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dimecres, 12 de desembre de 2007

Cambio de Registro



Entre junio de 1962 y enero de 1964, trece mujeres fueron estranguladas en la ciudad estadounidense de Boston. causando conmoción tanto entre los medios de comunicación como alarma entre sus habitantes, aunque no la suficiente, ya que todas las víctimas permitieron que su asesino penetrara fácilmente a sus moradas, franqueándole el acceso a las mismas, lo cual siempre sorprendió a propios y a extraños.

De los hechos acontecidos, el escritor Gerold Frank, especialista en relatar vidas ajenas con destino a la gran pantalla, pues había conseguido éxito en tres películas, a saber: I'll Cry Tomorrow, Too Much, Too Soon y Beloved Infidel, respectivamente en 1955, 1958 y 1959, ese biógrafo, digo, escribió un libro basado en los crímenes y en el criminal confeso, un tal Albert DeSalvo.

El libro,publicado en 1968, apenas cuatro años después del último estrangulamiento conocido, fue adquirido para ser convertido en película por la Twentieth Century-Fox, que encargó al guionista Edward Anhalt la confección del guión.

Para dirigirla, se eligió, con acierto, a uno de esos cineastas todo terreno, hombre de oficio, capaz de realizar vigorosas películas de aventuras como 20.000 Leguas de Viaje Submarino (20000 Leagues Under The Sea 1954), Los Vikingos (The Vikings 1958), películas de ciencia ficción como Soylent Green en 1973, ya comentada aquí, y comedias familiares como Doctor Doolitle en 1967, amén de muchos títulos más, todos fruto de la labor de Richard Fleischer, pues a otro no me puedo referir como el amable lector habrá sin duda adivinado.

Fleischer, como buen todo terreno, se adecuaba fácilmente a las tendencias de la cinematografía, tanto por época como por género. La película, de forma lógica, se denomina El Estrangulador de Boston (The Boston Strangler, 1968) y se inicia con la declaración de que los hechos a relatarse coinciden con la realidad, es decir, que la pretensión es trasladar a la gran pantalla los sucesos archiconocidos por el público estadounidense de la época, tomando una caligrafía cinematográfica que pretende otorgar veracidad a la trama expuesta, ultrapasando, por medios y convicción, al clásico docu-drama televisivo tan habitual en aquellos pagos.

Fleischer utiliza de forma maestra lo que en inglés se denomina split-screen: es decir, la composiciòn en pantalla de diferentes acciones al mismo tiempo, llegando a insertar hasta cinco recuadros con acciones distintas y en distintos lugares, con distintos planos y ángulos de enfoque.


Esa técnica se usaba incluso en series de televisión como Mission Impossible, Swat, o Los Angeles de Charlie, como se habrá comprobado en sus recientes traslaciones al cine.

La intención del uso de la split-screen, evidentemente, era otorgar un aire de autenticidad, emulando una técnica por otra parte habitual en la televisión, nacida en los noticiarios, y usada en cine, en pantalla partida en sólo dos partes, ocasionalmente, para mostrar, por ejemplo, dos personajes manteniendo una conversación telefónica.

Fleischer, en el caso que nos ocupa, insertando más de una acción, nos va mostrando cómo el estrangulador, a quien no veremos en acción hasta pasada la primera hora del metraje, va convenciendo a sus víctimas para que le abran las puertas de sus casas, viendo la acción simultánea de asesino acechante y futura víctima, primero desconfiada, luego letalmente convencida, convergiendo la acción en un plano al abrirse la puerta.

El director hace gala de su buen oficio para irnos presentando una serie de asesinatos sin desvelarnos la identidad del asesino; asimismo, con el uso acertado de la elipsis cinematográfica, nos ahorra la visión de imágenes desagradables, huyendo de la sangre fácil, manteniéndonos en tensión psicológicamente sin alardes de mal gusto.

Ante la desolación de los cuerpos de seguridad de la ciudad de Boston, el Fiscal prácticamente obliga a su mejor ayudante, un jurista brillante poco dado a la acción, John S. Bottomly (Henry Fonda), que con la colaboración de un policía, el Detective Phil DiNatale (George Kennedy), deberá tratar por todos los medios detener los estrangulamientos.

A tal fin, vemos como la policía procede a detener a cientos de pervertidos sexuales, dándoles caza en los más inisuales lugares, atendiendo denuncias anónimas, compendiándose en pantallas fragmentadas muchas acciones, hasta apelando a la intervención de un experto en percepción ultra sensorial, que les lleva a interrogar a un pobre diablo enfermo mental, O'Rourke (William Hickey, magnífico secundario, ya en sus inicios), al que descartan.

El 25 de noviembre de 1963 se celebra el funeral de Kennedy; lo transmite, como es lógico, la televisión: vemos a un hombre sentado frente al aparato catódico: está triste, acariciando a su hijita mayor mientras mira la ceremonia. De repente, se levanta, y asegurando a su esposa que debe ir a reparar una caldera, se va, prometiendo regresar a tiempo para la cena. El hombre es Albert DeSalvo.

Parece ser que la elección del actor que iba a representar a DeSalvo no fue sencilla, quizá porque no aparece hasta transcurrida más de la mitad de la película, quizá por tratarse de un criminal odiado popularmente en la época: al parecer, los nombres de Robert Redford y Warren Beatty fueron barajados, pero quien se hizo cargo fue un amigo de Fleischer, con quien había trabajado en Los Vikingos: nada más y nada menos que Tony Curtis, ese actor guapo, de sonrisa encantadora que veíamos hace unos días en una comedia, género habitual para él.

