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dilluns, 19 d’octubre de 2009

Agora: un peplum fatuo




Este comentarista forjó su cinefilia en las dominicales sesiones dobles infantiles: películas "del oeste", "de indios" (las del oeste, pero con indios),"de espadas" (El Zorro, Robin Hood, etc.), las "de niñas" (insoportables, con Marisol y la Dúrcal), y "las de romanos".

Una de cada.

Nunca fui un niño deportista y era capaz de leer una y otra vez los libros juveniles que explicaban la mitología griega y romana y cuando asistía a la proyección de títulos como Rómulo y Remo, La Guerra de Troya, Espartaco, El hijo de Espartaco, La Leyenda de Eneas, Maciste el Coloso, Hércules y la Princesa de Troya, etcétera, protagonizados por Steve Reeves y Gordon Scott, siempre acompañados de bellas mujeres que nos dejaban embelesados, ya tenía conciencia clara que una cosa era la mitología clásica, otra la historia de aquellos tiempos y otra lo que veía en la pantalla.

Uno, con apenas trece años, se divertía de lo lindo con esas hazañas de cartón piedra y luego, al salir, me compraba un c
ucurucho de chufas o un tronquillo de regaliz, que hacía durar varios días, en el tenderete ambulante ubicado las tardes de los domingos en la calle donde estaban dos de los tres cines de mi pueblo.

Con la pubertad dejé de asistir a esas sesiones dobles de cine "apto para menores" y, salvo pocas excepciones y alguna película vista en la tele, hasta que llegó el año 2000 no volví a ver otra "de romanos" en el cine.

Gladiator de Ridley Scott ganó el Oscar a la mejor película del año 2000 y desde las primeras escenas, con esas legiones digitalizadas, supe que no me iba a gustar. Y no me gustó. Nada.

Han pasado nueve años y hete aquí que de nuevo me hallé hace poco más de una semana enfrentado por enésima ocasión a la aventura de asistir en "mi cine" a un estreno multimediático, con el repelús que me dan a mí estos sucesos multitudinarios fruto de la mercadotecnia.

Ignoro si Alejandro Amenábar, nacido en 1972, disfrutó en su infancia de sesiones dobles ni si vio alguno de esos "peplums" de los años sesenta. Supongo que no. Luego, de joven adulto, entre que empezaba y no acababa de estudiar Ciencias de la
Información y se metía a estudiar cine por hacer algo, no sé si se entretuvo leyendo mitología clásica ni historia de la antigüedad. Parece que no.

Amenábar se promociona como una especie de Juan Palomo, ya que se anuncia como director, productor, compositor y, aindamáis, escritor de guiones.

Junto con su amigo y colaborador Mateo Gil como co-guionista han inventado una historia reminiscente que pretende mostrarnos parte de la vida de una mujer avanzada a su tiempo, una filósofa de reconocida valía, que vivió en la decadente ciudad de Alejandría años después que su famosísima biblioteca fuera arrasada; Hipatia, que así se llamó aquella mujer, según todos concuerdan falleció el año 415 de nuestra era, o quizás al año siguiente, no habiendo acuerdo tampoco sobre si nació en el año 355 o 370.

Amenábar y Gil observan escasa fidelidad por la historia, reinventándola a su antojo e interés, tal como hacían los guionistas de aquellas películas "de romanos" que yo disfrutaba de pequeño.

Así, han crecido comentarios quejosos de la inventiva mostrada por Amenábar y su guionista preferido desechando la posibilidad -muy británica, por otra parte- de rememorar unos hechos históricos que, a buen seguro, habrían concitado no pocas alabanzas, ya que los medios económicos al servicio de
la aventura "amenabariana" han sido cuantiosos y la reconstrucción de aquella época pasada es uno de los puntos fuertes del resultado final. De hecho, quizás sea el único.

