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dilluns, 19 d’abril de 2010

Ya dije que era imposible



Sí: lo dije muy clarito hace ya bastante tiempo, como puede comprobarse aquí y de veras que lamento haber acertado en la predicción.



El director Tim Burton al congraciarse con la productora Disney, que cada día que pasa se parece menos a lo que fue, es decir, primando por encima de todo los resultados económicos y dejando en último término la concepción artística como medio de expresión de una idea, reduciendo todo el aparato técnico maravilloso en simple útil al servicio del bolsillo
, cae en opinión de este comentarista en un grave error: primar la búsqueda de taquilla por encima de la experimentación y el arte conlleva una cierta dejadez de principios que antaño regían la conducta del cineasta; siempre el resultado en taquilla era uno de los condicionantes del antaño llamado con justicia Séptimo Arte debido a que los enormes costos precisaban de la intervención de una industria económica que los sufragara.

En siglos anteriores, grandes artistas como Miguel Angel, Velázquez o Leonardo da Vinci e incluso Beethoven y Mozart, cada uno en su tiempo, ejecutaban su talento artístico buscando un mecenazgo que les permitiera seguir adelante con su vocación, con su ansia de crear arte.

Pero nunca, hasta hace bien poco, el arte se vio constreñido a mera excusa para conseguir pingües beneficios: esa inversión conceptual está dañando sobremanera las artes y quizás donde más visible resulta (aunque la literatura y las artes plásticas le acompañan en el lamentable viaje) es en las pantallas de cine.

La obra de Lewis Carroll forzosamente ha de resultar plato apetecible para un cineasta que parecía disponer de una visión propia; Tim Burton tiene en su haber distintas piezas que puede orgullosamente presentar como referentes de su calidad artística, dotada de una imaginería propia e incluso alguna adaptación de textos y tramas ya conocidas ha obtenido el aplauso de crítica y público.

Adaptar el rico texto que Lewis Carroll inventó para satisfacer las ansias de un cuento de su amiga Alicia Liddell en una primera obra conocida como Alicia en el País de las Mar
avillas (1865) y completada con una segunda obra, A través del espejo (1871) no es, desde luego, fácil; de hecho, ni siquiera es fácil la traducción a otros idiomas, porque Carroll inventa palabras, tergiversa conceptos y subvierte la razón literaria conocida hasta el momento, consiguiendo una narración harto compleja, pletórica de significados cuya interpretación este comentarista es incapaz de descifrar y tan sólo disfrutar se puede sin complejos, en la conciencia clara que no es, únicamente, un cuento para niños.

La enorme fama de ambos textos ha producido, como es lógico, diferentes interpretaciones cinematográficas más o menos ajustadas, que pueden servir como aliciente a quienes no hayan tenido la fortuna de conocer el texto a sentir una cierta apetencia de leerlo, dando como resultado una feliz experiencia finalizada en gozo literario.

La Disney produjo alguna de esas adaptaciones con bastante respeto por el original en el pasado siglo.

Ha tenido que llegar el siglo XXI para que los descerebrados ejecutivos de la industria del cine, que no parecen ser conscientes que poco a poco están matando la gallina de los huevos de oro, para que se les haya ocurrido a esos mercachifles la nefanda idea de confiar a una guionista de cuentos gazmoños como es la señora Linda Woolverton una adaptación "moderna" de la celebérrima obra de Lewis Carroll.

Tal parece que la señora Woolverton se tiene en muy alta estima, porque sin
o no se puede entender que, con sus antecedentes, se haya atrevido con tal empeño: cabe suponer que se ha leído ambos libros y ha realizado una mezcolanza más que una reinterpretación, lo que no es malo en sí mismo; de hecho, nada más empezar la película, titulada equívocamente Alicia en el País de las Maravillas (Alice in Wonderland, 2010 ), ya se nos indica mediante un letrerito que "se basa" en la historia escrita por Carroll.

Lo malo es que "se basa" muy ligeramente, quedando en la superficie, apenas detenida la lectura del segundo libro, donde aparece la famosa poesía de Carroll que se burla de la tradición al presentar al JABBERWOCKY [+/-]

JABBERWOCKY

`Twas brillig, and the slithy toves
Did gyre and gimble in the wabe;
All mimsy were the borogoves,
And the mome raths outgrabe.

