versiones edulcoradas de las canciones de Porter, la placidez se adueña del relato y dulcifica una trama que podría ser muchísimo más interesante.

Los trucos técnicos de Winkler para dar continuidad a las escenas acaban pesando como una losa en el metraje porque uno acaba siendo consciente que detrás de una escena melodramática de baja intensidad aparecerá una escena musical de baja intensidad y entonces el esfuerzo de Winkler por dotar al conjunto de ligazón entre música e historia acaba en baldío.

Cabe esperar que la juventud desconocedora de la grandeza de Cole Porter sabrá discernir la genialidad de sus composiciones y acudirá a mejores fuentes, pero será por motivación propia y no por haber sido incitada por una película que se queda en nada, lo que el castizo diría "ni chicha ni limonà".

Mejor hubiera sido limitar las escenas musicales y presentarlas con más garra al tiempo que se le daba mordiente a la trama: este biopic, en manos de Bob Fosse, hubiera sido como poco imperdible, porque la mezcla de música, danza y promiscuidad podría significar en manos de alguien competente una pieza impresionante y ha quedado, en manos de Winkler y compañía, en un pastelito de nata desnatada acompañado por un mosto sin fermentar: débil y soso.

En definitiva: no vale la pena ni siquiera por la música. Mejor cómprense un par de discos de su intérprete favorito versionando a Cole Porter. Sus herederos se lo agradecerán....

Odio los biopics.




17 comentaris :

  1. Coincidimos otra vez hoy (y van unas cuantas, incluida una digresión sobre "Gladiator" en otro sitio...). Aborrezco los biopics. Siempre son películas faltas de ritmo, de gracia, postizas, prefabricadas, pretendiendo calcular aspectos a favor y en contra del personaje en lugar de capturar su esencia, si la tiene, y plasmarla en imágenes. Y este, aunque no lo he visto, me parece carnaza de mi tienda de los horrores...
    Un abrazo.

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  2. No me extrañan nada esas coincidencias, Alfredo, y me alegran, además.

    Veo que tú tambien aplicas el término a esa especial casta de peliculitas que confían en la fama del protagonista.

    Seguro que en tu Tienda ajustaría como un guante, pero tu verás: con lo poco que te gustan los musicales.... ;-)

    Un abrazo.

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  3. Si la de Cary Grant ya me dejó un poco ploff.. ésta otra ¡ ni te cuento ! Despues de leer la biografia del uno y del otro nada que ver..
    Hoy no hay ninguna "pega" por mi parte. Puedes tirarla al cesto de los "bodrios".
    La música evidentemente no, a esa hay que salvarla de la quema y disfrutar con el Night and Day de Fred y Ginger que eso si que es una maravilla!!

    Besos, Holmes . Milady

    P.D. A ver que preparas para el éxamen éste mes..no seas vengativo ;-)

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  4. La lástima, Milady, es que la música reciba el tratamiento que recibe, y mira que parece que se esmeraron: nda que si no llegan a esmerarse, no sé que hubiera pasado....

    Besos.

    Sí: a ti te lo voy a decir, aquí, delante de todos... ;-)

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  5. ¡¡Ale!!...¡¡"Odio los biopic"!... sin más. Así de bote pronto se me ocurre que "Toro salvaje" de Scorsese es un magnífico biopic de Jack LaMotta. Y Moulin Rouge de Huston también podría ser un "biopic" de Tolousse Lautrec, o "El loco de pelo rojo" otro tanto de Van Goth.
    Naturalmente hay "biopic" y "biopic", al margen de los históricos como el que citas (¿Santo Thomas Moore?...depende de)
    Este caso en concreto que citas es horroroso, pero no porque sea "biopic" sino porque es una peli bastante mala y con un versionado más que discutible.
    No te subas por las paredes amigo, que irritarse por nimiedades daña seriamente la salud. Take it easy!
    Un abrazote de pascua (sin mona incluída)

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  6. Ayayayay, Antonio, mira que yo a Toro salvaje lo tengo en el mismo cajón que 2001: mejor lo dejamos para otro día....

