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diumenge, 9 de març de 2008

Hacer lo menos posible



Un buen día de 1971, Robert (Bob) Evans, que se había iniciado en el mundo del cine como actor, ya cumplidos los 40, decidió convertirse en productor cinematográfico y manejaba, con su amigo C.O. Erickson, la idea de llevar al cine
la famosa novela El Gran Gatsby, de F. Scott Fitzgerald, famosísimo autor estadounidense que recreaba ambientes propios de la época de entreguerra mundial con notable éxito de público; a tal fin, se reunió con un guionista que empezaba a descollar, un tal Robert (Bob, también, como no) Towne, y le ofreció la nada desdeñable suma de 175.000 dólares (mucho, para la época) si se ponía a trabajar para confeccionar un guión de la célebre novela; Towne, que ya había colaborado en el guión de la famosísima Bonnie and Clyde, rechazó la oferta, ante el pasmado Evans, asegurando que no tenía interés alguno en transformar la novela de Fitzgerald en guión cinematográfico, proponiendo a su asombrado tocayo, como alternativa, una historia original que se hallaba ultimando, un guión cinematográfico que pensaba podría convertirse en película, ofertándolo por la suma de 25.000 dólares.

Con esta premisa, uno piensa que la suerte existe, ya que sólo la fortuna quiso que Bob el del dinero, dispuesto a pagar 175.000 dólares por un guión de un superventas, baza segura, se oliera que con una séptima parte de la inversión inicial podría obtener el primer éxito de su carrera como productor; el otro Bob, el escritor, había ideado una historia intrincada cuyo eje era un detective a la antigua usanza, una especie de revisitación del tipo Marlowe, y tenía muy claro que el personaje debería ser interpretado por un actor en concreto, a cuyos modos, maneras y expresiones iba ajustando el perfil de su héroe, cuyas vivencias desarrollaría partiendo de una frase que, un buen día, le aclaró un policía: "hacer lo menos posible", referida a la labor policial en el barrio chino de Los Angeles, ya que, según el funcionario, cualquier actividad era aprovechada bien por un bando, bien por otro, siempre con resultados que acababan infringiendo la ley aprovechando las circunstancias derivadas de actos policiales; esa frase, plena de pesimismo ante la inutilidad del esfuerzo, denotaba una profunda convicción de impotencia ante ciertos hechos, un desánimo que desembocaba en apatías y abandonos.

Bob el guionista, había trabajado los diálogos d
e la película The Last Detail con su amigo, el actor protagonista Jack Nicholson, y estaba creándole un personaje a su medida cuando se encontró con Bob el productor novato.

Cuando Bob Evans leyó el guión, supo que tenía una historia; y también, un actor protagonista, ya que el papel debía ser para Jack, entusiasmado con el guión, que se le ajustaba como un guante de piel. Además, la historia se desarrollaba a finales de los años treinta del siglo XX, con lo cual la película coincidía con el gusto de la época, proclive a ofrecer recreaciones ambientales con cuarenta años a cuestas, en un renacimiento de moda sujeto, como siempre, a la vanidosa ley del péndulo.

Evans ya veía la película; veía a Nicholson en el papel; veía la recreación ambiental, los vestidos, los coches; lo veía todo. Con la intención de obt
ener la máxima objetividad, Bob Evans pensó que para "su" película, lo más acertado sería conseguir un director europeo, alguien que no tuviera como lastre sentimental la típica educación estadounidense, alguien capaz de diseccionar el entorno social en el que la narraciòn se mueve. Alguien con el prestigio necesario para recabar fondos, también.

La bellísima Sharon Tate estaba embarazada del que iba a ser su primer hijo cuando fue brutalmente asesinada en agosto de 1969 ju
nto con un grupo de invitados en su propia casa; su marido, Roman Polanski, después de la tragedia, de la que se libró por estar ausente, marchó hacia Europa, dejando como testigo de su estancia estadounidense una gran película, Rosemary's Baby. Se hallaba a la sazón en Roma, cuando recibió, de manos de Bob Evans, el guión escrito por Bob Towne, con la petición de que se aviniera a dirigirlo; apenas leídas que fueron unas páginas, recibió, esta vez de manos de Jack Nicholson, el mismo guión, animándole a regresar a Los Angeles para preparar el rodaje.