`Beware the Jabberwock, my son!
The jaws that bite, the claws that catch!
Beware the Jujub bird, and shun
The frumious Bandersnatch!'

He took his vorpal sword in hand:
Long time the manxome foe he sought --
So rested he by the Tumtum gree,
And stood awhile in thought.

And as in uffish thought he stood,
The Jabberwock, with eyes of flame,
Came whiffling through the tulgey wook,
And burbled as it came!

One, two! One, two! And through and through
The vorpal blade went snicker-snack!
He left it dead, and with its head
He went galumphing back.

`And has thou slain the Jabberwock?
Come to my arms, my beamish boy!
O frabjous day! Calloh! Callay!
He chortled in his joy.

`Twas brillig, and the slithy toves
Did gyre and gimble in the wabe;
All mimsy were the borogoves,
And the mome raths outgrabe.

, también conocido en lengua castellana (En traducción de Jaime de Ojeda para Alianza Editorial) como GALIMATAZO [+/-]

GALIMATAZO

Brillaba, brumeando negro, el sol;
agiliscosos giroscaban los limazones
banerrando por las váparas lejanas;
mimosos se fruncían los borogobios
mientras el momio rantas murgiflaba

¡Cuídate del Galimatazo, hijo mío!
¡Guárdate de los dientes que trituran
y de las zarpas que desgarran!
¡Cuídate del pájaro Jubo-Jubo y
que no te agarre el frumioso Zamarrajo!

Valiente empuñó el gladio vorpal;
a la hueste manzona acometió sin descanso;
luego, reposóse bajo el árbol del Tántamo
y quedóse sesudo contemplando...

Y así, mientras cavilaba firsuto,
¡¡Hete al Galimatazo, fuego en los ojos,
que surge bedoroso del bosque turgal
y se acerca raudo y borguejeando!!

¡Zis, zas y zas! una y otra vez
zarandeó tijereteando el gladio vorpal!
Bien muerto dejó al monstruo, y con su testa
¡volvióse triunfante galompando!

¡¿Y haslo muerto?! ¡¿Al Galimatazo?!
¡Ven a mis brazos, mancebo sonrisor!
¡Qué fragante día! ¡Jujurujúu! ¡Jay, jay!
Carcajeó, anegado de alegría.

Pero brumeaba ya negro el sol;
agiliscosos giroscaban los limazones
banerrando por las váparas lejanas;
mimosos se fruncían los borogobios
mientras el momio rantas necrofaba...



Este monstruo, el Galimatazo, que aparece dibujado por el ilustre John Tenniel en el primer episodio del segundo libro (A través del espejo) es la fuente de inspiración de la guionista que a partir de ahí retoma la historia y mal usando unos personajes estrambóticos e inigualables los reconvierte a todos en meros comparsas de una aventura infantil propia de este siglo, repetida hasta la saciedad una y otra vez hasta el hartazgo y la náusea: la heroína Alicia deberá conseguir ¡tatatatchánnnnn! apoderarse de la mágica espada que es la única que puede cortar la cabeza del Galimatazo y así derrocar a la Reina Roja, conocida por su afición a mandar que corten cabezas, y reponer el mando en la dulce Reina Blanca que viene a ser como un dechado de bondad empalagosa.

Resulta curioso observar la ilustración de Tenniel, casi calcada en la película por los adláteres de Tim Burton (que, no lo olvidemos, es el responsable como director) y comprobar cómo, en el desarrollo de la acción, uno no puede menos que acordarse de la leyenda de San Jorge que, aparte de celebrarse dentro de unos días, es, entre otros, patrón de Inglaterra, lugar de origen de Alicia Liddell y Lewis Carroll.

Pero así como el mito de la muerte del dragón a manos del guerrero capadocio dispone de una leyenda propia, el Galimatazo, en manos de Carroll, no deja de ser una burla de esa misma leyenda, una subversión literaria que la pazguata de Woolverton y el mal peinado de Burton han sido incapaces de entender y presentar con un mínimo de inteligencia, formulando un producto hueco de ideas más propio para infantes educandos huérfanos todavía de mucha información que les permita aquilatar una trama malbaratada y presentada con todo lujo, eso sí, de efectos especiales digitalizados, "no vayamos a ser menos que otros", un continente espectacular visualmente, marca de la casa, que intenta ocultar sin conseguirlo que no contiene nada que valga la pena.

