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divendres, 6 de febrer de 2009

Desafortunados Badulaques




Han mareado la perdiz. La han mareado a conciencia, durante casi dos años, con anuncios "pre", "durante" y "después". Han jugado con el tiempo y la paciencia de muchos, postergando fechas una vez tras otra.

Han conseguido levantar la expectación, concitando las esperanzas de los cinéfilos del mundo mundial, que esperaban una nueva maravilla como ésta: [ver:]



Nos han inundado con noticias de todo tipo, y, a la postre, nos hemos encontrado en el plato nada más y nada menos que esto: [ver:]


Ni perdiz, ni liebre: gato. Gato en el saco, de momento.

Hace ahora ya más de catorce años que los señores Christopher McQuarrie y Bryan Singer dieron de bruces con la piedra filosofal cinematográfica en forma de la excelente película The Usuals Suspects, una pequeña joya de la década de los noventa del siglo pasado.

Catorce años son muchos años incluso para un veterano cinéfilo que desde entonces perdió la pista del Sr. McQuarrie y comprobó cómo el Sr. Singer cambiaba ostentosamente de tercio y se dedicaba a los mutantes, a la tele y a Supermán.

Así que, como todos, al saber que ambos tipos se reunían de nuevo, albergué una cierta esperanza, empañada por la presencia del multimediático Tom Cruise , por quien, lo confieso, no siento demasiado aprecio en ninguna de sus variadas facetas.

La propaganda insistió, antes, durante y después, en señalar a Mr. McQuarrie como origen de la idea de llevar a la pantalla -una vez más- la desventurada y archiconocida historia de la denominada Operación Valquiria, en la que un grupo de militares alemanes urdió un atentado contra Adolf Hitler, siendo la participación del Coronel Claus von Stauffenberg providencial en el resultado.

Dicen que McQuarrie presentó la idea a Bryan Singer, lógicamente confiando en una reedición del éxito obtenido al alimón, y que luego el señor Cruise, tan espabilado él, se apuntó.

La película que entre los tres han hecho se ha denominado en España Valkiria ( Valkyrie, 2008 ), en un alarde de imaginación tituladora consistente en insertar una letra "K" donde debería ir una "Q". La misma imaginación preside la producción en la que el Sr. Cruise aparece como "ejecutivo".

Dejando de lado las notas de prensa que nos han inundado desde que hace dos años empezó todo y ya que como se puede comprobar se hace hincapié en la pre-existencia de la maravilla del 1994 como favorable antecedente, uno se siente en la libertad de opinar que, visto lo visto, nos hallamos ante un lamentable montaje de la industria cinematográfica, casi que personalizado en los ardides del Sr. Cruise para lograr relanzar una "carrera cinematográfica" que se halla en franco declive, llegando a cotas mínimas ya que, por supuesto, nunca ha estado a nivel siquiera notable.

Lo que me sorprende es que tanto McQuarrie como Singer actúen como perfectos badulaques desafortunados, ellos que, por una vez, atesoraron una inteligencia cinematográfica sobresaliente. Será por dinero, seguramente.

Porque el guión perpetrado por McQuarrie podría optar perfectamente a un premio Razzie al resultar un compendio de lugares comunes, frases grandilocuentes de escaso contenido al servicio de la estrellita pagana (de pagar) y una tergiversación de la historia repleta de fallos lógicos que parece más apropiado para una mala parodia. Una parodia que ni siquiera pretende hacernos reír, que es lo peor: se toma muy en serio a sí misma.

La reconversión del grupo de dirigentes alemanes que, viendo que van a perder irremisiblemente la guerra al haber confiado la dirección de la misma a un personaje totalmente inepto para las lides bélicas, resuelven quitarse de encima a su Führer por el método más expeditivo, en unos supuestos héroes que afrentan el riesgo de la muerte en beneficio de toda Europa, es una trampa para tontos que no cuela. ¿Me han oído? ¡No cuela!

Ese grupo de alemanes de la clase alta que se unieron al Führer y le juraron lealtad se convierten en traidores cuando la cosa pinta mal. cuando ya están viendo las orejas del oso ruso aparecer en la lontananza, se aprestaron a quitar de en medio a "su" líder para negociar una rendición que les salvara el pellejo. Eso no es de héroes: eso es de cobardes. A cada cosa su nombre.

