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dilluns, 29 de setembre de 2008

Buscando en el pasado

John Sayles cumplió ayer mismo 58 años y cabe suponer que, siendo domingo, habrá descansado, habrá hecho un alto en lo que tenga entre manos. Porque Sayles no es precisamente un hombre que se tome las prisas como forma de vivir. No se halla sujeto a los condicionantes de la industria cinematográfica o, por lo menos, no cuando puede escaparse de la neurosis hollywoodiense en busca del éxito rápido y fácil. Es un independiente; de vez en cuando acepta trabajos por encargo, para ganar dinero que invertir en sus propias ideas; pero prefiere la autonomía y la libertad que aquella le ofrece.

En 1994 Sayles tenía la idea de realizar una película acerca de la guerra de los Balcanes, cuando tropezó en un periódico local con la historia de un sheriff texano que estaba investigando un crimen ocurrido treinta años antes. El sheriff, decía la noticia, había hallado indicios que inculpaban a su propio padre. Sayles, escritor nato, sintió que se le encendía esa lucecita, esa musa inspiradora de una historia, abandonando cualquier otra idea. Se puso a escribir una historia: estuvo cuatro meses trabajando en ella, sin ayuda de nadie; de forma lenta pero concienzuda, hasta pergeñar un guión cinematográfico que él mismo iba a
dirigir.

Ambientada en un pueblo de Texas, el título de Lone Star le viene com
o anillo al dedo: no debemos hacer caso de las rimbombantes frases que veremos en los carteles que anuncian la película, ni, tampoco, de los rostros que vemos fotografiados, pues ambos aspectos, tomados como indicios, nos llevarán a engaño.

Sayles aprovecha muy bien la noticia que leyó de forma casual para construir una historia policíaca en la que el protagonista, el Sheriff Sam Deeds (muy bien representado por Chris Cooper), del Condado de Río, cabe la frontera entre Texas y México, se introducirá en la historia de los habitantes de su pueblo, sacando a relucir hechos que ocurrieron casi treinta años antes, a finales de la década de los cincuenta del siglo pasado.

A causa del inopinado descubrimiento de un cadáver en las arenas de un antiguo campo de tiro del cuartel militar por unos militares que en sus ratos libres buscan metales enterrados por el polvo del tiempo, Sam Deeds, hijo del que fuera también Sheriff del Condado, inicia un viaje al pasado para descubrir quien asesinó al hombre cuyos restos, acompañados de un anillo de masón y de una placa de Sheriff, apuntan ser pertenecientes a otro antiguo Sheriff, Charlie Wade (Kris Kristofferson), desaparecido, pero de infausta memoria en todos quienes le trataron.

Sam es hijo del llorado Sheriff Buddy Deeds (Matthew McConaughey, que apenas tiene tres escenas), muy popular, hasta el extremo que justamente en ese momento se inaugura un monumento a su memoria.

Sayles, con el pretexto de la investigación criminal del antiguo asesinato, nos presenta un maduro Sam que, conociend
o de primera mano como era en realidad su padre, se aleja mucho del cariño con que todos a quienes irá entrevistando le hablan de su progenitor. El escepticismo de Sam respecto a la figura paterna quiebra la tradición familiar del americano medio: en una frase, Sam asegura haber pasado quince años soportando a su padre y otros quince intentando olvidarlo, cuando los luctuosos hechos del pasado le van inclinando progresivamente a suponer la culpabilidad del homenajeado Buddy en la muerte del odiado Charlie.

Las relaciones personales o f
amiliares tienen una importancia cabal en el desarrollo de la acción: Sam asegura a su amiga y novia de la adolescencia Pilar (Elizabeth Peña) que ha vuelto al pueblo, después de divorciarse de una rica heredera, porque Pilar, viuda reciente, sigue allí; su amor de juventud, interrumpido por sus padres, florecerá de nuevo, trayendo recuerdos que incidirán en la historia, descubriendo verdades ocultas para ellos; por otra parte, una relación familiar truncada mediante engaño será felizmente reconducida, comportando cambios de actitudes. El pasado pesa como una losa en muchos de los personajes. Ese pasado que Sam no dejará de remover, buscando su verdad.

Sayles usa de forma brillante el "flashback" sin solución de continuidad, en saltos temporales atrevidos, en los que l
os personajes del pasado coinciden en secuencias con los del presente, usando el travelling de la cámara como elipsis del tiempo transcurrido, sin que tal forma de narrar se convierta ni en recurso fácil y epatante ni en obstáculo para el perfecto entendimiento de lo que nos está contando bajo el aspecto de esa investigación policíaca.

Porque Sayles se recrea en ofrecernos las historias del pasado de una serie de personajes, hombres y mujeres, mexicanos, negros, indios y sajones, estadounidenses todos, crisol de culturas que conviven, mal que bien, en esas tierras fronterizas donde los ancestros en ocasiones luchaban entre ellos, unos por su derecho a la tierra, otros por su libertad del esclavismo, todos por mejorar su situación personal.

