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divendres, 20 de novembre de 2009

2012




El año 2012, tan próximo, tan cercano, ha desatado una serie de teorías a cual más catastrofista, como puede leerse a poco que se quiera uno informar de lo que al parecer se nos viene encima.

El alemán Roland Emmerich parece querer especializarse en producciones repletas de efectos especiales para contar historias que en su mayoría pertenecen al subgénero de "cine amenaza para la humanidad" y parece ser que comercialmente no le ha ido muy mal, ya que los espabilados productores de Hollywood le siguen dando pan y vino.

Con la inestimable compañía de Harald Kloser, que lo mismo compone una música vacua que se pone a escribir un guión esperpéntico, el amigo Roland decidió un buen día que el fin del mundo estaba a la vuelta de la esquina y que era imprescindible advertirnos de lo que iba a pasar.

A tal fin, ambos han perpetrado una historia que en mi opinión permanecerá como el bodrio más caro y también más rentable de este año que vamos acabando poco a poco, según nos relata Pau Brunet. Claro que aun falta para Navidad y la cosa puede cambiar.

El producto, que se ha titulado de forma muy simplista como 2012, es de una calidad cinematográfica tan paupérrima que ni siquiera ha conseguido inspirarme un texto formulado en clave humorística: sus 158 minutos de metraje, de los que sobran casi tod
os, me dejaron tan anonadado el sábado de la semana pasada que hasta hace un ratito no he podido sobreponerme de la impresión y además los esfuerzos para escribir algo digno de mis lectores, ya que me veo incapaz de construir una farsa, me han dejado agotado.

Podría detenerme en las irrisorias e increíbles actuaciones del elenco encabezado por un cada vez más desnortado John Cusack al que hace compañía por momentos un histérico Woody Harrelson, pero prefiero mostrarme misericordioso y comprensivo con ellos, pobres, que tienen que "trabajar" en lo que sea para poder dar de comer a la familia, desechando su participación en productos dignos.

Claro que si van a porcentaje de taquilla, el atracón que se van a dar será de aúpa, porque 2012, "la película", está arrollando las taquillas de todos los países, según parece, lo que me reconforta en grado sumo, pues ya andaba preocupado por la salud mental de los españoles.

He de aclarar que mi presencia en "mi cine" obedeció al impulso de cinéfago impenitente por una parte; además, pensé que así tendría tema para comentar en este bloc de notas. Casi que el gasto resultó baldío, pues a punto estuve de dar una cabezadita a los diez minutos de iniciada la proyección y si me abstuve fue porqué imaginé que me pondría a roncar plácidamente porque una ligera alergia me obstruye estos días una fosa nasal.

No puse pies en polvorosa por dos poderosas razones que se entenderán claramente: no suelo hacerlo nunca, y además hubiera tenido que despertar al orondo señor sentado a mi vera, espatarrado como estaba, una siesta de dos horas que se marcó el tío.

En fin: a lo que vamos: Emmerich en esta ocasión se olvidó de construir cualquier personaje con gancho que pudiera suscitar interés; ni pizca; eso sí, para seguir la inveterada y preocupante costumbre del más moderno cine hollywoodiense, entre los caracteres contamos no con un niño, si no ¡con cuatro! a cual más tópico: dos buenos y dos gilipollas, hijos éstos de un ruso multimillonario con una amante que está de buen ver, apenas entrevista, eso sí, que la cinta es familiar.

Los nenes buenos son los hijos de Jackson Curtis (John Cusack: ¿notan la coincidencia en las iniciales? Es que Emmerich es un tipo listo y da mensajes subliminales, como luego veremos) que, mira por donde, está divorciado de la mamá, Kate (la cada vez más desaprovechada Amanda Peet) que tiene un medio lío oficial con Gordon (Thomas McCarthy), cirujano plástico que, mira por donde, es el que "construyó" a la amante del ruso.

¿Lo han entendido? ¿En serio? Porque si no, lo repito, que ya se sabe que estas tramas tan complicadas requieren calma y buenos alimentos.



Aviso: vienen spoilers a tutiplén.



¡No me digan que se imaginan que uno de los hijos de Jackson le llama precisamente Jackson en vez de papá!

Si ya han visto la película, podrían decirlo, y así me ahorro letras...

¿También se imaginan quien palma, al final de la pinícula? Si es que así no se puede sorprender a nadie...

Un montón de lugares comunes de escasa entidad y nula innovación son los pertrechos manejados por la parejita Emmerich & Kloser, más previsibles que la quiniela del mes pasado.

Pero lo que mola un montón son los efectos especiales: maquetas de yeso representando diversos monumentos emblemáticos de nuestro planeta van cayendo a causa de los temblores del globo terráqueo que ebulliciona porque los fotones provenientes de una excepcional tormenta solar se conducen como "un microondas" (sic) y calientan el núcleo terrestre.