    Lo de Santo Tomás Moore es título concedido por dos Iglesias, mal que te pese, según la wikipedia...

    A lo que vamos: esta de hoy es un biopic precisamente porque es mala, mala.

    ¿Comprendes? Jajajaja...

    La mona la confeccionó servidor y se la zampó tan ricamente mi ahijado, que para eso uno es un padrino de mucho cuidado.... ;-)

    Un abrazo.

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  7. Ésta no la he visto. A dios gracias.
    Por lo demás, no puedo estar más de acuerdo -una vez más- contigo. Salvo honrosas excepciones (muy pocas, muy poquitas, si no aceptas las que te propone Antonio) peor que un biopic, en cine sólo estarían las películas del hermano pequeño de los Scott.

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  8. Ay, Joseeeeeeeeeeeeep. Llu ar de waaaaaaaaaaaaaaaan.
    Mira que ayer cuando vi tu entrada pensé que ibas a hablar de la del golf de Robert Redfor que no he visto... y mira, me equivoqué.
    Esta tampoco la he visto... y bueno, la escena de Kevin Kline comparada con la de Fred... en fin..
    pero estoy con Anro (para variar... y sólo por esta vez, no se lo vaya a creer). ¿qué hay de El loco del pelo rojo o de qué sé yo... que no tengo ganas de pensar...El joven Edison Ala, que de biopic tenía lo que yo de sobrio mientras escribo).
    En fin...A mí me gustó mucho..eeeh... no recuerdo el título. La de Beyond the sea creo que era.. El joder, el Kevin Spacey con un biopic más que logrado (a pesar de que no funcionara en taquilla) sobre Bobby Darin. Así que no te cargues un género que funcionara depende quién o quiénes lo toque (como tú has dicho, imagínate qué hubiera hecho Fosse con este material)... por una peli que igual no es gran cosa.
    Un saludo y buenas noches.

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  9. No te pierdes mucho, Raúl: ni siquiera el placer de escuchar una buena versión de una magnífica canción, porque no hay tal.

    Lo del biopic, no sé porqué o no me acuerdo, lo tengo como idea adjetivadora de esas películas tan aburridas y mal hechas que casi, casi, parecen dirigidas por tu "amigo" Tony...

    Un abrazo.

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  10. Jajajaja: David, me temo que no afinas mucho.... jajajajaja...

    Mira que a puntito estuve de quitar eso del biopic porque ya me temía que iba a concentrar más miradas que el resto. Si es que sois como críos...

    ¡Que no! Que sí que hay películas referidas a personajes que son buenas, pero "antonses" no son biopics. ¿Comprendes? son buenas películas, y yatà.

    Esta no te la puedo recomendar, mira: pero tú haz lo que creas: eso sí, luego vienes a contarlo...

    Un abrazo.

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  11. Ay, ay, ay, compa Josep, que ando enfrascado con el compa Alfredo en una discusión (bendita y nutritiva, por otro lado, como siempre me sucede con él, claro -y sobre la cual, por cierto, compa, te debo una respuesta, a ver si me pongo en ello...-) acerca de precisiones conceptuales, y me temo que aquí voy a arrancar con otra (pero igual de bendita y nutritiva, espero...). Como precisión previa, eso sí, aclarar que no he visto la peli y mi comentario se refiere a una cuestión de ideas generales, o previas, o como queramos llamarlas.

    Lo que es o no es un biopic... Creo que, dicho sea con todo el cariño, tú solo consideras biopic al que está bien hecho, y eso no es demasiado exacto (algo apunta el amigo Antonio en este mismo sentido). Biopic es cualquier peli centrada en la figura de un personaje concreto, y real (no de ficción), cuya trayectoria vital (o parte de la misma) se erige en su tronco argumental central. Y pis-pas, tralarás, que decía mi peque. Si después, como producto cinematográfico, es un bodrio de cuidado, ésa ya es otra cuestión, pero no afecta a su calificación, o etiquetado, o como queramos llamarlo.