Polanski aceptó la oferta, siendo de nuevo una
decisión afortunada, bien gracias a su estima por el guión, que luego retocaría junto con Towne, bien por el aprecio hacia Evans o Nicholson, bien por las ganas de regresar de una vez por todas a Los Angeles y afrontar dolorosos recuerdos personales, como el jinete caído que monta de nuevo el caballo del que cayó, para eliminar el miedo paralizador que privará de buenos momentos en el futuro.

Con estos antecedentes nada usuales (relatados de forma aproximada) nació pues una película que, pasados ya más de treinta años desde su estreno, este comentarista sigue contemplando con admiración, descubriendo nuevos detalles, lo que le otorga una pátina de clasicismo, ya que no ha envejecido en absoluto, mejorando como los buenos vinos, con el paso del tiempo, encumbrándose como una de las grandes historias del llamado cine negro:


Chinatown (Chinatown, 1974), fruto del azar, del buen olfato de un productor novato que asumió el riesgo de una propuesta insólita y que reforzó su decisión con el aporte de un grupo magnífico de profesionales, poniendo, como se dice, toda la carne en el asador, es el resultado de un trabajo meticulosamente medido, donde todos y cada uno de los elementos que conforman una producción cinematográfica rozan la excelencia, como se demuestra con las merecidísimas once nominaciones a los Oscar, de las cuales sólo una triunfó, la del guión original para Robert Towne, porque tuvo la mala suerte de enfrentarse a unos compañeros de concurso realmente extraordinarios, como puede verse aquí: está claro que la cosecha del año 1974 fue verdaderamente excepcional.

Será una película hoy imposible de filmarse: se fuma, hay escenas de cama (naturalmente con desnudos integrales discretos, como es lógico) y no hay niños; además, como dice Bob Towne en una reciente entrevista incluída en el dvd, hoy no querrían hacer una película "tan complicada", de tan difícil comprensión. (Vivir para ver)

Del cuidado con que se realizó la producció
n ya tenemos un buen avance en este "trailer" que nos animará a sentarnos y disfrutar del espectáculo.

Pueden acompañar, si lo desean, su lectura
con una buena música:




J.J. "Jake" Gittes (Jack Nicholson) es un detective privado que trabaja en Los Angeles; está especializado en casos de infidelidades matrimoniales y vemos, al inicio de la película, como enseña a un cliente las fotos tomadas de su e
sposa infiel; una nueva cliente le espera: es la Sra. Mulwray, que solicita sus servicios para averiguar la identidad de la amante de su esposo, el Sr. Hollis I. Mulwray; Jake, en su conversación, intenta convencer a la dama que deje el asunto, pues el conocimiento no le traerá más que disgustos, mostrándose, de forma harto honrada, favorable a no emprender la investigación, entendiendo que el matrimonio funciona y que quizás sólo sea un pequeño desliz; pero la dama insiste y Jake acepta el encargo, aún advirtiendo que sus honorarios no serán baratos.

En cuatro frases, nos han presentado un personaje, detective privado de profesión, que no busca el lucro en sí mismo, que trata de no perjudicar a nadie; pero, ya que la señora insiste, acepta el encargo: vigilar de cerca al tal Mulwray, que resulta ser el ingeniero propietario de la compañía de las aguas que abastece a la ciudad de Los Angeles.

Acto seguido, vemos a Jake en el salón de plenos del Ayuntamiento de Los Angeles; el alcalde asegura que, siendo la ciudad un asentamiento sobre un desierto, la implacable sequía que asola a sus ciudadanos deberá comportar la construcción de un dique, en determinados terrenos, para lograr un embalse de agua que provea las necesidades para el futuro; toma la palabra Mulwray, y, recordando la desgracia ocurrida años antes, por la rotura de una presa similar, que causó quinientas muertes, declara que el lugar elegido es inapropiado y que ni él ni su empresa van construir un nuevo dique que, augura, también se derribará por sí solo, ante el enfado de varios pastores y agricultores de los alrededores que se quejan de la falta de agua, asegurando que la misma se desperdicia inútilmente.