Una película pues que llama la atención tan sólo visualmente, sin que los típicos personajes creados tan ricamente por Lewis Carroll se vean reflejados en pantalla, ya que ni Alicia ni el Sombrerero Loco, por mucho que se esfuercen, alcanzan a ser más que meros remedos de los originales, resultando estrambóticos únicamente en la cortedad de sus gazmoños planteamientos.

Además, la presentación de la película en un pobrísimo formato de 1.44:1 (en su versión normal sin 3D) resulta francamente decepcionante: por lo menos, que hubieran rodado en formato panorámico; ni eso.

Seguro que si Tim Burton hubiera tenido los arrestos necesarios para convencer a la Disney y hubiese titulado este engendro inútil y artificioso, por ejemplo, como "Alicia comió una seta que no debía" , este comentarista que suscribe no sentiría la vergüenza ajena que produce la apropiación indebida de un título ultraconocido para presentar una nueva versión amañada de cualquier otro producto de baja calidad intelectual en la que aparece, como no, un personaje heroico, un arma y un dragón malo maloso.

Si es que uno, alcanzando ya el final de esos prescindibles ciento ocho minutos, incluso siente la apetencia que, por una vez, el dragón se zampe a la heroína y a todos los que la acompañan. Porque sólo faltaba ver el final abierto: Alicia en la proa de un buque que se traslada a la China: ¿Será que pretenden filmar una secuela? ¡Voto a bríos! La Capitana Alicia y el Malvado loquesea....

Uffff.




26 comentaris :

  1. Vaya, compa Josep, juraría que no te ha terminado de convencer... No ha tenido ocasión de verla durante el fin de semana (en contra de lo que esperaba y preveía...), pero, visto que te sumas a la corriente crítica generalizada -que la ha despellejado sin la más mínima piedad, y, me temo, con bastante fundamento-, tendré que replanteármelo, y que Burton (de cuya despiporrante Mars attacks estuve disfrutando el sábado noche en casa; sí, sí, una chorradita, pero qué risa...) me perdone.

    Un fuerte abrazo y buena semana.

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  2. La vi ayer mismo, y me aburrí como una (o como un niño) ostra. De hecho, me estaba quedando sobado cuando empezó lo de la batalla final. En fin, una peli todo envoltorio, que ni apuesta por explotar las simbologías y dobles sentidos del libro ni por regalarlos las grandes dosis de libertinaje que atesora. Vamos, una chorrada made in Disney, edulcorada, torpe y decididamente contribuyente de esa manía yanqui de convertirnos a todos en niños, o sea, en consumidores de cine.
    Abrazos.

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  3. !Bien te despachaste, compañero¡....Y mira por donde creo que llevas toda la razón del mundo, y digo creo, porque ni he visto la peli, ni creo que vaya a ir a verla.
    Este sábado ví legiones de adolescentes portando las consabidas gafas y este fenómeno me descolocó. ¡Burton nos ha salido un vendido!...¡Qué lejos queda "Manostijeras" o "Ed Wood"¡....¿No se estarán quemando las industrias americanas de cine potenciando el cine adolescente o el descerebrado?....Como digo a vece, siempre nos quedará el cine clásico.
    Entras muy en forma conla nueva semana. Te advierto que cuando en próximos días coloques el interrogante en pantalla me ausentaré capciosamente.
    Un abrazote.

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  4. Por muy poquito te has adelantado a mi crítica, Josep, aunque reconozco que en general estoy bastante de acuerdo contigo, pero eso no impide reconocer que Burton es uno de los pocos directores que crean expectación, y -sobre todo- que el universo de Carroll es muy particular y difícil de adaptar, ya que es sumamente literario y lleno de referencias culturales.

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  5. Ya lo ves, Manuel: y te aseguro que, como tú me aconsejaste, dejé en la puerta "el traje de critico" y hasta me pareció, en los primeros diez minutos, que la cosa iba a ser interesante; pero al comprobar lo que antes se llamaba pomposamente "leiv motiv", por poco no me duermo...

    Eso sí: para un chaval, puede resultar entretenida, por el colorido y porque ya conoce la historia fundamental, presentada de otra forma...

    Un abrazo.

