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dilluns, 10 de gener de 2011

Gracias, Steven



En estas fechas navideñas que acabamos de abandonar se han cumplido ya treinta y cinco años del estreno en España de una película que sin pretenderlo de forma anticipada ha llegado a alcanzar un lugar de privilegio en la cultura popular proveniente del mundo cinematográfico.

Pasado ya tanto tiempo son de sobras conocidos los variados avatares que sufrió en su gestación -lo que ahora se conoce muy pomposamente en algunos casos como pre-producción- la que fue iniciadora de la costumbre de estrenar en verano, una película que para algunos es de terror, para otros de aventuras y para algunos otros ya casi mítica sin que le quepa el adjetivo "de culto" porque, simplemente, pertenece a la lista de las más taquilleras en la historia del cine y eso, claro, marca, para bien y para mal.

Para mí, que tuve la enorme suerte de verla en estreno en el barcelonés Palacio Balañá cuando acababa de ser remodelado y disponía de una enorme sala con unas butacas de ensueño, la película que puso en la historia a Steven Spielberg, Jaws (1975) traducido su título en España como Tiburón, es una pieza que forma parte de mi historia cinéfila particular y sí: es mítica.

Porque al igual que ocurrió bastantes años antes con otra película mítica, Casablanca, nada permitía suponer que esa producción de Richard D. Zanuck que tuvo un azaroso recorrido hasta que se inició el rodaje, alcanzara el éxito comercial que obtuvo; porque el empeño de Zanuck halló una serie de obstáculos centrados en el rechazo de varios directores para ocuparse de rodar la historia y de diversos actores que tampoco creyeron que la película fuera a beneficiar sus carreras: así que hechó mano del entonces joven Spielberg, a contrato con los estudios de la Universal, y puso a su disposición un trío de actores de segunda fila: Roy Scheider, Richard Dreyfuss y Robert Shaw, los tres de solvencia garantizada y sin problemas de protagonismo.

La película se basa en una novela de Peter Benchley que fue un superventas en los Estados Unidos y animó a Zanuck en el empeño y luego se vendió muy bien en el resto del mundo a remolque del estreno de la película que, además de iniciar la nueva modalidad de presentaciones en verano, explotó con gran fuerza todos los conceptos que la mercadotecnia supo asociar a lo que, por sí mismo, fue un rotundo éxito que nadie suponía: el esfuerzo de promoción intentaba como sigue haciendo, pasado tanto tiempo, ayudar a la película, porque ni su propio productor esperaba que de un casi novato Spielberg y unos actores usualmente ocupados en personajes de refuerzo, característicos, pudiera surgir una película que acabara siendo histórica, máxime cuando Spielberg se mostró nada proclive a seguir el guión escrito por Benchley, quitando y añadiendo pasajes a su gusto.

Es de reconocer que Steven Spielberg supo aprovechar al máximo el presupuesto con que contaba invirtiéndolo en unos efectos especiales novedosos para la época que administra con cuenta gotas y muy sabiamente.

La trama, cabe suponer que conocida a estas alturas, consiste en la súbita e indeseada aparición en las costas de una isla turística de un escualo que dotado de temibles mandíbulas (jaws) se alimenta de cualquier bañista con el que tropieza y su consecuente persecución a cargo del jefe de la policía local, Martin Brody (Scheider) con el concurso del oceanógrafo Matt Hooper (Dreyfuss) ambos embarcados casi de polizontes forzados con el pescador de tiburones Sam Quint (Shaw) que es el dueño del barco y el experto en la faena.

Spielberg demuestra una sabiduría cinematográfica inusual en un novato y dirige muy bien el rodaje dominando el ritmo que imprime a la trama: disponiendo de un metraje de dos horas, dedica la primera parte a provocar la ansiedad mediante los sucesivos ataques del escualo, presentados con maestría: apoyándose en la excelente sintonía compuesta por John Williams substituye durante los primeros sesenta minutos la figura del amenazante tiburón por las notas musicales que acompañan una zigzagueante cámara en unos encuadres subjetivos que imprimen fuerza y violencia a las escenas sin caer en el recurso fácil, estremeciendo y asustando al espectador, manteniéndolo en vilo, el culo prieto y clavado a la butaca.