Jake sigue con su trabajo de persecución de Mulwray, comprobando como éste, probablemente motivado por las invectivas recibidas, se mueve de un lugar a otro buscando cauces de río secos y pasando la noche entera cerca de un túnel q
ue desemboca en el mar. Al día siguiente, las pesquisas de Jake y sus socios tendrán el fruto buscado, y podrán fotografiar a Mulwray en compañía de una jovencita, a la que visita en una casa y con la que se pasea en barca en un parque.

Pocos días después, las fotos aparecen en los periódicos, que acusan a Mulwray de malgastar los fondos de su compañía para entretener a una querida. Jake vuelve a su oficina, y se encuentra en ella a la verdadera Sra. Mulwray (Faye Dunaway), comprendiendo Jake que ha sido engañado y utilizado con fines que desconoce.

Este inicio nos retrotrae a las tramas detectivescas clásicas, especialmente de Raymond Chandler y su detective Marlowe, al comprobar cómo el detective es usado con fines oscuros por personajes que se atribuyen identidades falsas.

Naturalmente, Jake se toma la cosa a mal, y trata por todos los medios entrevistarse con Mulwray; se persona en la compañía de las aguas y se entrevista con el Sr. Yelburton (John Hillerman), quien le asegura que Mulwray no está en la empresa; Jake, empecinado, se presenta en casa de Mulwray y habla con la Sra. Mulwray, que le asegura ya no está enfadada con él y retirará la demanda por perjuicios que pensaba ordenar; Jake piensa que le han utilizado para perjudicar la figura pública de Mulwray, a fin de presionarle para que construya el dique, y se va, poco convencido, en busca de Mulwray. al fin le hallará, en unas instalaciones de la compañía de las aguas, pero muerto; allí se encontrará con el teniente detective Escobar (Perry Lopez), antiguo conocido suyo, de cuando ambos patrullaban por Chinatown, años atrás, al servicio policial del Fiscal de Los Angeles.

Del forense, antiguo conocido, Jake sabrá
que no tan sólo Mulwray ha fallecido: también un indigente, que acostumbraba a dormir al raso en un cauce seco de un río, ha fallecido: ambos ahogados; extraña circunstancia, en una ciudad que padece una pertinaz sequía.

El agua; ese bien necesario, imprescindible para la vida, bien preciado y escaso, deviene en el primer motivo en torno al cual giran las sospechas de Jake: Mulwray parecía investigar vertidos ilegales de agua; Mulwray fallece ahogado; el indigente sin techo, también ahogado, en un cauce normalmente seco; Jake vio a Mulwray hablar con un chiquillo que monta a su caballo en el rio y, hallándole, le interroga por su conversación: el chico dijo a Mulwray que el río, en diferentes lugares cada noche, recibía imprevistos chorros de agua. Esa agua desperdiciada miserablemente, cuando miles de personas la precisaban, cuando granjeros y ganaderos se lamentaban de la sequía, abocados a la ruina.

Esa noche, Jake decide investigar los vertidos de agua y franqueando una valla, comprueba como de un desagüe brota a raudales agua que va a parar al cauce seco del río; a punto de verse arrastrado por el agua, cree hallarse a salvo cuando aparece un antiguo policía, de cuya honradez Jake hizo chanza, al comprobar que estaba a sueldo de la compañía de las aguas (en la época del contrabando de licores no permitió que se perdiera ni una gota, así que es un buen empleado para guardar el agua) acompañado de un sujeto armado de un cuchillo, que no duda en amenazar a Jake por meter las narices donde no debe, acabando por herirle

Cuenta Polanski que, siguiendo la más
pura tradición, encargó para esa escena un cuchillo que, con la punta redondeada, al moverlo en un sentido, hacía el juego necesario en su hoja para no herir a Nicholson; cada vez, de las veinte que ensayaron la escena, Roman le decía a Jack: acordémonos de poner el cuchillo como se debe, no vaya a herirte....; el resultado fue, como esperaba, de real pánico en Nicholson en el momento de rodar la escena....

