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dijous, 14 de juny de 2018

Kesselring, un pillo, los Epstein y un comediante equivocado.





Podríamos decir que Joseph Kesselring fue tocado por la fortuna cuando después de haber pasado sin pena ni gloria por Broadway con una obra provista de un buen reparto, There's Wisdom in Women que se representó en temporada alta sólo en 46 funciones a finales de 1935, casi seis años más tarde consiguió que Howard Lindsay y Rusell Crouse, ambos productores, escritores y socios en espectáculos de éxito, leyeran su nueva obra, un juguete cómico provisto de dosis de suspense terrorífico.

Hay quien asegura que ambos socios, Lindsay y Crouse tuvieron gran parte de mérito en el éxito de la obra escrita por Kesselring pero yo creo que, más allá de alguna "morcilla" apuntada sobre la marcha de los ensayos el autor debe llevarse el honor sin despreciar, visto su historial posterior, que las musas le pillaron trabajando, como suele suceder, y que luego se dedicara a vivir de las rentas.



Porque su obra Arsenic and Old lace que se representó ininterrumpidamente desde enero de 1941 hasta junio de 1944 en Broadway, llegando a dar la vuelta al mundo y todavía siendo representada con éxito en la actualidad, le reportó sin duda pingües beneficios aunque los repartiera con otros a porcentajes, entre los que se hallaba, aparte de los productores, el insigne Boris Karloff, estupendo actor británico que, además de triunfar en películas de terror entre otras cosas, sabía actuar en un teatro y llenarlo con su esfuerzo diario.

La obra, que se ha conocido por aquí como Arsénico y encaje antiguo (en Catalunya como Arsènic i puntes de coixí) es una comedia provista de diálogos brillantes, bien escritos, con un ritmo endiablado tanto en las réplicas como en las acciones y sucede toda ella en el mismo lugar, el salón principal de la casa de la familia Brewster, de los Brewster de toda la vida, descendientes de los Brewster que cruzaron el océano atlántico con el Mayflower.

Son tres actos que ocupan entre cincuenta y noventa páginas según la edición y la traducción pues advierto que hay alguna edición que ha perpetrado la traducción del original basándose, más o menos, en lo que luego sería un guión cinematográfico.

La obra de Kesselring es perfecta y más difícil de representar de lo que a simple vista parece y puedo asegurarlo pues he visto varias versiones y en muchas se percibe que el elenco es muy importante para llevarla a cabo como se debe. Uno lee la obra y se ríe por lo bajini en ocasiones pues Kesselring reparte pullas a diestro y siniestro y de vez en cuando surge irrefrenable carcajada por el surrealismo de la situación, justo en el momento adecuado, como si una varita mágica acertara en todo momento para sostener un ritmo que atrapa de forma irremediable al lector de teatro. Y cuando acabas, te das cuenta que, en esa obra, realmente, no hay un protagonista: hay por lo menos cuatro, pero es que los otros están ahí esperando su entrada para lucirse, porque todos tienen su grandísima oportunidad:

Martha y Abby Brewster son dos ancianitas respetables, muy queridas por todo el vecindario y elogiadas por la policía, dos personas caritativas que viven con Teddy, un sobrino que está chalado y se cree que es Teodoro Roosevelt. En estas que aparece otro sobrino, Mortimer, solterón empedernido, crítico de teatro (lo que dará origen a puyas varias) y escritor de libros contra el matrimonio, que acude para anunciar que va a casarse con Elaine, que es la hija del pastor de la parroquia vecina, separada de la casa de los Brewster por el camposanto. Más imprevista será la llegada de Jonathan, tercer sobrino Brewster, acompañado por el Doctor Einstein, que es un cirujano que le ha cambiado la cara y se la ha dejado como la de Boris Karloff en una de sus películas de terror. Luego aparecerán algunos policías e incluso el director de un manicomio (no lo llamamos así, es una casa de salud) que para su desgracia, está viudo y se siente muy solo.

No entraremos en más detalles, porque de un lado la sinopsis es sobradamente conocida y si alguien tiene la suerte de no conocerla, mejor que se quede como está y proceda como es debido.