Partiendo McQuarrie de esa premisa falsa, el resto es consecuencia de la necesidad de dulcificar la figura del supuesto héroe del grupo, ese Coronel von Stauffenberg de condición noble por matrimonio, acomodado, bienestante, ario católico y conservador, militar hasta la médula, orgulloso, que parece ser tuvo algún que otro encontronazo con las temidas SS, como tantos cientos de militares profesionales frente a la pandilla de desharrapados criminales que componían la guardia pretoriana del Führer, inútiles ignorantes del arte de la guerra, maestros sólo en el matar.

Que en la Alemania posterior a la contienda se haya buscado afanosamente individuos a los que rescatar para glorificarlos como representantes de la conciencia alemana contraria a todo lo que hicieron, es cuestión que no toca debatir aquí.

Pero que Mr. McQuarrie, que sabe escribir un guión perfecto se avenga a vomitar, negro sobre blanco una historieta como la que sustenta este subproducto de lujo, perfecto ejemplo de la adulteración yanqui de la historia, es lamentable.

¿De veras alguien se puede imaginar que un simple coronel se ponga a dar órdenes a gritos a un General? ¿Y en medio de una guerra? ¿Y en Alemania? Ni en sueños. Esas peroratas falsamente patrióticas y paneuropeas, esas soflamas que el Sr. Cruise verbaliza a gritos son una gilipollez suprema, increíble. Como increíble es la escena del fusilamiento, cuando su ayudante se interpone en la línea de fuego, cayendo muerto, debiendo repetirse la descarga para ajusticiar al Coronel. ¿De veras nadie se ha cuestionado que, a menos de veinte metros una bala de fusil es capaz de atravesar limpiamente más de dos cuerpos produciendo la muerte?

Hay una falta de rigor total y absoluta que redunda en falta de credibilidad. En todo: ¿quieren creer que, reunidos los confabuladores, al discutir al recién llegado "héroe" Stauffenberg su actuación el líder político (que ya piensa en ser Canciller) ve como, de repente, tras rato de hallarse reunidos, todos le avisan que la Gestapo va tras sus pasos y debe darse a la fuga? ¿Qué esperaban para avisarle?¿Que llevara la contraria a alguno? De risa, oigan.

No discuto que Mr. Singer se luce en la dirección de las escenas de acción -faltaría más, con el entreno que lleva en los últimos años- pero, aparte del cuidado que tiene en realizar las tomas del señor Cruise desde un ángulo bajo para disimular su escasa estatura (muy inferior a la del verdadero personaje), la formulación de una historia cuyo final es archiconocido (el Fúhrer falleció por su mano, como ya habrán leído por aquí), requería mayor vigor psicológico, más fuerza en la descripción de los personajes, al modo en que, por ejemplo, el maestro Hitchcock nos hace simpatizar con sus héroes perseguidos por el infortunio.

Porque, sabiendo de antemano que el complot va a fallar de forma estrepitosa, solo queda el interés de empatizar con los conspiradores hasta su fatal desenlace.

Pero ni el guión profundiza en los caracteres ni el director sabe retratarlos con la debida intensidad, ni los actores, la mayoría desperdiciados en escenas de secundarios muy por debajo de sus posibilidades, logran emocionarnos.

Quizás porque todo el circo está montado al servicio de la estrella principal, un Tom Cruise que aparece en casi todas las secuencias demostrando su inutilidad para expresar nada en absoluto, hierático hasta decir basta, acaparando la pista principal de un circo que se ha anunciado con muchas luces pero que, acabada la función, queda en la memoria como una pobre atracción de feria, ditirámbica en su promoción, hueca de contenido, propia de tirititeros ambulantes en busca de un momento de gloria lejana en el tiempo.


18 comentaris :

  1. Lo suscribo completamente. Ya lo escribí en otro sitio: el mito del "buen alemán" no cuela, menos aún si se trata de un alemán con poder político y/o militar en el periodo 1933-1945. Mi crítica, por ser más corta, no pudo ahondar en algunos de los aspectos que comentas, simplemente me ceñí a comentar lo falta de pulso, de garra, de fuerza, de intención de rebuscar emociones, sentimientos y construcciones dogmáticas contradictorias que debían alimentar a unos personajes a medio camino entre el crimen de guerra, la ambición y la cobardía.
    Excelente texto.
    Saludos.

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  2. No he visto "Walkiria", ni pienso verla. Y no porque el tema no me gustase, o por la ojeriza que se le está tomando al Cruise...no, es que últimamente Hollywood me está cansando con sus fuegos artificiales. Cada vez soy más exigente con los guiones y trato de elegir películas menos explosivas y menos engañosas con el meollo cerebral de los espectadores....en fin, me alegro de que tu estupenda crítica haya solventado de una vez por todas mi repeluz hacia el visionado de "Operación Valquiria".
    Un abrazote.