Jake Gittes está ya definitivamente enfadado: primero le usan, le engañan, y luego le cortan la nariz; se está conviertiendo en el hazm
erreir de la profesión, y no pasa por ello; reunido con la viuda Mulwray, acabará sabiendo que ésta se casó joven con Mulwray, mucho mayor que ella, y que su difunto esposo había sido socio de su padre, el Sr. Noah Cross, a quien ha visto fotografiado con Mulwray pocos días antes de su fallecimiento, discutiendo, y luego, en fotos retrospectivas, en la compañía de las aguas; Jake va tomando idea de cuestiones que le parecen importantes, a pesar que la viuda Mulwray le quita importancia, suplicándole que deje la investigación, asegurándole que la "querida" de su difunto esposo no tiene importancia y que no desea que la busque, pese a que Jake entiende que la joven es crucial para entender el nudo gordiando en que se está convirtiendo un simple encargo de infidelidad matrimonial.



Jake se entrevistará con Noah Cross (John Huston), hombre poderoso y afable, campechano, quien le contrata para averiguar el paradero de la "querida" de su yerno, asegurando que sólo pretende que su hija, Evelynn Cross Mulwray, no cometa un error al intentar venganza en ella;Jake aceptará a regañadientes, pero seguirá con sus pesquisas particulares, intentando saber qué está ocurriendo con el agua...

El guión, magnífico, superlativo, muy bien servido por Polanski, que aprovecha todas sus circunstancias y vericuetos intrincados, nos sirve
en bandeja múltiples líneas a seguir: el retrato de los personajes, imponente, nos presenta personas con sus razones, algunas ocultas, interesadas, para actuar de una forma predeterminada; los hechos que vamos conociendo, los hacemos nuestros siempre a través de los ojos de Jake Gittes, y estamos al tanto de todo lo que él va descubriendo; también su personalidad se va dibujando de forma paulatina, hasta saber que pasó de policía desengañado por la norma de "hacer lo menos posible" en el barrio de Chinatown, donde perdió a una persona querida por su actitud, tragedia que le impulsó a reconvertirse en detective privado al servicio de solucionar los problemas de la gente en sus vidas íntimas.

Se nos formularán dos interrogantes a un tiempo, en principio sin nada en común: la búsqueda de la "querida" del asesinado Mulwray, y los intereses que promueven la especulación con el suministro de agua de la populosa ciudad de Los Angeles, asentada sobre un desierto.

Todo ello presentado de forma excelente por el trabajo de competentes profesionales orquestados bajo la batuta atenta, minuciosa, exigente y perfeccionista de un Polanski que, una vez más, demuestra conocer muy bien su oficio de Director de Cine, cuidando al extremo todos los detalles: el vestuario, los decorados, el atrezzo, son elementos que, referidos a una época concreta, han logrado permanecer incólumes
al envejecimiento, notables en cualquier caso, trasladándonos a un momento histórico ya pasado; los vestidos de Jake y Evelynn, en una revisión entrando en detalles, son muy apreciables, sobretodo en Jake, siendo así que, normalmente, los protagonistas masculinos no lucen demasiados modelos; Jake es un detective que gana dinero, y sabe gastarlo, no hay duda; la música, como se habrá comprobado, adecuadísima a la temática y época, obra de un Jerry Goldsmith absolutamente inspirado; Polanski se luce de nuevo como director de actores, sacando el máximo partido de sus protagonistas, a los que ilumina maravillosamente con la contribución extraordinaria de John A. Alonzo, como se puede comprobar en la imagen que se inserta, tomada en una secuencia en travelling lateral siguiendo al automóvil en que ambos protagonistas se desplazan.