El señor Amenábar tiene unas facultades innatas para vender sus productos antes, durante y después de lo que representa el núcleo creativo que dará como resultado una película. De otro modo no puede comprenderse cómo caramba consiguió la extraordinaria cifra de cincuenta millones de euros para producir su particular visión del peplum engolado que ha acabado siendo su último trabajo, titulado Ágora (2009), porque cabe suponer que quienes decidieron en su momento poner esa cantidad de dinero debieron leerse el guión.

Un guión que flojea por los cuatro costados. Es sorprendente leer las múltiples y variadas declaraciones de Amená
bar en la prensa escrita explicando el porqué se embarcó en ese rodaje y cual ha sido su pretensión, la de transmitir un mensaje que, según donde uno lea, trata de denunciar los fundamentalismos como abominables enemigos de la razón, una especie de enfrentamiento entre ateos ilustrados y religiosos bárbaros.

La forma en que Amenábar presenta su discurso parece que ha levantado ampollas en determinados sectores protocatólicos y seguramente suscitará ventiscas en sectores protocristianos. Me parece que no hay para tanto y que la realidad es que Amenábar, muy listillo él, pretende publicidad gratuita para su producto del mismo modo que la consigue el inefable Dan Brown con sus sandeces pseudo históricas. Otorgar a la película de Amenábar una posición filosófica seria es partir de una premisa manipulada buscando hallar la verdad: lo que mal empieza, mal acaba.

Desechando pues entrar a discutir la veracidad de la trama y de los puntos de vista planteados con tan poco rigor histórico, sólo queda contemplar el resultado final admitiendo que las invenciones tengan una cierta lógica.

Amenábar hubiera hecho muy bien si se hubiera inventado los personajes y se hubiera limitado a presentar una ficción. Aun así, la trama que se nos presenta flojea, porque los diálogos, pretendidamente serios, carecen de fuerza; los personajes están todos muy mal dibujados y resultan poco creíbles.

Ni siquiera Rachel Weisz parece muy convencida del personaje que representa, esa Hipatia que apenas demuestra sus cualidades de sabia porque sus frases se hallan repletas de lugares comunes y carecen de la su puesta brillantez de raciocinio con que la verdadera mujer asombró a sus coetáneos hace ya tantos siglos. De hecho, en sus declaraciones promocionales, tanto Amenábar como Rachel coinciden en que la actriz no acababa de entender porqué no había una escena de sexo y luego la Weisz ha declarado que no le importa erigirse en un icono del lesbianismo. Le dan vueltas a lo que sea con tal de promocionar la película.

Esa Hipatia "amenabariana" es una mujer confusa que no acaba de demostrar su autoridad mental sobre los hombres de su época, aunque todos sus alumnos sean varones, por lo que evidentemente su lucha no debe ser proclive a defender los derechos de las mujeres, máxime cuando prácticamente el reparto se compone de una multitud de hombres y apenas tres mujeres y sólo una con importancia. Es decir, que lo de icono del lesbianismo, pues mire usted, como que tampoco.

Una mujer que rechaza el amor de los hombres, eso sí, unos hombres descritos por Amenábar con rasgos sencillos y nada profundos, un toma y daca continuo que no acaba de perfilar ningún personaje. El pobre Michael Lonsdale que representa al padre de Hipatia, Theon, viejo filósofo con supuesta autoridad en el ágora, lugar de estudio y enseñanza, tampoco tiene un carácter acorde con su situación.

La forma en que se suceden los hechos carece de rigor no ya histórico, que también, si no incluso de mera lógica dentro de lo que se supone era el mundo civilizado en aquellos tiempos. La presencia de unos esclavos con unas acciones totalmente inesperadas e increíbles acaba por dejar la sensación que nos hallamos ante un peplum lujoso, pero peplum al fin y al cabo, falto del espíritu de la aventura de otras cintas igualmente fantasiosas pero menos pretenciosas.