Emmerich & Kloser no deben haber visto en vida un microondas y lo han confundido con un láser, ya que los fotones no perjudican a ninguno de los terrestres, fíjate.

Un terremoto gigantesco asola el globo terráqueo produciendo erupciones que lanzan al aire miles de bolas de fuego, pero no se preocupen, porque Jackson Curtis, además de escritor de dudoso éxito, resulta ser un excelente piloto de rallies y es capaz de sortear todos los obstáculos, incluso saltando con una limusina enormes socavones: un hacha, el tío, una destreza increíble, sólo comparable con la maestría del cirujano plástico que se beneficia a la esposa y ocupa su lugar paterno en el corazoncito del nene (aquel que llama a su padre por el nombre pila, ¿recuerdan?) quien, con seis clases de piloto en una Cessna, es capaz de pilotar un bimotor haciendo toda clase de maniobras inverosímiles hasta escapar de la lluvia de rocas refulgentes que asolan el aeropuerto de Los Angeles, cuya pista sólo se hundirá en grandioso precipicio así haya despegado el improvisado émulo de Chuck Yeager.

Que lo sepan: los primeros indicios que la cosa pinta mal se conocen en 2009, pero los gobiernos del mundo mundial, en conciliábulo, se lo callan y toman medidas. En tres segundos Emmerich & Kloser saltan de 2009 a 2012 cuando el mundo se va al garete. Al carajo.

¿Por un terremoto? ¡Nooooooo! Si es que hay que explicarlo todo: los movimientos de los continentes producen un tsunami, una elevación ingente de la masa de agua del globo, que va inundando todos los rincones del planeta.

Los gobernantes, avisados como estaban, se han cuidado de fabricar............ ¡tachán!

¡Unas arcas de Noé!

Unas arcas modernas, claro, que albergarán a las clases gobernantes y aquellos multimillonarios (como el ruso) que han pagado un millón de dólares por butaca.

O sea: que sólo van a salvarse los ricos capitalistas y unos cuantos "imprescindibles miembros de las clases dirigentes" para poder reconstruir la vida en el planeta.

Este planteamiento me dejó francamente patidifuso: en mi vida había visto una concepción tan clasista en una película destinada al gran público y me quedé sobrecogido cuando algunos jovenzuelos con tarifa plana en sus neuronas aplaudían a rabiar cuando en las inanes acciones se salvaban los buenos y palmaban los antipáticos.

El mensaje subliminal ofrecido por esos dos pseudo guionistas es deleznable y vomitivo: entre inacabables escenas tremendistas realizadas con efectos especiales que resultan ilógicos, increíbles y cansinos, meten con calzador la repugnante idea que es normal y lógico que los gobernantes se cuiden de salvarse a sí y los suyos dejando al ciudadano medio en la estacada, abocado a una muerte segura.

Desde mi punto de vista, la extraña complacencia con que el producto ha sido acogido y ensalzado en un boca-oreja particularmente insólito, el producto final resulta controvertido ya que deja a la altura del betún a quienes teóricamente se preocupan por el bien común de los que les han confiado tal responsabilidad, actuando fraudulentamente y sin compasión, una conducta elitista que desprecia a los que se hallan fuera del reducido círculo del poder.

Me encantaría leer las opiniones de sociólogos y politólogos que hayan podido superar con salud el trance de ver este engendro, porque francamente, me quedo con la duda respecto a la verdadera intención de Emmerich & Kloser.

De lo que no tengo ninguna duda es que la maquinaria mercadotécnica se ha perfeccionado muy por encima de las virtudes que uno busca en una sala de cine, consiguiendo que un bodrio de enormes dimensiones obtenga recaudaciones multimillonarias en un anunciado multi estreno.

Si pueden ahorrársela, harán bien.

Tráiler




12 comentaris :

  1. Nada más ver el título sabía que me iba a descojonar, y así ha sido (y eso que dices que se te resistía la vena humorística...). Emmerich no da para mucho más, menudo impresentable, su filmografía se puede denominar sin temor a exagerar de "filmografía-crimen". En fin.
    En mi ranking de estupideces cinematográficas supinas el primer lugar lo ocupa Keanu Reeves eludiendo una explosión nuclear ¡¡¡detrás del tronco de un árbol!!! en "Reacción en cadena". ¿Tú dirías que ésta supera eso? Si es así igual la veo y todo... Puro morbo insidioso, lo reconozco.
    Saludos.

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  2. A mí es que el cine me parece carisímo. De verdad. Llamádme tacaño si queréis.Me da igual. Yo lo único que os digo es que partiendo de este básico criterio, y no de otro que pudiera resultar más sospechoso de esnobismo, papismo o petulismo, me ahorro de ver un monton de películas. Como ésta.
    Y a pasar buen fin de semana, sin vastas preocupaciones, que según Emmerich aún nos qedan 3 años para que se acabe el mundo.