Pero es luego, en la segunda parte, cuando de forma sorprendente alarga hasta los sesenta minutos la persecución de los tres hombres subidos a ese barco que llegará a parecer minúsculo cuando, por fin, atisbemos fugaces, las enormes mandíbulas provistas de miles de dientes que nos infundirán pavor: Spielberg mantiene la tensión con un incremento exponencial dosificando con maestría absoluta el tempo interno de la narración, escribiendo con la cámara un cuento terrorífico que apresa la atención sin que nada parezca sobrar ni faltar: con una cierta libertad en la improvisación a los actores en una situación de rodaje particularmente complicada, cual es mantener los tres personajes en el esquife durante una hora, Spielberg mantiene tensa la cuerda y no afloja hasta el final.

La economía de medios invertidos por Spielberg es lo que en definitiva, pasados tantos años, sigue dando enormes réditos a ese trabajo de juventud, porque pese a que en su estreno algunas críticas sesudas despreciaron la película tildándola de mero producto de aventuras con artilugios, significando el enorme éxito comercial recibido una lacra a ojos de críticos todavía muy metidos en su papel de intelectuales del cine aspirantes a convertirse en Truffaut, un repaso calmado a la película permite comprobar que sigue manteniendo su fuerza intacta a pesar de conocerse al dedillo el curso de los acontecimientos que narra y muestra.

El conjunto sigue siendo sobresaliente porque la mecánica permanece incólume: no se trata de conseguir la empatía con los personajes, que están dibujados con trazo firme pero alejado de sentimientos que entorpezcan la decisión de la caza, la eliminación segura del peligro que proviene de un ser desconocido: la propia falta de identificación del escualo consigue aumentar la sensación de amenaza que del mismo se desprende. jugando perfectamente Spielberg, como ya lo hizo en la anterior Duel, con la fuerza de la sugestión: Steven sabe perfectamente que el terror anidado en cada espectador es mucho más poderoso que el que puede verse directamente en la pantalla: la confianza en la interacción conseguida en el patio de butacas gracias a los resortes cinematográficos sabiamente dispuestos no puede fallar y su eficacia está sobradamente demostrada en grandes e inolvidables películas: el ansia por acabar con el poderoso enemigo se traslada así, por virtud de Spielberg, de la pantalla a la butaca, estremeciendo hombros y abriendo ojos como platos, insertándose para siempre en la feliz memoria del cinéfilo.

Seguramente son muchos los lectores que habrán visto esta película en la televisión, con pantalla pequeña y anuncios de por medio: ésa no es forma de ver ninguna película, todos los saben, pero también es cierto que no es fácil ver en el cine estas películas, pues los reestrenos prácticamente no tienen lugar; por lo menos, debería verse la película en dvd y a ser posible en v.o.s.e. sobre todo para disfrutar de la muy buena composición que hace Robert Shaw de su personaje; porque habiendo sido rodada en un magnífico formato panorámico y dotada de un sonido atronador y emocionante, olvídense de pases televisivos.

Una película pues a revisar: el cinéfilo consecuente que no la haya visto en condiciones ya sabe lo que debe hacer, y, cuando acabe de verla, recuerde que su director es Steven Spielberg (sí, el que luego se repite hasta el hastío con su amiguito del látigo) cuando todavía no era multimillonario y disponía de más talento que de dinero, y no como ahora. Imperdible, vaya.


Tráiler


p.d. 1:No deja de ser curioso que el Palacio Balañá fue reconvertido en albergue de cinco de esas minisalas con pocas butacas: tal parece que el declive del cine va ligado como causa o consecuencia, que habrá que discutirlo un día, a esos mini espacios con mini pantallas y mini películas que llevan a la quiebra a los mini productores de hoy en día.


p.d. 2: al buscar información, me encuentro con una buena noticia que ignoraba y que me alegra: parece que el Grupo Balañá, en su cine Urgell, que mantiene sus buenas características de "cine de verdad", ha decidido probar de nuevo con los reestrenos, y Tiburón la pasaron hace unas semanas. Aunque tarde, me alegro de esta decisión.