    Segunda cuestión: que picas por la curiosidad de saber más acerca del personaje "biopicado". Creo, compa, que eso es cometer un error, y bien craso. No es con un biopic (ni siquiera con el de más excelsa calidad fílmica, ni con el más honesto intelectual y artísticamente que te puedas topar) con lo que vas a conseguir luz sobre su personaje protagonista. Entiendo que, para tal menester, hay fuentes mucho más fiables (dentro de lo que cabe: ando de un escéptico cada vez más subido, y ya ni el más afamado ensayo histórico termina de parecerme muy de fiar). Y es que sobre el tema de cine de ficción y fidelidades históricas, tengo una opinión bastante drástica, sobre la que ya me he extendido recientemente hablando de Gladiator.

    Y poco más. Que me alegra, siempre, pasar por aquí y comprobar que, más allá de coincidencias y/o discrepancias, siempre se disfruta leyendo lo que escribes, básicamente por lo bien escrito que está. Si, además, aprendes algo, pues ya es la pera (y suelo aprenderlo, suelo...).

    Un fuerte abrazo y buen fin de semana.

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  12. Ah, y un apunte adicional, ya puestos. A mí, el biopic, como género, o subgénero, más bien (o así, al menos, lo entiendo yo), normalmente tampoco me gusta, no me suele atraer. Eso sí, "zin acritú"...

    Un abrazo.

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  13. Ante todo muchas gracias, Manuel, por extenderte como lo haces:

    Te diré que en realidad estamos casi de acuerdo, con matices importantes.

    Porque para mí biopic es un adjetivo que aplico a esas películas que en realidad pretenden aprovechrse de la fama del personaje sobre el que se basa la trama y que suelen ser bastante malas, probablemente porque confían toda su suerte a la fama del biografiado.

    Dicho de otra forma: cuando la película resulta ser buena, aunque se dedique a conciencia a relatar vicisitudes vitales de un personaje, como es el caso de Un hombre para la eternidad (que ya menciono) nunca la meto en el saco de los biopic.

    Es decir: que aun admitiendo que ciertamente (y la wikipedia así lo declara y no lo ignoro) el biopic es un género o subgénero dedicado a contar la historia de un personaje, yo agarro el rábano por las hojas, le doy la vuelta y uso el término a mi conveniencia porque hay demasiados biopics que son horrorosos. Y porque para mí, una buena película es una buena película, y su clasificación en género me importa bien poco: reconozco que en esto soy un pelín ácrata.

    Así que tienes razón en buena parte, pero ya ves que, ciertamente, contra lo que dices, considero biopic a los bodrios: por eso los odio.

    De la segunda cuestión bastante me acuso yo mismo cuando admito que cedo a la curiosidad propia del cotilleo al disponerme a ver la película que ha generado todo esto: ya me consta que para recabar información lo mejor es clavar codos, Manuel, por supuesto; y también coincido contigo en el escepticismo por la veracidad o imparcialidad de las fuentes provengan de donde provengan, porque la seriedad documental parece haberse ido al traste cediendo terreno a intereses espúreos.

    Y no hablemos de mercadotecnia, que es ya muy tarde.... :-)

    Un abrazo.

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  14. La vi en el cine cuando la estrenaron pero como no me acuerdo mucho, por no decir nada, deduzco que no debió gustarme mucho. No debí ni salir tarareando, y eso si es imperdonable en una película musical, de forma, o de fondo. Y más en canciones como estas que todos (casi) conocemos.

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  15. Le das la puntilla, Alma, porque verla en el cine tiene que ser mucho mejor que verla en pantalla doméstica y si tu, que de alegrías musicales sabes un rato, no recuerdas haber salido de la sala tarareando por lo menos una, ya veo que no te impresionó lo más mínimo.

    Besos.

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  16. Pues sí que era mala, mala y requetemala..

    No me pienso ni extender, eaaaa

    Yo también odio los biopics y no coment res..

    Besos!

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  17. Pues no hay más que decir, Blanca.

    Besos.

    ResponElimina

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