El caso es que a pesar de estrenarse en una época que ya empezaba a ser mala para las libertades escénicas, quizás el hecho de ser un juguete cómico hizo que las cargas de profundidad de la obra pasaran sin problema alguno. Hay una cierta sátira que planea sobre la policía de forma descarnada en diversos personajes y por otro lado, el carácter de Elaine se muestra mucho más fuerte y decidido exigiendo sus derechos sin ceder un ápice, siendo como es, posiblemente, el único personaje de la trama que está totalmente en sus cabales, lo que deja a la mujer joven en muy buen lugar.

Alguien hace años afirmó tajantemente que la comedia de Kesselring era una apuesta segura, porque en todas sus representaciones, desde Broadway hasta la función de aficionados de un instituto juvenil, siempre deja algún beneficio, por pequeño que sea: realmente, una pieza tocada por la fortuna.

Ya en el primer trimestre desde su estreno cualquiera podía advertir el redondo negocio que iba a suponer trasladar semejante éxito popular a la pantalla de cine: Frank Capra en 1941 era probablemente el director de cine más consolidado después de haber conseguido en siete años cinco nominaciones al mejor director ganando en tres ocasiones, pero estaba a punto de iniciar su colaboración con el ejército para filmar verdaderas hazañas bélicas y quería dejar a su familia bien protegida económicamente por si las moscas, cuando vió en Broadway la comedia de Kesselring y apenas salir del teatro empezó a interesarse en la posibilidad de rodar una película, percatándose que los de la Warner Bross ya habían comprado los derechos y que Lindsay, Crouse, Kesselring e incluso Boris Karloff los habían cedido con la condición que la película no se iba a estrenar hasta que Broadway decidiera que ya no valía la pena seguir representándola lo que, ahora sabemos, no sucedió hasta junio de 1944.

Capra no pudo conseguir para sí los derechos, pero por lo menos gozaba de la confianza de los jerifaltes de la Warner Bross que le prefirieron antes que al francés René Clair quien, habiendo visto la pieza en Broadway, se adelantó a Capra presentando su interés a Lindsay y Crouse: nunca sabremos cómo hubiese sido, pero desde luego la propuesta surrealista de Kesselring parecía a priori más adecuada para el talentoso director de Vive como quieras así que las maniobras de Capra surtieron sus efectos y tras prometer a la Warner que sería capaz de filmar la película en cuatro semanas y con un presupuesto que no llegaría al millón de dólares, de inmediato empezó a mover hilos.

Jack Warner dejó que Capra fuese productor asociado para rascar porcentaje de recaudación pero en ningún momento se creyó que iban a filmar lo que barruntaba un éxito comercial en apenas cuatro semanas y con cuatro duros: fueron ocho semanas de rodaje y gastaron poco más de un millón de dólares. Capra supo que Boris Karloff, aclamado a diario en Broadway, no iba a dejar ni una representación porque era el gancho comercial del espectáculo, pero lograron que Josephine Hull y Jean Adair junto a John Alexander tuviesen dos meses de vacaciones para repetir en la película sus personajes Brewster y la Warner aprovechó la disponibilidad de Peter Lorre y Raymond Massey para interpretar al Dr. Einstein y al terrorífico Jonathan Brewster, completando el reparto con secundarios de fuste como Edward Everett Horton y Jack Carson y eligiendo a Priscilla Lane para incorporar a la asombrada Elaine Harper, en la película recién casada con Mortimer Brewster.

¿Y quién se iba a ocupar de Mortimer? Capra pensó que era un papel pintado para Bob Hope, pero Bob tenía la agenda llena así que, buscando un comediante con garantías, entre él y Warner hallaron que Cary Grant estaba disponible coincidiendo rigurosamente con el tiempo previsto. Cary Grant nunca había trabajado con Capra y tenía aquella comezón, aquella vocecita en su interior que le hablaba de premios óscars en el aparador de uno y en la imaginación del otro, reconociendo que su colega Jimmy acababa de recibir su primera nominación por su trabajo a las órdenes de Capra y estaba en puertas de recibir uno habiendo trabajado juntos con Cukor...... así que aceptó, un poco a regañadientes.... acabando tan descontento que decidió dedicar la mayor parte de sus 160.000 dólares de emolumentos a donaciones a diversas entidades y jurando que esa fue su peor película y su peor trabajo para el cine....