La riqueza de los personajes, basada en una descripción de los mismos que se desarrollará conforme avanza la acción, amplificada por un trabajo muy elogiable tanto de Nicholson como escéptico y persistente detective, así como una Faye Dunaway obsesionada por su caracterización (se retocaba constantemente el maquillaje) de mujer que mantiene un secreto inconfesable, apoyados por un elenco de secundarios entre los que sobresale la imponente figura de Huston como maquiavélico potentado libre de escrúpulos, hará que tomemos conciencia, de forma pausada pero imparable, que esas personas sujetas a la mirada interrogante de Jake mantienen entre sí unos lazos íntimos y repugnantes a un tiempo; las miserias humanas albergarán ambiciones y pasiones desenfrenadas y pasados vergonzantes, poniendo en la palestra que los poderosos se mueven por intereses inconfesables y con medios alejados de la norma, con una falta de escrúpulos morales sobrecogedora; la manipulación del servicio público del agua para obtener más poder (¿Cuanto dinero tiene? ¿Más de diez millones de dólares?....Uh, sí, seguro, más... ¿Y porqué, todo eso? ¿Por más dinero? Uh, no, por el futuro, entiende usted, pensando en el futuro...), ese manejar el agua, imprescindible, fuente de riqueza, de poder asociado a la necesidad del pueblo, esa especulación de comprar barato para vender caro, ese ansia de tener, de poseer todo, incluso personas, chocará con la honradez de Jake Gittes, que, aún habiendo tenido un escarceo amoroso ¿o sólo sexual? con la viuda Evelynn Cross Mulwray, sospechará de ella como posible secuestradora de la "querida" de su difunto marido, al tiempo que, recordando un detalle nimio, sospechará haber descubierto quien asesinó al ingeniero Mulwray que, a diferencia del indigente, falleció ahogado, sí, pero por agua salada, a pesar de ser hallado en el cauce seco del río...

Estos personajes, que se nos revelarań profundamente humanos en sus miserias, nos irán sorprendiendo en una acción muy bien presentada, con un ritmo adecuadísimo, un montaje sobresaliente de Sam O'Steen, al servicio del pulso de Polanski, que, con pequeños detalles, configurará un todo opresivo, un viaje a un destino que se revelará atroz, injusto, ingrato, crítico, muy crítico, con la forma de vida de una sociedad dominada por los entresijos del poder económico más salvaje, indemne a toda norma, cerrando dramática y trágicamente el viaje vital de un Jake Gittis que, habiendo huído de Chinatown por la impotencia de haber hecho lo menos posible, acabará nuevamente sometido a esa norma no escrita de dejarlo correr, de dejarlo por imposible: "Es Chinatown, Jake, es Chinatown"

Tiene razón Robert Towne cuando afirma sin ambages que Chinatown hoy no sería posible; la película acaba "mal", más que a años, a siglos luz de la época actual; no por ello ha perdido un ápice de su interés, y es, en opiniòn de este comentarista, de visión obligada para cualquier amante del cine, máxime amante del cine negro; recomendando encarecidamente su visión en v.o.s., para quienes ya la conocen buena oportunidad de revisarla y para aquellos jóvenes que no pudieron disfrutar de su estreno en cine, descubrir una película con todos los ingredientes para convertirse en inolvidable, con un excelente sonido y un magnífico formato de pantalla ancha, aspecto éste tan descuidado ahora.

p.d.: he hallado, en you tube, el video de las entrevistas conmemorativas que ofrece el dvd:

extra 1

Que los disfruten.


21 comentaris :

  1. De dos zorrones como Polanski y Huston no podía salir mas que una película negra con un humor socarrado como el de ellos, seguro que aún se están riendo con el final (maravilloso travelling, por cierto)

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  2. Ese final, desde luego, es tanto sorprendente como imposible hoy; creo que Polanski, de algún modo, quiso y obtuvo la complicidad de Huston en esa revisión de cine negro.

    Saludos.

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  3. Bien, bien, bien....Tu comentario perfecto al destino que se utiliza. "Chinatown", desde el maravilloso cartel ( a mí particularmente me fascina)hasta todos y cada uno de los elementos que la integran es una obra redonda. Creo que la he visto como diez o doce veces y siempre se me queda pegado al animo ese componente maligno que se escurre del personaje del padre.
    ¿Es posible que alguien no la haya visto?
    Un abrazote.

