Carregant el Bloc...

dilluns, 14 de setembre de 2009

Otra del montón




Resulta cuando menos sorprendente que, en pleno inicio del siglo XXI, en cuyo período residen algunas fantásticas narraciones del subgénero literario conocido como de ciencia ficción, se nos ofrezcan productos que, amparados por las más nuevas tecnologías aplicadas en su fabricación, se alejen tanto de una de las bases más importantes de tan especial y específica narrativa: la lógica.

Cuando siendo adolescente me aficioné a leer novelas de ciencia ficción, mayormente escritas por gentes como Bradbury o Assimov, constaté que el género permitía a sus autores presentar problemáticas actuales, cuestiones que se adentraban en la psicología humana como miedos, ansias y terrores, dudas metafísicas, etcétera, bajo la apariencia de novelas que relataban sucesos ocurrentes en un futuro más o menos lejano, adornado por toda una serie de aparejos científicamente evolucionados, impensables en el momento del lector.

Pero siempre, aun en la aventura más caótica, imperaba una cierta lógica, una premisa inicialmente bien construida que, aceptada sin ambages por el lector, permitía al autor desarrollar su particular teoría con unos elementos fantásticos.

Algunos aseguran que el sentido común es el hermano pequeño de la lógica. Y añaden, sarcásticos: y es el menos común de los sentidos.


Da la sensación que en las escuelas de cinematografía no se imparten clases de lógica y que tampoco se fomenta el cultivo del sentido común. Porque no cabe otra explicación tras haber sufrido durante ciento doce larguísimos min
utos la exhibición de la película Distrito 9 (District 9).


Por lo menos, la lógica y el sentido común se hallan ausentes, al parecer, en la Escuela de Vancouver, donde se graduaron Neil Blomkamp (director y guionista) y Terri Tatchell (guionista).

Porque entre ambos se han cuidado de presentarnos una historia que en otras manos hubiera dado mucho de sí, derrochando efectos especiales por doquier pero sin adentrarse ni por un momento en la cuestión que la mercadotecnia pretende señalar como motivo central: la problemática de la aceptación del tercero como un igual, la integración en la sociedad del extraño recién llegado, el racismo como forma de entender las relaciones humanas.

La falta de lógica aplastante hace que se planteen de inmediato unos interrogantes que pesan como una losa sobre el desarrollo de la película, restándole veracidad y fuerza. Cuando hablo de veracidad me refiero, evidentemente, a los sucesos que se desarrollan a partir de la aceptación por el espectador de una premisa: es decir, vale, han llegado los extraterrestres, y han plantado sobre los cielos de Johanesburgo una nave de enormes proporciones.

Una nave que estará levitando, sola, durante veinte años.

Una nave que alberga (según la nefanda traducción al castellano) un millón de extraterrestres.

Y parece que esos extraterrestres son tan tontos que, a pesar de la capacidad de trasladarse por las galaxias, están en proceso de inanición dentro de su propia nave. Y son los terráqueos sudafricanos quienes les salvan y los meten en un cercado debajo mismo de la nave.

Un millón.

Un millón de extraterrestres con la apariencia de un saltamontes y una gamba de Palamós, que no tienen ningún problema en respirar nuestra atmósfera (?) y se alimentan, preferentemente, de latas de comida para gatos y, de postre, el caucho de las ruedas.

Un millón de extraterrestres que, al paso de veinte años, siguen allí, habiendo alcanzado un crecimiento demográfico hasta 1.850.000 ejemplares, apodados "bichos" por los humanos.

Unos "bichos" con un lenguaje que nosotros entendemos gracias a los subtítulos, pero que el estúpido héroe de la función, Wikus Van de Merwe (Sharlto Copley), que se pasa la función gritando y sollozando a partes iguales, entiende perfectamente, como también lo entienden los miembros del ejército de mercenarios a las órdenes de la Multi National United (MNU) {toma del frasco carrasco}, uno de cuyos mandamáses es, mira que bien, el suegro del tontorrón Wikus, que le nombra agente especial para ir chabola por chabola dando órdenes de desahucio a cada "bicho", pues los van a trasladar a otro campo de concentración.