Los gemelos Epstein, Julius y Philip, ya habían quedado inscritos en la historia del cine por su trabajo en Casablanca cuando su previo guión sobre la pieza de Kesselring, que fue la base de Capra para rodar Arsenic and old Lace (traducido su título para España como Arsénico por compasión, iniciando así una serie de lamentables traducciones chivatando argumentos) se estrenó a finales de 1944 tratando de conectar con la cercana festividad del Halloween. Los Epstein tenían ya bastante experiencia y suficiente criterio como para comprender que la pieza de Kesselring poco debía modificarse y se limitaron a ajustarla para adecuarla a las comedias cinematográficas considerando metraje, presupuesto y acción de la censura, más implacable para el cine que para las tablas, como ya hemos comentado en diversas ocasiones.


De ese modo, la acción se inicia en un campo de béisbol, prosigue en las oficinas municipales para obtener licencia de matrimonio, pero enseguida se centra en el salón familiar de las hermanas Brewster; además, pulieron (recortaron quizás sería más ajustado) los diálogos de Elaine y del policía metido a dramaturgo O'Hara, añadiendo de su cosecha detalles como el reloj que se desmonta a cada carga de Roosevelt cabalgando escaleras arriba y dando portazo, y el lúgubre ruido que hará el baúl bajo la ventana donde residirán dos inoportunos cadáveres. Bueno, sólo uno: el otro, descansaba.

El guión pergeñado por los Epstein permite a Capra desplegar toda su sabiduría de director y último responsable de sus películas: no en vano a Capra se le ha criticado posteriormente por su egolatría al colocar en las letras más grandes su nombre, pero lo cierto es que sus películas son, sin duda, suyas. La pieza tiene su miga y puede aprovecharse para llamar la atención sobre temas tan sensibles como la eutanasia (las ancianitas tratan de otorgar la paz a los solitarios), el maltrato en el matrimonio (apenas casados ya está Elaine protestando por cómo la trata su marido Mortimer, que la echa de la casa sin miramientos), el maltrato policial (O'Hara se aprovecha del desvalimiento de Mortimer para largarle su rollo cuando debería estar haciendo su ronda[y en la pieza teatral es más exagerado el detalle]) y la torpeza de los agentes de la Ley (Einstein se las pira después de escuchar como el capitán lee su descripción como huído de la justicia y acaba despidiéndole mientras le agradece su colaboración) y todo ello con un ritmo prodigioso, endiablado.

Capra aprovecha el muy económico uso de un sólo escenario (desafiando el riesgo de caer en teatralidad excesiva) para explorar una claustrofobia que atenazará a Mortimer y que se irá desarrollando conforme la trama evolucione: para él, la casa ha pasado de ser el lugar donde nació y se crió y se enamoró de su esposa a un lugar peligrosamente mortal, motivo por el que se esfuerza en echar fuera de la casa a Elaine. Los Epstein, sabedores de la intervención de Cary Grant, incrementaron las líneas y acciones que le correspondían focalizando en Mortimer la sensación de pánico y Capra, dando una lección de dirección de intérpretes, consigue convertir a Mortimer en un alter ego del espectador, estableciendo una empatía irresistible que provocará las risas y carcajadas originadas por Kesselring y reforzadas por los Epstein, sin olvidar que Capra, en varias ocasiones, obliga al personaje a romper la cuarta pared, mirando directamente a cámara, como buscando en el respetable público una respuesta a las delirantes incógnitas que se le van presentando. Para reforzar la idea, lógicamente, Mortimer es el único que lo hace. Otra genialidad más de Capra cuidando los detalles.

Cary Grant siempre se lamentó de la sobreactuación que Capra le exigió para afrontar Mortimer. Para este comentarista que suscribe, el trabajo de Capra dirigiendo a todos resulta impecable y sabiendo las facultades superlativas de Grant para la comedia, conseguir que dejara de lado su innata elegancia y control del gesto y mostrase un histrionismo cómico fue una decisión acertadísima y desde luego, nada gratuíta: Mortimer es el único que hará muecas de todo tipo, se tropezará con los muebles, se exclamará como un alocado: él, precisamente, que es el único de la familia en su sano juicio. Comprendo que Grant, al verse en pantalla, quedara horrorizado porque el resto del elenco, dedicado en cuerpo y alma a robar todas las escenas, lo hace con mesura y contención ejemplar: pero es que Grant se miraba a sí mismo en la pantalla, cuando debía estar mirando a Mortimer. Ésa y no otra es la diferencia. Y Capra lo entiende a la perfección y le obliga, le fuerza, a representar a una persona que está, literalmente, al borde del paroxismo y lo hace, no lo olvidemos, desde un punto de vista cómico, no trágico.