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  4. Hoooola....No se si soy oportuna, pero no he resistido la tentación de escribir algo, aprovechando que mis empleados han salido a tomar cafe.
    He leído muy detenidamente lo que has escrito, y te aseguro que has despertado mi interés por ver esa película que comentas. Yo no voy mucho al cine, y en casa, mi marido es más aficionado al BarÇa, que a ver películas. De manera que he decidido, muy discretamente, pedir consejo a mi empleado peliculero. Creo que con los consejos de este y los comentarios suyos podré emocionarme con el cine. Tal vez este sea el principio de una buena amistad.
    Un saludo de Hildegard

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  5. He de decirte, Antonio, que la búsqueda de ése poster me llevó más tiempo del esperado, pues todos eran muy pequeños y aún éste, lo tuve que "limpiar y adecentar" pues estaba "arrugado" y con los colores desvaídos. Disfrútalo, pues, como yo, que lo he metido en mi colección de fondos de escritorio "de cine"...

    De un veterano cinéfilo como tú no me extraña que la hayas visto una docena de veces.

    A tu pregunta, creo que ya tienes respuesta...

    Un abrazo.

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  6. Oportunidad, como tentación y discreción, tienen profunda relación y no es casual que se conjugen en femenino...

    Me alegro, Hildegard, que mi comentario haya levantado la curiosidad por esa magnífica película que, como ya habrá jurado mil veces tan buen consejero, es de visión obligada, mucho más entretenida, por cierto, que los partidos del Barça que, según cuentan, no da pie con bola últimamente,,,

    Aquí estoy para lo que haga falta.

    Saludos.

    ResponElimina
  7. Compa Josep, ya me consta tu querencia por las reseñas extensas y prolijas, pero con ésta creo que te has superado en ambos sentidos. En cualquier caso, es excelente, y creo que, sobre todo, consigue incitarme a revisar una peli que ví hace muchísimos años, me impresionó positivamente, pero sobre la que tengo el convencimiento de que voy a disfrutarla ahora muchísimo más.

    Gracias y un abrazo.

    ResponElimina
  8. Enciclopédico comentario para una gran película. Un saludo (y cómo me gusta el cine negro).

    ResponElimina
  9. Manuel, colega: qué bonita forma de decirme que "me he pasado"... :-)

    Si te dijera las horas que me llevó redactarlo y recortarlo....... y lo que me quedé con ganas de decir....

    Y lo que disfruté haciéndolo.... :-)

    Y espero que sí, que la revises y la disfrutes de nuevo.

    Un abrazo.

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  10. Gracias, Hatt: la suerte que tengo es que mis gustos, al fin y al cabo, no son tan raros, y somos muchos los amantes del buen cine negro.
    Saludos.

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  11. Muchas gracias, High school, por tu visita y por tus ánimos.
    Saludos

    ResponElimina
  12. Bones Josep, com que comento una pel·lícula que està en l'arxiu del bloc em prenc el luxe d'escriure't en català: quina obra mestra Chinatown, la vaig veure no fa molt i em va encantar, ho té tot! Per mi és la millor pel·lícula de cine negre que he vist fins ara, encara que un amic m'ha dit que aquest títol se'l mereix Perdición de Billy Wilder, que la tinc en DVD però encara no he trobat el moment per veure-la!! MOlt bo el teu article!!

    Salutacions

    ResponElimina
  13. Ja et vaig dir, Marchelo, que pots escriure en català quan et vingui de gust, doncs el bilingüisme es un avantatge de neixement; altre cosa es que potser pocs t'entendràn.

    De cinema negre n'hi han moltes de bones i em resulta imposible dir quina es la millor. Segur que la d'en Wilder també t'agradarà molt.

    Si tafanejes pel bloc, segur que en trobaràs més d'una a repassar.

    Celebro que t'hagi agradat el comentari.

    Salutacions.

    ResponElimina
  14. I seldom leave comments on blogs, but the ideas really rocks, also I have a few questions like to ask, what's your contact details?