27 comentaris :

  1. En una apacible localidad veraniega llamada Amity un escualo amenaza con arruinarles el verano ¡ oye qué gran tema ! :-)) Y unas notas amenazantes del magnifico John Williams nos acongojan a todos en la butaca..porque estoy de acuerdo contigo que ésto es para verlo en pantalla grande y sala oscura...La gente deberia pedir a gritos lo de las reposiciones o en su defecto la v.o.e...
    Es muy tarde y me caigo de sueño pero aun me estremezco con el recuerdo de lo que sentí cuando la ví por 1ª vez.
    Es raro que nos la recuerdes ahora en invierno..los tiburones son para el verano..:-)

    Un beso y felices sueños Holmes. No temas mo atacan si no estás en la playa ;-)) Irene A.

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  2. Y contribuyó decisivamente a cambiar la forma de distribuir el cine en Estados Unidos y, por tanto, en el resto del mundo, lo que conllevó la inevitable nada en la que vivimos hoy en cuanto al cine de entretenimiento. Es curioso que las cumbres del cine americano de los setenta significaran su práctica defunción.
    Saludos.

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  3. Y es que es lo que debería ser el cine ante todo, entretenimiento del bueno.

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  4. Parece que esta peli también me trae ciertos recuerdos imborrables. Eran los últimos días que Lola y yo pasábamos en Londres y en pocos días nos embarcábamos en un destino completamente distinto. El anuncio de la peli lo vimos en Picadilly Circus y tres meses más tarde en el extinto cine Rex de Las Palmas.
    No logro acordarme del Palacio Balañá ¿cuál era?¿No estaba en la Diagonal?
    Nostálgica entrada para una peli de nostalgia.
    Un abrazote.

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  5. Ah, durante tres semanitas no me vas a ver el pelito. Estaré en los madriles pasando frío..augg!
    Otro abrazote.

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  6. Vaya, compa Josep, un clásico de los de verdad. Desgraciadamente, no gocé de tu fortuna de verla en pantalla grande; la primera vez que la ví fue en un VHS, y en una tele catódica de 25', o sea, que ya te puedes imaginar. Aún así, me acojoné de todas, todas: no debe ser mala señal esa sobre las bondades del producto.... Yo creo que es una auténtica obra maestra, más allá de lo que puedan opinar sesudísimos críticos de corte más cinéfilo; y el día que Godard o Angelopoulos sean capaces de hacer algo que se le acerque, en su ramo, pues hablamos del tema, vaya... Para cerrar el comentario, un dato que para mí es definitivo. ¿Sabes cuál es la única peli que no es de animación que mi peque, con sus ocho años, conserva en su colección? Pues yo tengo nada más que añadir...

    Un fuerte abrazo, buena semana y seguimos trasteando.

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  7. Precisamente, Milady, los tiburones playeros son los que menos miedo me dan, ya ves.... :-)

    De un tema tan simple sacar una historia tan impresionante sin duda es buena señal; y si además se recuerda con agrado pasado tanto tiempo, Irene A., no te digo más...

    Besos.

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  8. Sí que es verdad, Alfredo: desde entonces, los veranos no han sido igual: de repente se dieron cuenta que no tan sólo los niños iban al cine en verano... :-)

    El declive del cine debería dar para un buen debate en profundidad y a varias voces, creo... y me parece que no tardará mucho en iniciarse...

    Saludos.

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  9. Ahí está el secreto, Alma: en conseguir divertir al respetable y como siempre, lo hace partiendo de la base que el público no es tonto, apoyándose en la sugestión...

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  10. No me digas, Antonio, que viste el tráiler en Londres y la película en Las Palmas: si así fue, recomendado verla de nuevo en v.o.s.e., porque así la ví yo hace unos días (de hecho, la vi en estreno y nunca quise verla en la tele hasta ahora que he podido, gracias al dvd, verla en condiciones) y te aseguro que vale la pena, sobre todo por Shaw.