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  3. Me alegro, Alfredo, que te haya entretenido.

    Esa pregunta que me haces es difícil, porque superar a Keanu detrás del árbol es imposible: ya sabes que Indy lo intentó en la última con la nevera, pero no es lo mismo, no.

    Diría que, aproximándose mucho, 2012 viene a ser como "casi" la que mencionas, pero con una duración de dos horas, que, sin haberlo cronometrado, debe ser lo que ocupa el viaje/huída de los protagonistas hasta llegar a las "arcas de Noé".

    Un viaje que les lleva desde L.A. hasta un remoto lugar de la estepa ¡China!

    (Otra frase memorable, pronunciada por uno de los "dignatarios" después que hayamos visto a una sosias de Elizabeth "The Queen" con sus dos perritos de siempre: dice: "Esto sólo lo podrían haber construído en dos años los chinos")

    Así que tu mismo: claramente objetivo La Tienda de los Horrores...

    Saludos.

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  4. No vas muy errado, Raúl; en mi ventaja el hecho que la butaca me cuesta 4 euros el sábado; por el doble, no hubiera ido, te lo aseguro.

    Eso sí: por si acaso, disfrutar a tope los tres años de cuerda que nos quedan... ja,ja,ja...

    Saludos.

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  5. A mí es que, el cine de catástrofes nunca me ha gustado, así que, no tenía intención de ir a verla antes de leerte, y después de hacerlo me reafirmo en mi idea ;)
    Eso sí, me he reído bastante con algunas partes de tu entrada, me ha gustado que le pongas humor a la decepción, aunque creo que ya te imaginabas que muy hasta allá la película no iba a ser…

    Lo único que me da penita es los derroteros que está tomando la carrera de John Cusack, un actor que siempre me ha gustado y que creo últimamente está bastante, bastante desaprovechado.

    Saludos

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  6. Harás bien, Vivian, escarmentando en cabeza ajena (la mía) y librándote del suplicio.

    Desde luego que ya me temía que no sería muy buena, pero nunca supuse que fuera tan mala; así que si te has reído un poco, por lo menos, habará valido la pena explicarlo.

    Lo de Cusack empieza a ser preocupante; creo que debería cambiar de agente artístico cuanto antes, porque va camino de convertirse en ex-actor, dedicándose a estas cosas que, desde luego, no le requieren ningún esfuerzo.

    Saludos.

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  7. La verdad es que ya tenía pensado no verla, pero ahora ya se seguro que no iré a verla.
    Coincido con todos en lo de Jhon Cusack, porque además de que me gustaba, me parecía un tipo inteligente, pero va a ser que no. Quizás gane dinero pero desde luego no credibilidad como actor.

    Una abraçada

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  8. Josep, lo tuyo no lo puedo entender. Se necesita la "paciencia del Santo Job" para ver esta clase de pelis...lo siento en el alma, pero tu medidor masoca se eleva por momentos.
    Esta peli la tenía supertachada de mis listas semanales. Aunque en todos los cines de Las Palmas hubiesen proyectado esta peli, cuyo nombre no oso decir, me hubiese quedado tan pancho en mi casa saboreando un guisquito del bueno.
    Venga hombre, esta semana tienes que enmendarte y ver algo decentito.
    Un abrazote y feliz fin de semana

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  9. Harás muy bien, Alma, dedicando dos horas y media a cualquier otra cosa que, por mala que sea, no será peor.

    Lo de Cusack es preocupante porque no es el único que se abandona a la facilidad y desidia artística buscando sólo beneficios. Parece que el amor propio y la satisfacción interna cede ante el bolsillo...

    Una abraçada.

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  10. Míralo de otro modo, Antonio: alguien tiene que sacrificarse, como en toda batalla, avistando en primera línea el peligro... jajaja.

    Se unen dos conceptos: la curiosidad y la pereza y como diría Manuel, el comezón "que hay que verlas todas" para poder hablar "con fundamento"...

    Me parece que voy a tirar de estantería para recuperar el aliento...

    Un abrazo.

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  11. Todavía no ví la película, asique no leí los spoilers pero el tema del 2012 me interesa bastante. Yo no creo que algo suceda exactamente el día 12 de diciembre, pero si creo que al ritmo que vamos es imposible evitar que para ese año (2012-2013) suceda alguna catástrofe ecológica. Todo este tiempo (sobre todo el último siglo) de apalear a nuestro planeta simplemente está empezando a tener repercusiones que vivimos (levemente) hoy en día, y que se van a hacer sentir con más intensidad en el futuro. Solamente espero que no sea tan terrible como anuncias.

    Cuando vea la película, paso a comentarla!

    Saludos

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  12. Coincido que convendría cuidar mejor el planeta, aunque no creo que su fin -por ése motivo- esté tan próximo.

    Espero tus comentarios, si llega el caso.

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