La comicidad que desprende Mortimer le viene del surrealismo de la situación siendo el único que lo percibe como tal: sus tías viven, como su hermano pequeño, en otra galaxia: la naturalidad que sus intérpretes confieren a sus personajes refuerza precisamente su locura, como bien sabían Josephine Hull, Jean Adair y John Alexander; en cuanto al temible Jonathan, Capra tuvo la suerte que Raymond Massey se ocupara de darle cuerpo, sufriendo además dos horas de maquillaje más otras dos de desmaquillaje cada jornada, una intervención absolutamente necesaria para reforzar el terror que domina la situación, pánico irresistible que tiene su expresión en el Dr. Einstein que el gran Peter Lorre desarrolla como quien no hace nada, virtud al alcance de pocos elegidos.

Aunque luego Cary maldijera mil veces, su profesionalidad e instinto de comediante le permiten dominar el tempo irresistiblemente cómico de las situaciones y el resto del elenco actúa como un cronómetro a una velocidad superior fijada de antemano por Capra que mantiene un ritmo extenuante, saltos de eje, movimientos de cámara, puertas que se abren y se cierran, gente que entra en el momento, todo milimétricamente ordenado y perfectamente filmado, en lo que sin duda alguna tuvieron algo que merecer tanto Sol Polito como director de fotografía y Daniel Mandell al mando de la moviola.

El resultado es una película que la ves diez veces y te sigue sorprendiendo y cuando la rememoras te pones a reir de forma incontenible mientras, cinéfilo y teatrero al fin y al cabo, te admiras de todo y te percatas que estás ante una pequeña maravilla y entonces ya no te extraña que se vaya reponiendo de vez en cuando. Absolutamente imperdible su revisión y caso de desconocimiento, ocasión pintiparada de paladear una comedia excelente.



Notas varias [+/-]


N.B. 1 : Por ahí, en youtube, se puede encontrar una versión televisiva de 1969 interesante a medias, mal realizada y con algún error de casting y tres aciertos: Lilian Gish, Helen Hayes como las tías y Fred Gwynne como Jonathan . Sirve perfectamente para darse cuenta del valor de la película de Capra. Hubo una versión anterior, con Toni Randall y Boris Karloff, en 1962, pero ha sido imposible hallarla: dicen que es una muy buena versión. Si alguien la localiza, se agradecerá el apunte.

N.B. 2: Capra estaba en plena contienda (Segunda Gran Guerra Mundial) filmando acciones bélicas cuando vió que algunos infantes de marina gritaban "ataaack" de forma muy parecida a como lo hace el Brewster que se cree Roosevelt: indagando y temeroso de un estreno si haberle avisado por las circunstancias, supo que la película se había ofrecido a batallones de soldados como primicia antes de enviarlos al frente de batalla, para ofrecerles unos minutos de solaz.

N.B. 3: La película, al permanecer en el limbo tres años, perdió posibilidades de promoción de cara a los premios de la academia, lo cual, supongo, acabó por disgustar a Grant y causó un diferimiento en la percepción de los royalties que Capra había presupuestado para su familia "por si acaso", además de los 100.000$ que percibió por dirigirla.

N.B. 4: Para poca vergüenza, la mía: este bloc está a punto de celebrar el undécimo aniversario y hasta ahora nunca había dedicado una entradilla a comentar una película de Frank Capra. Suerte que David no se había dado cuenta...










26 comentaris :

  1. Mira Josep...que excusa tan fantástica me has colocado como si fuese una zanahoria.
    Como hace tiempo q no la repaso, la veo de nuevo y luego te leo. Volveré

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    1. Me alegro, Víctor: aquí te espero, no faltaría más.
      Un abrazo.

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  2. Digo lo mismo que Victor. La veo este fin de semana (has dado excusa) y paso a decirte. Hoy me pondré la tercera de Quemado por el sol (jopé qué diferencia de películas la 1 y la 2; ahí sí que no había trilogía planeada; vamos.. en la primera "mueren" varios personajes que reaparecen en la segunda como si nada... En fin..