    -Johnson

    ResponElimina
  15. Pues después de la lectura de ésta entrada ya no es preciso ni ver la película porque tu exposición es brillante y sumamente extensa, tanto para describir el proceso que llevó a los implicados a realizar ésta magnífica película como el argumento. Un guión magnífico del que participó Polanski para reforzar o eliminar todo aquello que no se ajustaba a la idea que él tenia de la historia.
    Siendo como es tu retórica y tu documentación expléndida no por eso dejo de creer que lo mejor es vivir la experiencia de revisarla y gozar con las interpretaciones y quedarse con esa "amargura" totalmente justificada que nos deja el film.
    Te aseguro que en mis "paseos" por ésta tu casa no habia leido ésta entrada y ahora me alegro de no haberlo hecho antes de acometer yo la mia.

    Un beso, Holmes.
    ¡ Mi admiración siempre..! Milady

    ResponElimina
  16. P.D.
    ¿ De dónde obtienes tú la informacion relativa a todo ésto...? :-P
    La música que has incorporado es maravillosa tanto como el score de la pelicula pero prefiero éste último.

    Besos de nuevo. :-)

    ResponElimina
  17. Me alegro que te haya gustado, Milady: la información la saqué del propio dvd, entrevistas con el guionista que son extras.
    La música es estupenda y ésa es una versión que no recuerdo quién interpreta...

    Besos.

    ResponElimina
  18. Y yo que no sé si me he leído esta entrada. Si no lo he hecho, vuelvo luego y te comento.
    Buenos días.

    ResponElimina
  19. Felicidades por la entrada. Me quito el sombrero, o los sombreros de mi avatar.
    Acabo de estar hace un rato con un amigo y me decía que para él lo del agua era un "mcguffin". Le he dicho que no estaba de acuerdo. Que esa trama tenía su importancia dentro de la peli. Él insistía en que el tema de los poderosos corruptos es intrínseco al género negro, pero a mí me parece claro que Towne va un poco más allá, o afina muy bien al exponer el tema.
    Jo! Lenny y El Padrino II...Pues sí estaba la cosa difícil. Las tres me parecen peliculones.
    Lo que son las cosas. Tengo por aquí un libro sobre cine negro de Coma y Latorre y dicen:
    (...) pudieron plantearse películas bajo esta perspectiva, culterana, fría y suficiente, encubierta tras una máscara reflexiva no siempre sincera; cfr. Chinatown, Roman Polanski, 1974.
    La citación deChinatown no es en absoluto gratuita: el muy discutible trabajo de Polanski (...)
    No sé si con el paso de los años y viendo cómo fue el cine terminarían ambos críticos (supongo que sí) valorándola como es debido.
    Yo creo que es una de las imperdibles (se la he recomendado un par de veces a mi hijo cuando me dice de ver alguna peli) y todo un clásico.
    PD: ¿Viste el documental "El chico de oro" de y sobre Robert Evans? No lo recuerdo. Imagino que sí. Yo lo he visto un par de veces. Te lo recomiendo, que si no lo has visto, sé que te gustará.
    Un saludito.

    ResponElimina
    Respostes
    1. Muchas gracia por el elogio, David. Me alegro que te haya gustado.
      Cuando veo películas como ésta, me admira la capacidad de los anglosajones para construir productos que son perfectos entretenimientos a la par que dedos acusadores y expositores de sucesos históricos.
      Puede que, como asegura el gran Bob, ahora ya no haya tanta permisividad y la censura encubierta sea más feroz. No sé.
      Lo que está claro es que más allá del típico cine denuncia que en ocasiones aburre por exceso de dogmatismo, películas como ésta son muchísimo más efectivas.
      Recuerdo haber visto en la tele un documental acerca de Robert Evans, pero no estoy muy seguro de si era el que dices, Lo buscaré, por si las moscas.
      Recomendar Chinatown es garantía de éxito: además, a cada edad uno va viendo más detalles y la obra va adquiriendo pátina de maestra.
      Un abrazo.

      Elimina

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