    El Palacio Balañá, ahora Palau Balañá, siempre ha estado en el barrio de Sants, justo al lado de la estación de trenes de Sants.

    Tres semanas de frío mesetario.... ¡tú estás loco, Antonio! :-)

    Un abrazo.

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  11. Ese detalle de tu vástago cinéfilo, Manuel, es más definitivo que cualquier reseña que tú o yo podamos pergeñar, y me reconforta saber que las futuras generaciones crecen con tan buen sentido.

    Y no hay más que decir, salvo que, si se terciara la posibilidad, supongo que no dudarás un instante en iros ambos dos al cine a verla como se debe.

    Un abrazo y un beso para tu chaval.

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  12. Querido holmes :
    Nada más lejos de mi intención " menospreciar" el tema que nos presenta la pelicula..lo digo por tu comentario respuesta del mio..
    " DE un tema tan simple sacar una historia tan impresionante sin duda es buena señal..."
    Asi es y estoy completamente de acuerdo ¿ te ha parecido que era sarcasmo.. ?
    El cine es ante todo diversión y entretenimiento. Si además te aporta cosas y te conmueve mejor aún.
    Solo me ha sorprendido la temática porque es una pelicula que asocio con el verano..y claro en éste momento..¡ bueno quizá por eso está muy bien recordarla !
    Besos, Sherlock.Irene A

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  13. Muy al contrario, Milady: creo que has resumido perfectamente la cuestión porque efectivamente la temática, como ya apunto, es simple y ni siquiera intenta profundizar en la psicología de los personajes, aunque están bien trazados; precisamente, la gran virtud de Steven es aprovechar lo que hubiera podido ser una peliculita de aventuras en un relato de suspense estremecedor gracias a la forma en que nos cuenta la historia.

    Eso sí: aunque la historia sea de bañistas en aprietos, aquí en España, querida Irene A., se estrenó para las navidades... :-)

    Besos.

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  14. ¡ Me quedo más tranquila :-)) ! El cine con inteligencia y un buen director..y ¡ claro las navidades..no lo sabia ! Epoca de estrenos. Echemos un vistazo y empezemos a llorar..
    Me interesa el Discurso del Rey. a ver que tal.

    Besos :-)Milady

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  15. Curiosa versión de Un enemigo del pueblo de Ibsen.
    Tengo amigos que dicen que esta es "la película" de Spielberg (leáse como su obra maestra). Yo prefiero y tengo por tales a otras, pero es sin duda un peliculón... y los actores están estupendos (eran buenos, aunque no fueran estrellas en aquellos momentos. Lo demostraron en otras pelis).
    PD: Creo que nunca la he visto en v.o... Y no te quiero contar cómo la vi por primera vez ¿De dónde narices sacaron un proyector y una copia para exhibirla sobre unas casas vecinas en el barrio cuando era crío. Estábamos todos los críos apiñados en la acera... y repetición de la película cada día...acabando por cansar a la tercera vez, que nos íbamos a jugar... En fin..
    Un saludo.
    PD: ¿Conoces la anécdota del intento de autolesión de Steven porque no quería hacer esa peli, que quería ir de "autor" como cuentan en el libro de Moteros Salvajes Toros Tranquilos. Lo que cuentan del rodaje de Tiburón es muy "divertido".

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  16. Enhorabuena por tu blog, que es una gozada leer, aunque casi nunca ponga ningún comentario. Estoy completamente de acuerdo en todo lo que dices de Tiburón, y yo también me alegro de haberla visto en un cine y de haber temblado, pegado saltos de susto y levantado los pies del suelo, no fuera a estar debajo el tiburón.