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    1. Veo aliviado, David, que no has revisado las notas. Igual es que a través de los móviles no funciona el script que me curré hace tiempo....
      Como sea, ya sabes: de aquí no me muevo...
      Un abrazo.

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    2. No.. Iba a leer la entrada después de ver la peli. Ahora me has picado con la curiosidad. Voy a ver qué dices..

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  3. Muerdo el anzuelo al igual que los compis de tertulia y me uno a la propuesta cinéfila. El cine de Capa nunca es mala idea, con Cary siempre, incluso sobreactuando. Si le busco otra para completar la sesión doble, el disfrute está asegurado.
    Cerrando persianas, hoy no hay siesta. Gracias

    Besos. Milady

    P.D. Es el 2º intento. A ver si me deja publicarlo.

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    1. Ya veo, Milady, a Frank y a Cary, allí donde estén, sintiendo buenas vibraciones este fin de semana, de lo que me alegro muchísimo. Espero impaciente vuestro retorno.

      Besos.

      p.d.: blogger sigue haciendo de las suyas, veo...

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  4. Jajaja.. No había visto la última nota, claro.
    Bueno, ya has solucionado ese tema al menos ;-)
    No sabía lo de que Grant estuviera tan descontento de su actuación y de esta peli. Creo que en el libro de la autobiografía de Capra no menciona esto (sí lo de que la hizo para dar dinero a su familia mientras él estuviera en el ejército). Y en otro libro que tengo de Capra tampoco creo recordar lo del disgusto de Cary... Eso sí.. No sé si diez veces, pero te copio el texto del libro de Capra de Donald C. Willis: "Como que "¡Qué bello es vivir!" y "Juan Nadie", "Arsénico por compasión" es una de mis antiguas películas favoritas. Una vez pensé que era la más divertidas que se había hecho nunca, pero para mí ha perido parte de su encanto. Hace varios años, cuando vi por últma vez "Arsénico por compasión" en televisión, pensé que mi desencanto se se debía a que la conocía demasiado bien. Creía que la habría visto unas treinta veces, una vez, al menos, en versión televisiva, había leído la obra, me había aprendido de memoria algunas frases...(...) y me sabía la película como si la hubiera escrito yo".. Y ojeando la reseña del libro sí habla de la interpretación de Grant que criticó Pauline Kael (pero que a Willis le encanta). Lo dicho. La veo este fin de semana y vuelvo por aquí.
    Un saludito.

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    1. Lo de Grant fue una manía, casi. Hay alguna entrevista que le hicieron a su hija y ella asegura que no entendía a su padre, porque la película, a ella, le encantaba....

      Cuando la refresques, aquí te espero.

      Un abrazo.

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  5. Pero ya ves... Después de treinta veces...las cosas pierden parte de su magia (Jajaaja)

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    1. Jajajaja... sí, sorpresas, ya pocas....

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    2. Jajajaja un poco,chistosa,me gusta!!

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  6. Bueno el detalle que aclaras acerca de la sobreactuación de Gary Grant. tendré que ver esta comedia

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    1. Ta va a encantar, Alí: y no pierdes el tiempo...
      Un abrazo.

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  7. Buenos días.

    La peli está bien. Se ve con agrado y tiene algunos golpes muy buenos (yo me reí con lo de "tenemos ya unos cuantos Roosevelt aquí, ¿no podría ser Napoleón?" y me pareció más divertida y "alocada-surrealista" cuando Cary explica cómo atan a un individuo en una obra de teatro sin que se entere y se supone que es un tío listo (eso está muy bien).
    Pero si la comparo con, por ejemplo, "Luna nueva", que la revisé de nuevo hará un año o dos, esa gana en comparación. No porque Hawks fuera mejor director que Capra...creo que Capra adapta perfectamente la obra de teatro a la pantalla...Lo que ha "envejecido" una pizca (en mi opinión) es el texto de esta frente al de "Luna nueva". El final de aquella con Cary diciendo que pueden ir a hospedarse a la casa del ya ex-prometido de su esposa es tremendo!!! Me partí de risa. Creo que de hecho esa peli aguanta mejor que el remake de Wilder...que en su día me parecía más divertido. Y es mejor también que la primera versión de Milestone. Me falta ver la de Interferencias para completar las cuatro.
    Y en plan screwball comedy, "Sucedió una noche" de Capra también me gusta bastante más. Lo gracioso es que esa Gable fue a hacerla de mala gana y pensando que iba a ser una mierda...
    Pero volviendo a esta.. Es un Capra, no diría que menor, pero no "tan grande" como las que a mí me gustan de él..