Curtis tomó la decisión de cambiar de registro, pasando de la risa a la introspección, del ser amable al siniestro, del comediante al trágico.

Y lo hace con una facilidad asombrosa, con una naturalidad perfecta, dominando la cámara completamente, soportando primeros planos larguísimos, de duración inusitada, en un cambio de técnica acertado por Fleischer a partir del momento en que tomamos conocimiento de la identidad del estrangulador.

Mientras todo el mundo está pendiente del funeral de Kennedy, DeSalvo sale de paseo; su itinerario, errante, acabará en la puerta de Dianne Cluny (Sally Kellerman, en su primera aparición en el cine), y de nuevo podemos comprobar, en esta magnífica escena, sin apenas diálogo, cómo Fleischer, de forma sobria y elegante, nos inquieta ante la terrorífica acción que se desarrolla.

Como resultado de la supervivencia de Cluny, el cerco de la policía se cierne sobre DeSalvo, pese a que la mujer es incapaz de recordar su cara. entramos entonces en un desarrollo distinto de la acción, en un debate psicológico entre Bottomly (Fonda, con su aplomo habitual) y DeSalvo, en un escenario blanco, de altas luces, repleto de espejos, donde la imagen del estrangulador se refleja continuamente, reflejo expresivo de la dualidad de personalidades que alberga DeSalvo, hasta que él mismo acaba por ser consciente de sus hechos, confesándose, aterrado, autor de los estrangulamientos.

Acaba la película como empieza, con una nota asegurando que DeSalvo sigue en la actualidad internado en un centro de seguridad para enfermos mentales, lo cual no era cierto en el momento del estreno de la película, pues DeSalvo protagonizó una corta fuga coincidente, y tampoco lo es hoy, pues DeSalvo fue asesinado en su celda hace ya treinta años.

Película que se inicia como docu-drama de interés policíaco, precursora de la reciente Zodiac, pero mucho más ligera de duración, que nos permite comprobar que Tony Curtis, en arriesgado cambio de registro -que no perjudicó en absoluto su carrera- es un actor capaz de recrear toda clase de personajes, permaneciendo en el recuerdo esa sobresaliente interpretación suya, para este cinéfilo comentarista, como la mejor; ignorando porqué razón, aparte del miedo, Tony Curtis ni siquiera fue nominado al Oscar por su labor.

Otra nota final de la película, clama por la necesidad social de averiguar qué motivos pueden impulsar a un individuo a cometer tales horrorosos hechos, propugnando la búsqueda de una solución: añadido un tanto forzado, casi de última hora, como justificativo. uno se teme que proviene de alguna "mente preclara" de los estudios cinematográficos de la 20Th-Fox.


OTROSÍ: Lo malo de las películas que presentan hechos veraces, es que, a veces, el tiempo las desmiente. La búsqueda de información al respecto ha permitido a este comentarista llegar a conocer que la verdad no coincide con la película, sin que ello sea demérito a sus virtudes cinematográficas. Por si alguien estuviera interesado en saber más, puede buscar aquí y también aquí.



6 comentaris :

  1. uff, desde hace tiempo que estoy por bajar esta peli y nunca he encontrado el momento. Supongo que cuando acabe la locura de fin de año tendré el tiempo de mi lado otra vez. Prometo verla.
    Y brillante la nota, qué duda cabe.

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  2. Pues buena pinta sí que tiene, compa, y habrá que echarle un ojo algún día de estos, cómo no... Eso sí, a mí los inventos esos de las pantallas partidas, no sé, no sé: donde esté un buen montaje en paralelo, que se quiten vainas...

    Un abrazo.

    P.S. te debo correillo de respuesta, no creas que lo echo en olvido...

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  3. Recuerdo que la primera vez que la ví fue un sábado en la 2 (supongo que después del fútbol, porque entonces las cosas creo que eran diferentes). No fue diferente, sin embargo, como me enganchó y como me la vi y disfuté enterita.

    Aunque eso sí, prefiero a Tony Curtis como Josephine, junto a su inseparable Dafne.

    Nos leemos.

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  4. Espero, Faraway, leer tu reseña sobre la película, que seguro no te decepcionará.

    Manuel: conociendo tu interés en el futuro cine digital, me sorprende tu clasicismo en las formas. ¿Seguro que has visto alguna película con esa técnica? :-)

    Pues sí, Hattt, antes la tele era diferente; no me extraña que te enganchara, pues el ritmo es muy bueno.

    Claro que Josephine y Dafne actuaban a las órdenes de Wilder, y eso ya son palabras mayores...

    Saludos a todos y gracias por la visita y los comentarios.

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  5. Visita 'obligada' querido Sherlock.. buscando y buscando información, que es mucha y buena en ésta tu casa.
    Asi que Fleischer manejó igualmente éste tema duro, escabroso y atroz del psicópata asesino ésta vez en Bostón. Y ésta sí la ví ¡ madre mia que miedo pasé ! Y lo más impresionante era ver a Tony Curtis en un registro tan distinto del guaperas picarón comediante y 'travestido'..
    Gran pelicula y muy buen enlace para tu entrada actual si me permites decirlo.
    Más besos de Milady :-)

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  6. Me alegro mucho, querida Irene A., que por aquí halles datos de tu interés: esta película, anterior a la hoy comentada, recibe un tratamiento muy distinto; de hecho, ambos asesinos son asimismo distintos y la repercusión de sus actos, también.

    Para mí, la labor del recientemente fallecido Curtis en esta película fue una de las mejores de su vida y larga trayectoria, mira lo que te digo, y fue una sorpresa en el cine, te lo aseguro.

    Besos.

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