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  6. Pues yo, Alfredo, casi me duermo a la mitad: me despertó la señora a mi lado con sus comentarios en voz alta a su amiga del otro lado,,,

    Francamente, casi hubiera preferido ver la primera versión de la Disney a ésta...

    Saludos.

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  7. El amigo Burton estará ganando mucho dinero vendiendo su alma al diablo: allá él y sus prioridades...

    ¿O sea, Antonio, que piensas escaquearte?

    Nunca lo hubiera dicho....

    Un abrazo.

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  8. Cuestión de calendario, Alicia; es cierto que Burton despierta interés, aunque, francamente, después de esta ocasión, por lo menos en lo que a mí concierne, ha bajado ostensiblemente.

    Ya sabíamos que adaptar a Carroll es casi imposible, pero, por lo menos, que lo hubiera intentado, en vez de presentar una versión de Dragones y Mazmorras, con todo lujo visual, sí, pero....

    Espero ler tu reseña, Alicia.

    Saludos.

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  9. No la he visto. De todas formas, la Alicia de Disney no fue tan "fiel" al texto de Carroll. De hecho, muchos la acusaron de no haber sabido "interpretar" el texto, etc, etc...
    Ahora la película se valora tal vez por otros motivos.
    A mí Tim Burton me gusta (a veces mucho: Big Fish, Ed Wood, Eduardo Manostijeras), a veces a medias (Sleepy Hollow, Mars Attack), a veces nada (ese remake que no debió hacer).
    Pero me parece un director interesante, que no creo que esté interesado en el "taquillazo" que comentas o que la presión de Disney por la pela sea el motivo de que la peli falle. Esto es así, pero no sólo con Disney, con todo el cine, vamos... como antes también pasaba, pero tal vez se guardaban más las "formas".
    Pero Tim Burton no es guionista, es director, y si esto es un encargo y esta guionista que mencionas no ha sabido hilvanar una buena historia, pues habrá salido lo que ha salido. No sé si la veré (ahora lo dudo), pero bueno, creo que Tim Burton es un director al que merece la pena seguirle de vez en cuando (a pesar de resbalones como el que parece que debe haber tenido según tu reseña).

    PD: A mí nunca me ha "apasionado" Alicia. No sé si es que es un libro muy "inglés", o soy de letras y es para los de ciencias, o que sencillamente me va más Peter Pan. En fin...
    ¿Has visto Dreamchild? Esa película sí que debe estar bien...

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  10. Lo siento, pero yo voy a ir a verla...Sin duda ya influenciada por esta lectura lo cual no está nada mal...

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  11. He leido de todo sobre ésta pelicula y ahora ya no sé a que atenerme, aunque confió en tu criterio Josep y en tus contertulios, por lo cual no me atrevo a pasar por taquilla y más con el dichoso " truco " del 3D.
    Yá te contaré. Gracias anticipadas por tu entrada.
    Un saludo agradecido :-)

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  12. Está bien, está bien... otra más por la que no voy a pagar ni un céntimo.
    Perdóname Josep, te tengo un poco olvidado.

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  13. Yo tampoco he ido a verla, aunque pensaba. Leyendo la cantidad de millones de euros que ha recaudado, por una vez mís siete no van a ser para Burton. Prefiero seguir disfrutando del libro y dormir en la cama o sofá.
    Estoy segura de que todavía te has quedado corto en la crítica.

    Besos

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  14. Ya, David: pero es que la Disney, con todos sus defectos, antes no era tan "pesetera", o por lo menos así me lo parece.

    Tampoco es que me ciña sólo en esa productora, ni que niegue que antes también los estudios buscaban beneficios: pues claro. Pero antes, en la época dorada de Hollywood, los productores buscaban afanosamente un producto más que bueno regio, conscientes que con él conseguirían beneficios. Hoy parece que con la invasiva y agresiva mercadotecnia tienen bastante: de ahí que esta película se haya estrenado en mi pueblo el mismo día que en el resto de España.

    Que Burton se plieigue a estas tretas, francamene, me parece un descenso....

    Saludos.

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  15. No tines que disculparte, Camy: en absoluto: yo sólo pretendo dar mi opinión de aficionado, y cada cual puede estar o no de acuerdo.

    En casos como éste, la función del comentario viene a ser como un "aviso para navegantes" para que escarmienten en cabeza ajena: la mía.