La falta de rigor lógico del guión es lo más espeluznante de este bodrio apadrinado por el inefable Peter Jackson que debe haberse creído que su nombre le abrirá un día las puertas del cielo cinematográfico de par en par.

La caótica narración imitadora de un documental perpetrada por Blomkamp no convence ni por un minuto y el uso de la cámara en mano nuevamente acusa el artificio de una supuesta naturalidad que se cae por sí misma sin que llegue a impresionar al espectador que siempre, en todo momento, se siente fuera de lo que ve en pantalla y ese, amigos, es un fallo irreparable.

Ni el lamentable guión ni las paupérrimas actuaciones de los desconocidos intérpretes (el protagonista, por lo menos en la versión doblada al castellano es pavoroso) consiguen interesar ni producir la necesaria complicidad del espectador, que, huérfano de afinidades, buscará en la acción un mero divertimento, no hallando más que escenas risibles por reiterativas, vistas cien mil veces y mejor desarrolladas, siendo auténticamente ramplona la burda imitación de una especie de Mazinger Z que en los minutos finales acaba por colocar la guinda de la ilógica omnipresente en una cinta que pretende ser de ciencia ficción y acaba por ser un cuento caótico e incoherente.

Había pensado relatar con detalle oculto unos cuantos fallos garrafales de la historia, pero, francamente, para ser un aviso para navegantes, creo que ya ha quedado claro mi consejo: no hagan como yo: no gasten su preciado tiempo.

El tráiler




14 comentaris :

  1. Je, je, je...ya te diré lo que hice yo el fin de semana. Ya sabía yo donde te metias amigo Josep. ¿No veías venir el canto?....En fin, el próximo no te lo paso, te lo advierto.
    Un abrazote.

    ResponElimina
  2. Reconozco, Antonio, que el marchamo de Jackson me puso en alerta: pero que quieres que te diga: era o esta o esta, sí que... valor y a lo que salga...

    Y siempre suele salir mal; paciencia.

    Un abrazo

    ResponElimina
  3. Apuntada queda, para no verla.

    Una abraçada des de Penyiscola y de vacances

    ResponElimina
  4. Pues vaya pena, porque sobre el papel, sin conocer detalles no tenía mala pinta...

    Por cierto, lo de las puertas del cielo cinematográfico no lo dirás en memoria de Cimino, ¿no?...

    Un saludo. A ver si retomo todo más a menudo.

    ResponElimina
  5. Pues toda la razón, amigo Josep. A mí se me ha ocurrido escribir algo parecido en otro sitio y la habitual patulea de hooligans comidos por el cine "de muñequitos" ha asaltado la web dispuestos a hacerse con mi cabellera (como si tuviera). Y todo porque, mordiéndome la lengua, me limito a hablar de una buena idea y de un planteamiento notable desperdiciados por el "fácil" recurso a los efectismos y a la acción. Lo dicho, vivo de milagro.
    Saludos.

    ResponElimina
  6. Desde luego, Alma, mejor que no la veas: te chafaría dos horas de tus merecidas vacaciones, y eso sería penoso.

    Una abraçada (da recuerdos al Papa Luna)

    ResponElimina
  7. Me alegra tu retorno, Hatt, más por mí (que también) por ti mismo, ya que significa dispones de más tiempo.

    Tiempo que mejor dediques a otra cosa antes que ver este bodrio.

    No era lo de Cimino, no, pero veo que sigues en forma....

    Saludos.

    ResponElimina
  8. He de reconocer, Alfredo, amigo, que eres o un valiente o un suicida. Porque yo he visto algún que otro comentario halagüeño y he preferido callarme y desahogarme en mi sitio, donde ya sabes que no hay peligro nunca...