Dejando aparte a Rachel Weisz y a Michael Lonsdale, el resto del elenco interpretativo es penoso; uno no sabe si es porque no saben hacerlo mejor o porque no acaban de creerse sus papeles, o porque Amenábar no tiene ni idea de dirigir actores, que bien pudiera ser. O por todo junto.

Para acabar de arreglarlo, Amenábar inserta la música por donde le da la gana, molestando más que remarcando las escenas, en ocasiones incluso dificultando la audición de frases; una música que esta vez no ha compuesto él mismo, pero es igual de mala.

No hay brío, no hay fuerza, no hay emoción alguna en toda la película: vemos deambular los personajes, enfrentarse en ocasiones, pero nunca acabamos de sentir la necesaria empatía por ninguno de ellos, ni siquiera por la protagonista, que nos haga remover del asiento, que despierte nuestra simpatía y nos haga tomar partido a su causa.

Seguramente Amenábar se gastó los cincuenta milloncejos en el decorado y en pagar los bocadillos a los cientos de extras que comparecen. Lástima que todo ese dinero haya ido a parar a Malta, donde se rodó la película: ¿será que en España no hay lugares con ruinas romanas capaces de albergar tamaño dispendio?¿será que en España no hay sol suficiente? No: por eso, no será.

Tampoco acabo de entender que no haya ni un sólo intérprete español, máxime a la vista del trabajo de los secundarios, lamentable: parece que Amenábar quiso rodar en inglés, por aquello de la distribución....

La forma de rodar de Amenábar es parecida a un pase de diapositivas de un aficionado que conoce los resortes: hay buenos planos, incluso alguno cenital, que son efectivos; pero hay una falta de ritmo que asola el metraje; toda la bella apariencia queda en nada por falta de una historia que sepa prender el interés de forma efectiva; ya que históricamente está a la altura de Gladiator, por lo menos que hubiera tenido el sentido de la acción y la aventura de Hércules y la Princesa de Troya.

La pretenciosidad de Amenábar le lleva a insertar unos planos extraterrestres en los que inserta titulines explicativos, como queriendo dar carta de naturaleza de sabio documento a su peliculita, pero no cuela: la wikipedia está ahí para rebatirlo sin piedad; esas ínfulas de doctorado resultan risibles vista la película y abonan el campo a los detractores que se basen en la verdad; pero la verdad siempre es compleja, y, en este caso, a mi entender, resulta que la película es aburrida y fatua en el más amplio sentido de la palabra.

Si Amenábar pretendía emular a Ridley Scott no lo ha conseguido: no hay espectáculo, ni siquiera hueco de emoción; si pretendía formular una tesis, ha quedado en charla de barra de bar; ni siquiera consigue lo que el alejandrino Riccardo Freda en su prolífica pero nada destacable carrera, ya que esa Ágora que se suponía iba a ser la vívida representación de un debate de ideas antiguas aplicables a la actualidad, queda simplemente en agua de borrajas: ni chicha ni limoná, que dirían algunos.

Eso sí: los que no la hayan visto, hagan el favor de ir a verla, porque si resulta -como me temo- que es un fiasco de taquilla en los USA, ya la veo por los años de los años recabando subvenciones, como ocurre con la millonaria producción de Alatriste, que todavía está, pasados dos años largos de su estreno, recibiendo fondos procedentes del bolsillo de todos nosotros.

Tráiler





18 comentaris :

  1. Me da que no te ha gustado... Me pillas descolocado porque aún no la he visto pero seguiré tu consejo y la veré. Aunque quizá espere al DVD de oferta por tres euros que venderán no dentro de mucho en el centro comercial de mi barrio.
    Escuchando a los gurús de la crítica de cierto grupo de comunicación que le hace las campañas gratis a ciertos cineastas y músicos, y luego leyendo a los blogueros de los que me fío, el contraste es gigantesco. Menos mal que uno sabe de quién fiarse. Auguro una tienda de los horrores con ésta...
    Saludos.