Un pasado que va convergie
ndo en las diferentes historias de cada cual, retazos de una vida en común, como hilos de una tela de araña que soportan su propio peso y juntos, el de la comunidad en que se desarrollan, donde todos saben los pecados y virtudes de cada cual, hechos que se irán mostrando a cuentagotas, produciendo sorpresas y decepciones, confirmaciones y desengaños, en todos los sectores de esa pequeña sociedad, amalgama representativa de los U.S.A., incluyendo el estamento militar destacado en el pueblo, con un coronel que acabará sabiendo dos verdades que le atañen, personal y profesionalmente, que le harán dudar de sus convicciones; formas de vivir que se han ido adecuando a lo políticamente correcto pero que no pueden olvidar sus orígenes, saliendo éstos a la luz en la incesante búsqueda de su propio pasado que el Sheriff Sam Deeds inicia en su afán por conocer la verdadera historia de su padre.

John Sayles demuestra dominar perfectamente el oficio de cineasta usando un lenguaje cinematográfico claro y conciso, sin grandes alardes, con un adecuadísimo uso del "flashback" que requerirá de la complicidad del espectador inteligente, reforzando los ambientes y situaciones con una serie de canciones muy expresivas y apropiadas a las distintas comunidades étnicas que veremos discurrir a lo largo de las dos horas y cuarto, ocupándose también del montaje, como es lógico en un director que sabe lo que tiene entre manos y cual es la mejor forma de contarlo.

Una historia que une muy bien la intriga policíaca con la denuncia social de un modo de entender la vida con una laxitud propia del "dejar hacer, dejar pasar" alejado del cumplimiento estricto de la moralidad y la legalidad, cuyo discurrir todavía aflora en la actualidad y amenaza la continuidad en el cargo de Sam; un mosaico de gentes unidas por un pasado no tan remoto y unos intereses presentes, con unos diálogos efectivos y un buen ritmo conseguido gracias a un excelente guión que se puede leer aquí (en inglés), un trabajo que casi consigue el Oscar.

Recomendable su visionado en v.o.s.e., ya que muchas frases se pronuncian en castellano, idioma que Sayles habla, lo que proporciona mayor verismo a las situaciones fronterizas que paladearemos, no en vano en una escena el propio Sam asevera que la mayoría de sus conciudadanos son de origen hispano. Sayles se cuida mucho de insertar los orígenes históricos de cada comunidad étnica como forma de entender el presente sin renunciar a la verdad del pasado para mantener la integridad de la propia comunidad, pequeño pueblo texano, microcosmos de la sociedad estadounidense.



8 comentaris :

  1. "Lone Star" es una de mis películas favoritas; la revisito de vez en cuando. La riqueza de matices que contiene es interminable, y una demostración de que en el Hollywood actual también pueden rodarse historias con emoción, intriga, profundidad de mensaje y buena carga dramática. Fantástico Chris Cooper.
    Olvida El Álamo.
    Saludos.

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  2. Creo que es de las mejores películas "fronterizas" que he visto, junto con "Los 3 entierros de...". Luego vi Silver City de John Sayles y no me gustó tanto.

    Saludos!!!

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  3. Para mí, 39escalones, esa película fue un descubrimiento tardío y esporádico: grabada automáticamente de la tele, me confirmó que, a veces, pasan en silencio muy buenas películas que hubieran merecido mayor repercusión mediática.
    Cuando la ví, me sorprendió mucho Chris Cooper, al que no conocía de nada, y me sigue gustando cada vez que, como tú, la reviso.
    Saludos.

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  4. Desde luego, Marchelo, es una de las mejores películas que desmenuzan a fondo ese mundo fronterizo impuesto por los que mandan. Sayles deja clara su opinión respecto a las fronteras en la escena en que Montoya responde a las preguntas de Sam después de haber trazado una línea en el suelo.
    Saludos.

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  5. Excelente película fronteriza, Josep, muy bien dirigida e interpretada, con una historia estupendamente elaborada. Desde luego, Chris Cooper ha ido yendo de menos a mas y cada vez está mejor.

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  6. La historia es magnífica, Alicia; hasta el punto que me asaltan dudas sobre la idoneidad de otorgar el Oscar a Fargo, también excelente, por encima de la presente.
    Cooper fue un descubrimiento para mí y desde entonces, como bien dices,parece que va a más.
    Saludos.

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  7. Me pillaste, Josep. Me has dejado completamente descolocado, así que tendré que ponerme a la tarea de lavar esta ignominia cinematográfica.
    No te comenté, por la prisa dominical, de felicitarte por el encabezamiento gráfico de tu anterior trabajo. Esa pose de Newman es cojonuda y viene al pelo de c.
    Un abrazote y venga, que tengo que buscar a Lone Star.

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  8. Busca, Antonio, busca, que vale la pena, ya lo verás.

    Un abrazo.

    p.d.: Pensé que esa imagen, perteneciente a su última actuación, era idónea. Celebro que te haya gustado.

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