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  3. La verdad,39escalones, es que supongo que resulta tarea ímproba colocar en una película todo lo que se puede hablar de aquellos personajes y por eso (y por no estar muy ducho en historia) es por lo que tampoco he incidido demasiado en ese aspecto. Pero es inaceptable que, a diferencia de otras películas (normalmente europeas), vengan los yanquis a darnos sopas con honda transformando los hechos a conveniencia.
    Yo esperaba que McQuarrie hubiera hecho algo así como un biopic del tipo con el debido distanciamiento, pero todo ha quedado en agua de borrajas y cambiado de color.
    Celebro que te haya gustado: gracias.
    Saludos.

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  4. Pues lo llevamos mal, Antonio, porque si incluso McQuarrie presenta un guión tan flojo y mendaraz, ya ves hasta donde llega la inane fuerza de los productores: un producto palomitero para agradar a audiencias incultas, debidamente castigado en los Oscar, si la memoria no me falla.

    Gracias por el elogio a la crítica. Haces bien en escarmentar en cabeza ajena (la mía).

    Un abrazo.

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  5. Me entuciasma mucho el tema y no puedo esperar a verla. Falldown me gustó mucho (la caida).

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  6. No te confundas: la diferencia entre ambas películas, en mi opinión, es abismal, como puedes comprobar aquí mismo.

    Claro que sobre gustos, no hay disputas....

    Saludos.

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  7. Yo no pienso ver "Walkiria" por varias razones, para mí, de peso. A saber,
    por que el tema ya me tiene hasta los pelos y por que al protagonista no le puedo soportar.

    En fin, que otra vez será.

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  8. No perderás gran cosa, Susy, te lo aseguro; y te ahorrarás una decepción...
    Esperemos que la próxima de Singer sea mejor, porque desde luego, me parece que la próxima de Cruise ya no iré a verla...
    Saludos.

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  9. Jooooo Josep, una crítica más dura aún que la mía. Muy buen texto hermano.
    Un abrazo!

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  10. Leí tu recomendable crítica antes de ver la película (por eso no dejé comentario) Faraway, y aunque tomé debida cuenta de las apreciaciones, sabiendo que este fin de semana iban a proyectar en "mi cine" la de los chihuahas, decidí correr el riesgo.
    Mejor me hubiera quedado en casa.
    Y ya que la tragué, decidí exorcizarme contando la experiencia... :-)
    Gracias por el elogio.
    Un abrazo.

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  11. Bones Josep!

    Muy bueno tu comentario, no hay nadie mejor que tu cuando se trata de destripar una película :) no me creo al Cruise nazi, no cuela, odio que siempre tenga que ser el héroe de la película, el centro de todo, me cansa...

    un abraçada!

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  12. Tienes razón, Marchelo: seguro que el afán de protagonismo del Sr. Cruise ha sido el causante de la debacle: cansa y aburre, sí.

    Una abraçada.

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  13. Lo siento, pero no me soporto a Tom Cruise. Su inmensa vanidad y su egocentrismo saltan a la vista, ya nisiquiera puede disimularlo cuando actua. Es tal la vanidad y la superficialidad que se traspasa a traves de todos sus personajes.

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  14. Cierto lo que dices: quizás es por ello que el "club" de los detractores va creciendo conforme pasa el tiempo...
    Saludos.

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  15. cruise de nazi? anda ya!! la peli buenisima, pero realmente era necesario tener a tom de prota¿?

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  16. ¿Buenísima la "peli"?

    Me da que hemos visto películas distintas, con la única coincidencia en que el Sr. Cruise sale por ahí.

    Lo malo no es que Cruise haga de nazi: lo malo es que su actuación, por llamarla de algún modo es paupérrima, rematadamente mala, y el infumable guión está a su entero servicio: no hay por donde cogerla.

    Mala de solemnidad.

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  17. Fui a ver esta pelicula al cine porque no me quedaba otra, no queria hacerlo ya que me gusta entrar al cine en blanco acerca de una pelicula, y como esta esta basada en una operacion real preferia evitarla sumando el echo de que cruise estaba en ella ... y la verdad que si, tom tiene que dedicarse a otra cosa, es muy regular su trabajo ...

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  18. Pues te pasó como a mí: no tenía otra que ver, así que me sometí al "tercer grado" y claro, luego no me pude resistir a dejar aviso para navegantes...

    Bienvenido.

    Saludos.

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