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  2. Anda, que te has despachado a gusto eh?.
    Es la tercera opinión sobre la peli que conozco y las otras dos coincidían, con menos análisis, con la tuya.

    Yo, que soy una excéptica racionalista cartesiana, o eso dicen, me lo temía y, no sé por qué, en plan malicioso que apartaba de mí porque pretendo ser siempre bien pensada, Amenábar me daba qué pensar con tanto misterio, tanto apoyo económico y publicitario, con ese aire de genio jovenzuelo que no se dá importancia y apenas se le escucha pero que anda en la sombra moviendo con perfección los hilos de sus convenienias con la misma facilidad que si se comiera un colín.

    Otra cosa que oculta, y no entiendo la razón, es que es chileno nacionalizado español por parte de madre, así como en donde guarda sus dineros si en la madre patria que le cria a sus pechos o en suramerica donde no se pagan impuestos... o ¿en donde?. Y qué colectivo en concreto le apoya incondicionalmente con nuestros dineros?.

    Es curioso lo poco o lo nada que se sabe de aquello que nos concierne en cualquier ámbito y lo que encocora que algo o alguien saque tu peor parte sin venir a cuento y sin ton ni son.

    jajaja, la veré.

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  3. Tres veces he tenido que rehacer este comentario porque varios cortes de energía eléctrica me estan tocando las p.
    Vamos a ver si me centro de nuevo. Te estaba diciendo que quería saber cual iba a ser la opinión de algunos blogs amigos con respecto a la "amebariana" Agora.
    Alicia se mostró un tanto fría y tú te muestras absolutamente en contra.

    Bien, Lola y yo fuimos justo ayer domingo y ambos salimos impresionados muy positivamente.
    Inmediatamente fui a mi biblioteca y consulté los capitulos correspondientes al periodo de Cirilo de Alejandría en los libros siguientes: "La caida del Imperio Romano" de Gibbon, la "Patrología" de Quasten,y "La historia criminal del Cristianismo" de Deschner. También he podido comprobar que se atribuyen a Hipatia 13 volúmenes de comentarios a la "Aritmetica" de Diophanto, "Elemntos de Euclides" y un "Canon astronómico". El retrato ideal de esta mujer (joven como la Hipatia de la peli) se puede ver en la famosa "L escuela de Atenas" de Rafael.
    Por tanto el retrato de hace Amenabar de Hipatia es más que creible y ajustado a la historia. La única libertad "cinematográfica" que se permite es la de su muerte, que ocurrió a los 60 años.
    Otro hecho verídico fue el del paño con la sangre menstrual. Acto que realizó para demostrar ante sus alumnos su imperfección comparada con la perfección del saber.
    Creo que se han cargado mucho las piedras contra Amenàbar, un director que me produce un gran respeto y que ha sido capaz, pese a su juventud de filmar obras más que notables.

    Otra manía actual es la de cargar contra las obras históricas que se filman hoy. Nunca han sido más fieles en la ambientación que ahora. Baste dar una simple ojeada por los clásicos, donde sí se comenten verdaderas burradas históricas. A propósito, Josep, te equivocas en el título de una peli. Es "Hercules y la reina de Lidia" y no la de Troya.

    No te digo con toda esta parrafada que esté en total acuerdo con esta peli. Tiene defectos y puntos discutibles, pero me resulta un poco fuerte que se le niege el pan y la sal a este joven director. ¿Por qué no se cargan al presuntuoso e inflado Almodóvar?
    ¿Por qué razón vamos a pensar que esos cincuenta millones de Euros no van a ser rentables?....¡Ojala consiga rentabilizar la peli en América, me alegraría!
    Otro aspecto que se ha criticado es la negritud de los cristianos. También es rigurasamente histórico que Cirilo tenía una cohorte de jóvenes que se encargaban de que todos observaran las buenas costumbres cristianas utilizando la fuerza si era necesario. Tal como hoy día ocurre con los jóvenes árabes y los ayatolás.
    En fin, perdona este comentario en contra del tuyo, pero creo que se podría discutir más.
    Un abrazote