    Ya contarás...

    Saludos.

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  16. Te digo lo que a Camy, Abril: ésta es mi opinión y creo que para valorarla debes examinar si en otras ocasiones mi parecer se asemeja al tuyo, porque en el cine, como en muchas otras cosas, los gustos son muy personales.

    Ello no empece que me sienta en la "obligación" de expresar mi parecer, claro..

    Saludos.

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  17. Imagino, Raúl, que andarás un poco de cráneo con tu Elefantiasis, y no es para menos.

    Así que puedes ahorrarte el trance de ver esta cosa y dedicar el tiempo a algo más productivo...

    Saludos.

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  18. Comparar la película con el libro, Blanca, resulta imposible: cuando acudí al libro para comprobar lo que intuía, casi me quedo enganchado leyendo -otra vez- y tuve que ponerme serio, porque si no, no acabo la reseña, ya ves...

    Bueno, digamos que no he cargado mucho las tintas y he preferido un pelín de ironía...

    Besos.

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  19. En eso te doy la razón, Josep. La Disney (y más cuando estaba Disney) primaba más el valor artístico de sus películas por encima de los posibles beneficios. Así se dieron también los "resbalones" que se dieron.
    Otro saludo.

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  20. Veo que te ha decepcionado enormemente Josep.
    Yo todavía no he podido ir a verla, y, en esta ocasión, creo que cuento con una ventaja respecto a ti, no he leído a Lewis Carroll, así que, supongo que el no tener la base literaria para comparar juega a mi favor.

    Sabes, me ha pasado algo con esta entrada, a medida que iba leyendo, iba aumentando mi interés por leer los libros, tu manera de describir las referencias literarias consiguió despertar mi curiosidad, y mira que por mucho que he leído sobre el autor y su obra nunca había despertado mi interés al punto de leerlo…

    Por cierto, la ilustración que incluiste en la entrada me recordó a William Blake.

    Besos

    P:D: Una curiosidad, quién es el de la foto de la entrada?

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  21. Osease que no te ha gustado (sonrío).
    Convertir la novela del matemático Carroll en un artificio de colores enmascara lo que de verdad es.

    Una abraçada

    ResponElimina
  22. Supongo, David, que cuando Walt estaba al frente, aun había ciertas ganas artísticas en los proyectos y luego el imperio del dólar fue cambiando las cosas poco a poco. Es lo que tiene el dinero: que todo lo acaba pudriendo.

    Saludos.

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  23. Yo creo, Vivian, que esta película, aun sin haber leído los libros, tampoco es nada más allá de un buen espectáculo visual, porque el guión sigue siendo muy flojo y requetevisto.

    Si he conseguido despertar tu curiosidad por ambos libros, solo puedo decir ¡albricias! porque seguro que te encantarán: en castellano, tengo los dos volúmenes de Alianza Editorial y un facsímil con las ilustraciones de Tenniel en gran tamaño; las dos de Alianza, seguramente fáciles de hallar.

    Puede que Tenniel estuviera influenciado por Blake y de ahí que te lo recuerde, aunque según creo se dedicó principalmente a obras sin color.

    La foto la obtuve hace tiempo en internet, sin dueño conocido, así que ni idea de quien pueda ser el sujeto.

    Besos.

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  24. Pues no, Alma: como traslación de Carroll, nefasta; que se aprovechen del tirón del título, me parece vergonzoso; además, aunque así no fuera tampoco es que valga para mucho, la verdad.

    Una abraçada.

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  25. Ah! Vi esta película hace bastante, pero no me pasé por aquí para decirte qué me había parecido..
    Obra maestra!!!!









    Naaaaaaaaaah...

    Yo creo que es la que menos me gusta de Tim Burton de las que he visto. La que menos me gusta, con diferencia, además. Así que ya ves... Y la de Dark Shadows... A Tim le hace falta siempre un buen guión, porque si no... con su estilo visual no salva una peli.
    Y a ver si no tardas tanto en actualizar!!!

    ResponElimina
    Respostes
    1. ¡Vaya susto me has dado! Es una pena que Burton, contando con tales medios, haya acabado haciendo la misma película que podemos ver cada fin de semana; claro que convertir un texto sobresaliente en un guión deleznable debe tener su mérito... ¿no?
      Uff....
      Un abrazo.

      Elimina

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