    Igual porque partía de un material ajeno, no de Riskin o qué sé yo.
    Para mí, sus grandes películas son "Sucedió una noche"; "Juan Nadie", "Caballero sin espada", "Vive como quieras", "Qué bello es vivir", "Horizontes perdidos"... Pero esta, como comedia alocada cumple perfectamente.
    Y no solo los exteriores que se usan (el partido y lo del matrimonio)...Capra sabe que no es una obra de teatro, sino una película y la planifica muy bien. La sombra de Jonathan sobre la pared cuando explica cómo cargarse a Mortimer (el método Melbourne)...

    Y creo que Cary está genial. Vale. Es cierto que es el que más caras pone hace de "loco", pero eso es lo bueno de la peli. El cuerdo parece el más loco de la familia... Puede que a él no le gustará su interpretación, pero está estupendo...y si fue por sugerencia de Capra...tanto para el director.

    Un saludito.

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    1. La que traes a colación, David, lleva la firma de Ben Hetch, no lo olvides.
      En esta, gracias a la estupenda obra (que tienes que leer sí o sí) y al trabajo hábil de los Epstein, hay un ritmo envidiable, pero nunca ha pretendio ser mucho ás allá de un juguete cómico, aunque suelte alguna que otra carga de profundidad, más evidentes incluso en el texto original..

      Un abrazo.

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  8. lo del registro de matrimonio es un interior...me refería a "airear" la obr y que no ocurriera todo en la misma casa como en la obra de teatro. obra, que por cierto, no me importaría leer.

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    1. Esas dos escenas iniciales yo creo que las metieron los Epstein para lucimiento de Grant, porque luego, con la cámara, ya Capra se encarga de hacernos olvidar su procedencia teatral...
      Un abrazo.

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  9. Sigo desasnandome con tus notas
    Abrazo!

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    1. No, Frodo: lo que puede ocurrir es que algunas películas no las ha visto o no tantas veces como para entrar en detalles...
      Un abrazo.

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  10. Deberes hechos.

    Me he reido con ese tremendo disparate de familia enloquecida pero menos de lo que esperaba. Tambien es verdad que una vez que te sabes muchos de los gags no tienen el mismo impacto.
    Desde luego sigo pensando que el más loco (por ser el cuerdo) es Mortimer.
    Una pelicula bien dirigida e interpretada. Casi diría que no se nota el desagrado del actor o que eso mismo le ayuda con el papel. Quizás no era consciente de su vis cómica...ese personaje fascinante que el mismo creó partiendo de Archibald Leach "todo el mundo quiere ser Cary Grant, incluso yo quiero ser Cary Grant" le pesaba demasiado.
    Tampoco es de mis favoritas de Capra ni de Grant. Ya apunta David algo y estoy bastante de acuerdo con su comentario pero se deja ver y más que reir, sonries.

    Besos.Milady

    P.D ¿De modo que en éste espacio no había ninguna reseña sobre Capra..? Ooh my God !! Y en once años...!eso es prueba que todavia le queda mucha vida, oiga. ;)

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    1. Supongo, Milady, que Cary quería mantener el tipo, no fuese a ser que empezaran a pedirle histrionismos que pueden acabar en productos de inferior calidad y categoría, pero, sin duda, Capra sabía bien a quién se encomendaba: no hay mśa que comprobar lo bien que sabe caerse Grant sin partirse la crisma...

      Besos.

      p.d.: Y lo calladito que me lo tenía... ;-) Si es por carencias, querida, creo que alcanzaré a Matusalén.... XD

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  11. La pelicula, esta bastante bien, tiene buenos guiones.. La e visto y me a gustado,pero sinceramente yo soy fanatica,de las novelas y peliculas,porno.. Un saludo

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  12. Te as pasada un poco no?me parece muy bien que te guste el porno,pero búscate otro bloc,aquí no

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