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  4. Bueno, Josep, creo que en lo fundamental estamos los dos de acuerdo. Esperábamos más de Amenábar; al menos yo creo que nos puede dar más. Lo del lesbianismo me ha dejado un poco descolocada, ya que no lo veo por ninguna parte, Hipatia era una persona sencillamente asexuada que vivía - y Amenábar lo ha dicho varias veces en sus declaraciones- "como una monja", dedicada por completo al estudio y la filosofía. Por lo demás, estoy de acuerdo con Antonio en que creo que es bastante fiel a la historia, aparte de la edad de su fallecimiento

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  5. Leo tu entrada y los comentarios y no quedará otra que volver aquí cuando la haya visto, porque está claro que el dictamen no es unánime.

    Una abraçada

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  6. He aquí un buen ensayo sobre Hipatia que arroja mucha luz sobre esta figura histórica; y pone de paso en entredicho lo que nos cuenta Amenábar con sus 50 millones de 'razones'...:
    Teclead en Google "Las mil muertes de Hipatia".

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  7. Aciertas, Alfredo, en todo, aunque quizás no te puedas resistir y la veas en el cine; he de decirte que seguramente en pantalla pequeña perderá mucho, porque lo mejor, que es la parte artística, decorados, ambientación y demás, quedarán peor fuera de una sala.

    Pero sí, me temo que es candidata a tu celebérrimo establecimiento..

    Saludos.

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  8. Pues sí, Susy: después de diez dias pensando el enfoque que iba a darle, por fin quedo tranquilo.

    Me da la sensación que Amenábar, que se confiesa admirador de Spielberg, ha llegado a creerse un émulo y en esta ocasión puede que se dé de bruces con su realidad. Veremos.

    Lo malo es que si falla, acabaremos pagando la fiesta...

    Besos.

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  9. Me parece, Antonio, que dejo diáfano en mi comentario que desecho criticar la película ni por su falta de rigor histórico -que lo tiene- ni por su falta de rigor filosófico, que es aplastante, carente como se halla el guión de ideas brillantes.

    La película es aburrida y los personajes carecen de fuerza. Y no hay más. No porque la presunta ideología del señorito Amenábar coincida o no con la de cada quien hay que reirle las gracias; claro que esto es lo que pasa, como también apunto, en una charla de barra de bar, donde todos largan lo que quieren y el pretexto es pasarlo bien. En este caso, el resultado es tedioso. Y fatuo: muy fatuo.

    Y no me equivoco con mi cita de Hércules y la Princesa de Troya: para comprobarlo, basta con le hagas click al enlace de Gordon Scott, donde comprobarás, pasmado, que me refiero a un peplum más subproducto si acaso, ya que se rodó de origen no para el cine si no para la tele: no es un error mío: es una ironía con un poquito de mala leche, eso sí.

    No me sabe mal que me lleves la contraria, por supuesto: faltaría más.

    Aunque no estoy muy seguro de que tu librería no se halle huérfana de más datos contradictorios que te permitan averiguar la veracidad de todos los asertos. ¿Sabías, por ejemplo, que en textos antiguos se dudaba incluso de la feminidad de Hipatia? Quizá por ello se cuidó de mostrar un paño con sangre menstrual. Resulta arduo y difícil aseverar como verdades uniformes datos de mil quinientos años atrás.

    Aun así, la película es aburrida, falte o no a la verdad. Y si no triunfa, acabaremos pagando entre todos el divertimento de esos 50 milloncejos que se han ido hacia Malta.

    Un abrazo.

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  10. Coincido contigo, Alicia, querida, en que esperaba mucho más de Amenábar.

