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dilluns, 4 d’agost de 2008

Objetivo: Churchill




Harry Patterson es un novelista británico más conocido por su seudónimo Jack Higgins, con el que ha escrito y presentado con éxito novelas de corte policíaco y de espionaje. Su primer gran éxito fue una novela escrita en 1975, donde desarrollaba una trama de espionaje en la que el ejército alemán, en los últimos coletazos de la Segunda Guerra Mundial, consideraba, después del célebre rescate de Mussolini, perpetrar el secuestro del líder británico Winston Churchill.

En una década en la que el cine presentó con fortuna películas de espías, David Niven Jr. tuvo la buena idea de confiar al veterano John Sturges la dirección de la que, a la postre, fue la última película de ese cineasta con pulso firme que se apoyó en un buen guión realizado por Tom Mankiewicz, a la sazón hijo del gran director del mismo apellido, con lo que ya de entrada el aficionado piensa que se hallará, por lo menos, con un producto manufacturado por gente que conoce el oficio.

Efectivamente, la traslación a la pantalla de esa aventura en forma de película de acción, titulada Ha llegado el águila (The Eagle Has Landed 1976), coincidiendo con la novela en que se basa, no decepciona en ningún momento.


No debemos buscar en ella más que puro entretenimiento y a fe que Sturges, en su último trabajo, demuestra conocer perfectamente los recursos cinematográficos necesarios para mantener en vilo al espectador. Con el concurso de excelentes actores como Michael Caine en el papel del Coronel Kurt Steiner y Donald Shuterland en el papel del irlandés Liam Devlin (protagonista de otras novelas de Higgins), nos presentará Sturges primero a los personajes definidos como auténticos patriotas y hombres orgullosos de su propia condición y destino, para luego adentrarse en los preparativos que el Coronel Max Radl (Robert Duvall) llevará a cabo siguiendo las mendaraces instrucciones de un pérfido Heinrich Himmler (Donald Pleasence) que le encargará la misión como nacida de la enfebrecida mente de un Hitler en los últimos compases de la contienda y que el estratega Coronel Max, convencido de la teoría jungiana de la sincronicidad iniciará de inmediato convencido de sus posibilidades.

Los personajes del coronel Kurt y sus hombres, soldados paracaidistas del ejército alemán, castigados por enfrentarse a las temidas SS y el espía irlandés Devlin, lobo solitario empeñado en la lucha contra los ingleses, nos han sido astutamente presentados de modo que sentimos un cierto aprecio por ellos, aún a sabiendas que el motivo de sus actos reviste una condición criminal, pues harán todo lo posible, sin reparar en medios, para conseguir secuestrar o asesinar a Winston Churchill, adentrándose para ello en las marismas de la costa británica, ocupando una aldea que albergará durante un fin de semana al Primer Ministro.

Sus relaciones con los aldeanos serán vitales para la consecución de su fin y Sturges se cuida mucho de hacernos simpatizar tanto con los unos como con los otros, asistiendo a una sucesión de actos bélicos filmados con gran energía y sin casi efectos especiales, demostrando el buen director que con un buen emplazamiento de la cámara y el concurso de un buen operador como Anthony Richmond y un económico montaje confiado a las manos y tijeras de Anne V. Coates, sabía llevar a buen término una película que, con una duración de 145 minutos, no se hace pesada en absoluto, resultando incomprensible que en diversas ediciones posteriores haya sido recortada.

Una historia novelesca muy bien contada, con un resultado sorprendente que será mejor no desvelar.

Una película, en definitiva, imperdible para aquellos que disfrutan con el buen cine de acción basado más en el talento visual del director y en el sudor de los actores que en las maquinitas virtuales y las pantallas de croma. El perfecto legado de un buen cineasta que dominó como pocos el buen oficio de entretener a cinéfilos empedernidos.



11 comentaris :

  1. Chevere tu blog, saludos desde Guayaquil- Ecuador...

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  2. Gran película, sí señor. Sólo la he visto una vez, pero la disfruté como un energúmeno...
    Y qué decir del gran Sturges, director eficiente, magfnífico, con un filmografía que ya quisieran muchos, y que no ocupa el lugar que merecería.
    Saludos.

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  3. Gracias, Victor, por el elogio, y seas bienvenido.
    Saludos.

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  4. Si decides revisarla, 39escalones, vigila la versión, porque corre por ahí alguna que, mal recortada, deja sin sentido algunas escenas del último tercio, aparte de hurtar detalles complementarios en el resto.
    Sturges es otro más de la lista de diectores casi desconocidos -aún para algunos cinéfilos- por falta de difusión en la caja tonta.

    Saludos.

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  5. Hola Josep, que bueno que escribas sobre este film porque siempre se ha acusado a Sturges de ser muy espectacular y por ese motivo no se lo ha valorado. Saludos!

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  6. Josep, otra para la lista. Qué gran época para el cine, la década del setenta. No paran de resurgir clásicos de ese momento.

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  7. Ya sabes, Budokan, que hay un montón de cineastas olvidados y que tienen todo el derecho del mundo a ser reivindicados.

    Saludos.

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  8. Pues sí, Faraway: a poco que nos detengamos en esa época, vemos que hay una serie de películas que, aún sin ser especialmente notables, su reposición sin duda sería un éxito.

    Un abrazo.

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  9. Sí. Una estupenda película que jamás pude ver terminar. La grabó mi padre, y a falta de un cuarto de hora o así, la cinta debió acabarse... Sí, en el cole me contaron el final, pero no fue lo mismo.
    Aún recuerdo el modo en el que el personaje de Donald Shuterland (qué entrañable se te hacía el espía, que al fin y al cabo era malo) "acojonaba" a los perros con su silbido. ¿me equivoco?

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  10. Ese espía era un bombón para Shuterland porque no dejaba de ser un fanático irlandés luchando contra su archienemigo.

    Aunque lo del silbido con los perros me hace dudar, no fuera que pertenezca a otra película casi coetánea, El Ojo de la Aguja, que repasé al tiempo de ésta pero cuyo comentario abandoné para más adelante y ahora ese detalle me confunde.

    Saludos.

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  11. Yo creo que era en esta, pero no me hagas mucho caso porque la vi (menos el final!!) hace la tira de años (tendría 13 ó 14...hace ya 25 ó 26)... Así que no lo digo con seguridad.
    Un saludito.

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