    Confío que mentes más preclaras que la mía -como la tuya- algún dia arrojen luz sobre esos gustos tan extraños de algunos "fans" y yo pueda entender algo...

    Saludos.

    ResponElimina
  9. Cuando la ví anunciada ya me lo temía, ahora fijo, fijo que no la veré.

    Un beso.

    ResponElimina
  10. Harás bien en evitarla, Susy, salvo que te gusten mucho los efectos especiales informáticos y las historias sin pies ni cabeza.....

    Besos.

    ResponElimina
  11. La leche, compa Josep, pues vaya decepción; a mí que no me había dado mala pinta en los trailers, y que había leído alguna referencia positiva. En fin, la tuya me resulta más fiable, ya lo sabes, así que una que "soslayamos" (para decirlo finamente....).

    Un abrazo y buena semana.

    ResponElimina
  12. A estas alturas, Manuel, ya sabes de qué pié calzo, así que no nos llevemos a engaño: un bodrio es un bodrio, y poco más hay que decir al respecto, salvo que yo, como tu, viendo los trailers pensé que podría ser interesante verla. Pero no. Claro que puedo equivocarme, pero dudo que llegue a interesarte.

    Un abrazo.

    ResponElimina
  13. No me parece una película del montón, aunque sí una oportunidad desaprovechada. La primera mitad de película, a golpe de estilo documental, presenta una muy poco sutil (pero efectiva) metáfora sobre racismo y minorías sociales. El director acierta en no presentar a los alienígenas como unas madres oprimidas; dan bastante asquito, son violentos y difíciles de llevar. Los agujeros de guión (que los hay; el hecho de que hayan pasado veinte años desde que llegaron los ET's evita al guionista responder una serie de preguntas) no me molestan, porque su explicación no aportaría gran cosa. La película es enérgica, los efectos digitales funcionan bien, el protagonista es carismático.

    Hasta que llega un momento en el que el director parece decir: "me he quedado sin ideas: voy a empezar a poner hostias", y el filme se convencionaliza cosa mala, sustituyendo una historia de ciencia-ficción social por Terminator 5. Acción burra (bien filmada, eso sí) sin demasiado sentido aderezada con gotas de sentimentalismo barato (el alienígena pezqueñín monísimo-de-la-muerte) que afea la propuesta. Aún así, es de lo mejor que ha venido del género este año. la cosa está muuuuuuy malita. Saludos.

    ResponElimina
  14. Del montón, Marcbranches, del montón, de ese montón de películas mediocres que desaprovechan una idea base buena.

    La falta de rigor en la lógica del planteamiento provocca de inmediato una serie de interrogantes que carecen de respuesta; y son demasiados.

    Porque: ¿es necesario que hayan pasado veinte años?¿Como puede ser posible que el protagonista entienda lo que dicen y ellos, que han sido capaces de llegar hasta nosotros los terráqueos se muestren como medio animales?

    Eso no es un agujero: en todo caso, un agujero negro que ha captado toda la inteligencia de los componentes de la película.

    Respecto del actor protagonista, reconozco que he visto sólo la mitad de su actuación, porque la vi en versión al castellano, horrorosamente doblada: pero tampoco me pareció que sus formas merezcan siquiera un aprobado raso, gesticulando como un verdadero tontorrón.(aunque puede que lo haga para ajustarse al papel, no sé)

    La cosa está muy mala, sí, pero eso nunca ha sido ni será excusa para aceptar mediocridades, porque acabaremos mal, muy mal.

    Claro que sobre gustos... ya se sabe.

    Saludos.

    ResponElimina

Los comentarios son lo mejor del blog. ¡Gracias de antemano por tu colaboración!
(Comentarios publicitarios son borrados sin dudarlo.)

Print Friendly and PDF
Related Posts with Thumbnails
Aunque el artículo sea antiguo, puedes dejar tu opinión: se reciben y se leen todas.