    Lo que digo del lesbianismo viene a cuento de la reciente publicación -en clave de promoción de la película, está claro- de la revista Vanity Fair, versión española, donde aparece la Weisz en portada.

    Te dejo un enlace para que lo veas tú misma aquí

    Lo de la fidelidad a la historia no tiene porqué ser una virtud: el Robin Hood de Errol Flyn y Michael Curtiz es una magnífica, superlativa muestra de lo divertida que puede ser una película poco respetuosa con la historia: pero tampoco pretende serlo.

    Amenábar pone cara de doctorando cuando habla de Ágora y, vista, me entra la risa floja...

    Saludos.

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  11. Gracias, anónimo, por la idea, que ya había practicado en parte.

    Lo peor, sin embargo no es que no sea fiel a la historia: es que aburre.

    Saludos.

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  12. Espero, Alma, que, una vez vista, dejes tus impresiones en este lugar, enriqueciendo el debate.

    Una abraçada.

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  13. Empiezo diciendo, que me ha gustado tanto tu crítica, como la respuesta (u oposición a ella) que te ha dejado otro de los comentaristas. Son estas discusiones las que enriquecen tanto a un blog, como a los que de él bebemos.
    Por lo demás. A mi amenábar no me disgusta, pero tampoco me encanta.
    Siempre lo he considerado un tipo con recursos y ciertas agallas, lo que qizá hable de su genio, pero nunca he considerado ninguna de sus películas como imrpescindible.
    Veré Ágora. Creo.

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  14. Espero que sí, Raúl, que la veas, y así podrás enriquecer con tu parecer estos comentarios, decidiéndote por tí mismo hacia un lado u otro....

    Saludos.

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  15. Bueno, o buenas. No he tenido tiempo antes de leer ésta extensa critíca, nunca mejor dicho.

    Lo mejor de todo, Josep, ha sido lo del rodaje en Malta. Claro que hay recintos amurallados en España, pero es que Ágora es todo decorado, y eso, en mí opinión en un mérito, en el cual se tardaron tres meses antes de empezar el rodaje, y todavía no se ha hecho nada parecido en éste país. Los cientos de bocadillos, tienes razón, eran 800 extras hay que verlo para creerlo..Y, añado, no hay mucha gente que dé el perfil de extra como esos 800. Un trabajo que, por lo que leo y he leído a otros critícos no se ha apreciado en nada, ni siquiera molestado.La huelga que hicieron en pleno rodaje por la cantidad de horas que trabajaron todos, incluído el equipo completo, con Amenábar de muestra, al pié del cañón siempre.

    Yo que no soy Amenabarista, qué palabro por Dios, me tuve que rendir a su trabajo. Fiel al máximo en la historia que cuenta sobre Hípatia. En Italia está recaudando más que aquí, y las constantes, a saber si la hubieran rodado en los USA, cosa que dudo dada su mojigateria con algunos temas, critícas a algo que yo no entiendo decir de ésta película que no provoca emoción me deja perpleja, oiga.

    Tiene mucho mérito hacer lo que ha hecho. Seguramente todos hemos visto muchas peores y nos hemos callado.

    Yo también prefiero hacerlo, aunque noto que alguien, o bastantes, no han vuelto a comentar o han preferido no hacerlo por alguna razón. Pero estoy segura de qué si han visto.

    Tú critíca, porque yo me paso siempre, con las palabras digo, me han parecido más quejas que otra cosa, pero muy buena y trabajada, como todas las que haces.

    Una pena que no te haya gustado..

    Besos

    PD: Ahora me queda la que has dominado voz de cazalla, jajajaja.

    ResponElimina
  16. Buenas, Blanca: Pues yo creo que lo pero, lo más sangrante, es que el amiguito amenábar haya agarrado los 50 milloncejos de nada y se los haya gastado en Malta y encima sin ningún trabjador español: el tema de las subvenciones al cine me subleva y en ese caso en particular, me indigna, porque repartir munificiencia a cargo de las arcas públicas me parece como poco una desfachatez por no decir algo peor.