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  17. Me ha gustado la aclaración de cómo calificar Tiburón, "mítica" no de "culto".
    Caray sí que pasa el tiempo volando. La vi de estreno en una escapada a Alicante. Es curioso que recuerdo perfectamente el cine y hasta el encuentro casual de un amigo de Barcelona.
    Realmente era un Spilberg fresco, con ideas, con menos dinero y sabiendo cautivar la atención del espectador desde el primer instante, imaginando y no viendo...
    Para mi ha sido la mejor película del genero, después han llegado otras con otros animales o los mismos pero insoportables.
    Me gustó mucho Richard Dreyfus y después lo seguí en alguna película más ( ahora desaparecido).
    Hasta tu próxima entrada un beso

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  18. Pues mucho me temo que yo también la vi en VHS (a lo mejor fue BETA), uf, qué tiempos. Mi hermano tenía cierta predilección por Spielberg, así que guarda un espacio en el remanso de mi memoria, que me es grato. Recuerdo que tras estas mandíbulas vinieron otras, las de las pirañas... menudo tirón. Pero claro, el genio lo tuvo Spielberg, a quien no le sienta bien ir de "autor" porque no le hace falta.

    En cuanto al calificativo... "de culto", puede ser. "mítica"... Mejor. Yo le añadiría otro: "Épica", por cuanto vuelve al tema clásico del eterno enfrentamiento del hombre con la naturaleza y, a su manera, mantiene sus poéticos misterios.

    Saludos

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  19. Vaya, vaya, 35 añitos y el Tiburón sigue igualito, ni una arruga oiga, no así su director, que se puede quitar todas a golpe de talonarío :).
    La verdad es que todos disfrutamos en su estreno y dimos algún saltito en la butaca abrazados a nuestros primer amor, qué manera tan romántica de definir toda una técnica para su época ¿verdad?

    Besos y felicidades por el post

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  20. ¿Ibsen? No digo nada....

    Coincido con tus amigos, David.

    Verla de esa forma, en un cine de verano improvisado por un fanático, ha de marcar por fuerza: sin duda una experiencia única y arrebatadora; tener un vecino así fue una suerte, pero creo que todavía no te has percatado... :-)

    Saludos.

    p.d.: el libro no lo conozco, pero sí que Steve no estaba muy convencido a priori de las posibilidades de la película, y luego ha acabado siendo su mejor pieza...

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  21. Verla en el cine, Atticus, es una experiencia inolvidable: tanto, que nunca quise verla en la tele, ya ves...

    Saludos.

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  22. El tiempo pasa en un suspiro, Camy, sin dar pistas ni detalles uno se encuentra con que ya hace tanto que vió esa película en el cine y el recuerdo vívido nos acerca al ayer como si fuera la semana pasada.

    Suerte para los que la disfrutamos en el cine, porque verla en pantalla pequeña no es, desde luego, lo mismo.

    si no es a mejor del género, seguro que sí fue -y sigue siendo- un modelo a seguir.

    Besos.

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  23. Lo de verla en Beta, Gourmet, te sitúa inmediatamente en el grupo de los raros, porque entonces el término frikkie todavía estaba por inventar.... jajaja

    Buen apunte el de "épica" para clasificar esta película, porque quizás sí, pasado tanto tiempo, ha alcanzado ese extremo superior en el que disfrutamos viendo tramas sustentadas en la mitología de la lucha del hombre contra elementos que le son superiores en fuerza.

    Siempre he pensado en la posible simbología de la implicación del aire (comprimido en esa bombona para submarinista) que vence (o ayuda a vencer) al dueño y señor de las aguas.

    Saludos.

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  24. Bien hallada, Blanca: ese talonario de Spielberg le podrá ayudar a quitarse las arrugas, pero, desde luego, le pesa a la hora de afrontar con ideas frescas sus rodajes, porque ahora, con lo que nos está presentando, me temo que pocos arrumacos provocará....

    Besos.

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  25. Nunca lo había pensado así (lo del aire), pero es un pensamiento interesante. Apuntado queda.

    En cuanto al Beta... si te contara que ya antes había disfrutado de unas cuantas en el sistema 2000...

    Saludos

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  26. ¡Uf! ¡El 2000! Eso ya son palabras mayores de coleccionismo puro y duro actual, extravagancias que algunos siquiera suponen y que conocerán únicamente a través de la wiki si es que alguien se ha ocupado de reseñarlo...

    Saludos.

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  27. La veritat es que es tracta d'una pelicula excelent. Quant tingui una estoneta la tornaré a mirar.

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