    No voy a repetir mis argumentos -que no quejas- respecto a este carísimo bodrio -en mi opinión, claro- porque es evidente que ya los has leído y no estás muy de acuerdo.

    No obstante, déjame decirte que el respeto por la historia original brilla por su ausencia, por lo que no acabo de entender esa fidelidad que apuntas como mérito, cuando no existe.

    Por otra parte, la mayoría de los intérpretes son malísimos: seguro que les pagó muy poco. A saber en qué se gastó la subvención el tipo ése...

    Precisamente, creo que la temática está más cercana a los USA y su actual mojigatería que a Europa, más respetuosa con la Historia en mayúsculas, porque el detalle del esclavo tiene toda la pinta de un canto totalmente fuera de contexto muy propio de los adalides de la democracia cinematográfica.

    Y te puedo asegurar que, yo por lo menos, cuando veo alguna película que no me gusta, no me callo, pese a quien pese, con independencia de la nacionalidad de la película: lo contrario sería muy aburrido.

    Puedo equivocarme, por supuesto, y no tener razón, pero comprenderás que mantener un bloc para "largar" de cine sería una idiotez si sólo sirviera para dar coba...

    Besos.

    p.d.: allá tú.... :-)

    ResponElimina
  17. Como soy lector de antiguas entradas,y a propósito del maluso del dinero público que haces en tu última entrega, recordé que algo decías a propósito de esta película y Alatriste, y el pago que todos debemos hacer a posteriori del coste de estas superproducciones patrias si no recaudan lo suficiente en taquilla.
    Y efectivamente veo que así es.Esun asunto que ya me llamó la atención cuando lo leí por primera vez, y ahora me deja de piedra al releerlo.
    Gran debate el que mantuvisteis a propósito de esta cinta que he visto hace poco. Nuestro querido Anro se va raudo a su biblioteca y consulta la fidelidad histórica.¡Que fenómeno! Blanca también va por ahí.
    Te diré que me quedo en un término medio.Estoy contigo en que Amenabar intenta hacer un film de tesis en el que acudiendo al pasado,pretende darnos lecciones sobre fundamentalismo e intolerancia religiosa versus racionalismo. Y creo que esa pretensión ahoga un tanto su película. Y no funciona como peplum por que sencillamente no lo es,pese a los ropajes y el contexto.
    Creo que lacinta se queda un poco en tierra de nadie.A los amantes del cine clásico de romanos les decepciona, como es tu caso. Pero como película reflexiva y filosófica me parece insuficiente.Creo que da algunos brochazos sobre el tema y punto.Si que es cierto que visualmente tiene sus momentos,pero sin parecerme tan mala comoa ti, no me termina de apasionar.
    El mayor o menor rigor histórico importa solo cuando tu mismo te agarras a la historia. Pero aquí sela utiliza de coartada para hablar del presente. Nada que ver con el peplum clásico. Bueno no me enrollo más. Un saludo.

    ResponElimina
  18. No te imaginas, Víctor, lo que me agrada comprobar que algunas entradas tienen lecturas después de tanto tiempo, así que muchas gracias.

    Creo que Amenábar tuvo una intención y falló del todo, porque en la apariencia formal queda sin fuerza y en el supuesto debate inteligente que pretende no alcanza con un guión mediocre pulsar el ánimo de nadie.

    Que además nos costara una millonada es una vergüenza y para mí una inmoralidad.

    No he vuelto a verla desde su estreno porque prefiero dedicar el tiempo a otras cuestiones y su recuerdo se me va difuminando pero dudo que en una revisión pausada le hallara virtudes que pudieran pasarme desapercibidas en la sala de cine. Mucho ruido y pocas nueces...

    Un abrazo.

    ResponElimina

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